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Siempre hacia delante

Soy optimista por elección personal. Estoy convencida de que nuestro camino por la vida es una gran aventura que merece la pena protagonizar con la máxima vocación, pasión y entusiasmo. Trasladado a nuestra profesión, me atrevo a decir que estamos ante un momento determinante y apasionante de nuestra historia, similar a otros que marcaron nuevos rumbos profesionales en tiempos de grandes cambios sociales, económicos y demográficos.

Somos una profesión que siempre ha tenido la visión de aportar todo su valor a la Sanidad y a los pacientes, en todas y cada una de las modalidades de ejercicio profesional. En esta ocasión, permítame el lector que me centre en el ejercicio de la farmacia comunitaria, donde hace décadas decidimos apostar por una visión profesional enfocada hacia la atención farmacéutica, evolucionando así hacia una farmacia más asistencial y más centrada en el paciente.

Desde entonces se ha avanzado mucho, con importantes documentos como el poco conocido Informe Almagro, el Consenso sobre Atención Farmacéutica con el Ministerio de Sanidad, los desarrollados por el Foro de Atención Farmacéutica en Farmacia Comunitaria, y también un gran número de estudios de investigación que consolidan una fuerte evidencia científica de nuestro trabajo.

Todo esto ha servido para ajustar más esa visión, y hoy tenemos claro que, en el ámbito de la farmacia comunitaria, el «próximo destino» es una farmacia sostenible, innovadora, digitalizada e integrada en los circuitos públicos y privados de la asistencia sociosanitaria. Una farmacia que aumenta la capacidad asistencial del Sistema Nacional de Salud con una cartera concertada de servicios profesionales farmacéuticos asistenciales e incluso sociales, aprovechando la digitalización para trabajar en equipo con el resto de los profesionales, y creando nuevos circuitos y formas de trabajo con atención primaria y especializada que garanticen la continuidad asistencial y la seguridad del paciente.

Una farmacia, con permiso de todos los compañeros que trabajan en el ámbito de la salud pública, imprescindible en los sistemas de vigilancia epidemiológica y en las políticas de salud pública. Por último, un modelo de farmacia que vertebra de forma sostenible la asistencia sanitaria en España y genera cohesión social, siendo esencial para fijar población en los lugares más castigados por nuestra demografía.

El destino lo tenemos claro. Tenemos cuerpo de conocimiento, pero ¿podemos hacer algo más que dependa de nosotros para conseguirlo? Para responder a esta pregunta, invito al lector a tomar como referencia a los grandes emprendedores, exploradores y conquistadores de nuestra historia. Esas personas que cambiaron los destinos de la Humanidad, exploraron mundos desconocidos y llevaron a cabo hazañas casi imposibles.

¿Cómo lo hicieron? Planificaron sus destinos con estrategia y rigor, tuvieron el liderazgo y el coraje de recorrer el camino por muy adverso que fuese, y desarrollaron una actitud estoica, aceptando lo inevitable y luchando por lo posible. Incluyeron en sus «mochilas» conocimientos técnicos y científicos, pero también otras herramientas que los ayudaron a gestionar la incertidumbre y el riesgo, a convivir con la adversidad y transformarla en oportunidad, y, en definitiva, a seleccionar el rumbo adecuado en plena tormenta.

Por eso creo que ha llegado el momento de aprender de ellos: si queremos conquistar y hacer realidad nuevos retos profesionales, tenemos que llenar nuestra mochila de esas mismas herramientas para avanzar en el actual entorno caracterizado por su volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad.
Podemos incluso añadir una particular «fórmula magistral de rescate» para los momentos más difíciles con principios activos poderosos: intuición, resiliencia, pensamiento divergente, trabajo en equipo, innovación, empatía, liderazgo y responsabilidad social.

La pandemia ha mostrado las debilidades y fisuras de la sanidad española, acelerando la necesidad de reformas estructurales para afrontar los desafíos a los que desde hace años se enfrenta. Necesitamos una Sanidad con mayor capacidad asistencial, más centrada en el paciente, más integradora, eficiente y conectada. Una Sanidad que se conseguirá si integramos la voz de los pacientes y el talento de todos sus profesionales.

En este nuevo escenario, los farmacéuticos comunitarios tenemos la oportunidad de hacer realidad la visión por la que estamos trabajando desde hace años, y de desarrollar todo nuestro potencial sanitario, asistencial y social, como ha quedado de relieve en esta pandemia.

No hay tiempo que perder. Sigamos trabajando con todos y cultivemos un carácter y una actitud estoica, emprendedora y exploradora para hacer realidad la farmacia que queremos para nuestros ciudadanos. ¡Siempre hacia delante!

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Ana López Casero Beltrán

Tesorera del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos

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La revista El Farmacéutico y su web son un producto de Ediciones Mayo, S.A. dedicado a la formación e información de los profesionales farmacéuticos. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por El Farmacéutico reemplazará la relación de los profesionales farmacéuticos con los pacientes.