Los probióticos y prebióticos en la alimentación aportan beneficios para la salud y el aparato digestivo, que tiene una gran relación con la apariencia y estado de la piel. Pero a su vez, aplicados en la piel, fortalecen la barrera defensiva, impidiendo que patógenos externos se instalen con facilidad y la piel produzca sustancias oxidables para defenderse de ellos. De esta manera, se evitan a corto plazo las inflamaciones e infecciones y, a largo plazo, el envejecimiento cutáneo.