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Georgia

Este pequeño país fronterizo entre los continentes asiático y europeo enclavado entre el Mar Negro y la vertiente sur del Cáucaso es considerado el país natal de la uva y del sarmiento. Los yacimientos arqueológicos demuestran que en esta región ya se cultivaba el vino hace unos 7.000 años. Además, la presencia de gran número de cepas natales confirma a Georgia como el origen de los viñedos cultivados y salvajes.

En los últimos años el país ha visto un renacer de su industria del vino de la mano de unos cuantos jóvenes viticultores y bodegueros, que lo han hecho con el máximo respeto por el método tradicional autóctono, un factor importante, pues Georgia cuenta con un método de elaboración del vino blanco con nombre propio: el método georgiano.

Este método consiste en elaborar todo el proceso en unos recipientes de barro cocidos (qvevris) enterrados en el suelo, en los que se introduce el mosto pisado con delicadeza y con las pieles, pepitas y raspón, y se realiza una fermentación lenta y una maceración pelicular más larga. Se tapan con una piedra o vidrio y se sellan herméticamente con barro o tierra para que se produzca la fermentación maloláctica, y se entierran hasta la primavera. Al llegar la primavera se escurre y se vierte el vino en otro qvevri y se deja envejecer durante un año. Los tintos se elaboran de igual forma pero durante un periodo más corto. Este método ha sido reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Otra singularidad de este país es la gran cantidad de variedades de uva autóctona, unas 45, aunque llegó a tener 525. En la actualidad se están recuperando y replantando viñedos autóctonos en su afán por preservar su tipicidad varietal. Las principales uvas blancas son Chinuri, Rkastsiteli, Mtsvane Kakhuri, Tsitska y Tsolikouri, y entre las tintas, la Saperavi.

BOIG PER TUBoig per tu
D.O. Montsant
Variedades: Garnacha negra, Mazuelo
Precio: 14 €
Limpio, brillante y rojo rubí. En nariz franco, envolvente y con una fuerte intensidad a fruta madura, grosella negra, romero y tomillo. En boca tiene mucha vida, es goloso y largo, sabroso y persistente. Ideal para tomar un buen trozo de carne con hierbas mediterráneas o un buen cocido con setas. Un placer.

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Pep Bransuela

Farmacéutico y enólogo

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