La revista ya está en el aire y esto de ser internauta del ciberespacio es lo más aerostático que me ha ocurrido en la vida después de montar en globo y de haber colaborado en la fundación de un buen puñado de revistas literarias de papel. Es una revista de estilo de vida, mensual y gratuita, para tablets y toda suerte de artilugios electrónicos con pantalla. Y con ganas de revolucionar el artilugio con una creatividad que ni siquiera se olvida del relato escrito. Su filacteria recuerda al lema de La Codorniz: «Cultura popular para mayorías selectas». Sus uves dobles: www.revistadon.com

El don es anfibológico y se refiere tanto a virtud concedida por la gracia (se distingue a los agraciados por tener una cruz verde en el velo del paladar) como a la concedida por estudio con título correspondiente. Aunque, por supuesto, no todo don Fulanito de Tal tiene gracia. El deseo fundacional de la revista es entretener, informar, sorprender a los lectores con nuevas ideas referentes a cualquier aspecto de la vida: comer, escribir, amar, rascarse la nariz... pensar. Acompañarles con personajes ilustres que tengan algo que decir, con criaturas de buen ver y artefactos de geometría variable. Ni que decir tiene que uno, que aún conserva su vieja hispano-olivetti, se mueve en este ámbito con la misma confianza con que se movería en un campo de minas; pero los fundadores/directores, mis jóvenes amigos Rafael Benítez y Javier Moya, se muestran confiados y con irónico desparpajo declaran que la revista será «su pasaporte para acceder a ese mundo de lujo, fortuna y decadencia que se merecen». Como los juglares han puesto su vida a mucho riesgo y me gustaría ayudarles, lo estoy haciendo, de ahí esta tertulia con la que me gustaría despertar vuestra curiosidad. El entorno audiovisual e interactivo requiere de mucho tacto, ya sabéis, el tacto es el más materialista de los sentidos pero también el más imaginativo, de mucho pasar la yema de los dedos por la pantalla: «Un poco de toqueteo, por favor», reclaman los editores y uno añora su apoteosis del tacto en Dulce objeto de amor, novela a reeditar. Don no es una revista solo para hombres, lo es para hombres y mujeres, y también para centauros siempre que existan y sepan leer. Toqueteo y lectura, lo divertido en su acepción más noble, la que pasa por el sentido del humor inteligente. Todo esto con la nostalgia de otros nacimientos, literarios y de papel: Kurpil, revista secuestrada, ejecutada y resucitada como Kantil; El Urogallo de José Antonio Gabriel y Galán; Cuadernos de Alzate, pura evocación barojiana; Pliegos de Rebotica, hermoso nombre sugerido por Federico Muelas; Pasárgada, pura utopía de escribirla en los cinco idiomas de la península Iberia... Ayala esquina Torrijos, un único panfletillo de los chavales del barrio, un cuaderno del cole escrito a medias con tinta y lápiz e ilustrado con borrones. ¿Tienes un don?, preguntan Fita y Javi, cualquier idea nueva de cualquier disciplina editorial será bien acogida, envíanosla. Uno sigue creyendo que el origen de la creatividad nace y se refugia en este tipo de revistas, con independencia del medio en que se manifiesten, y el ejemplo de Breton con su Surrealismo es imbatible. En la actualidad el New Yorker reticular sería el ejemplo a seguir. En fin, si alguien cree que esta tertulia es publicidad encubierta se equivoca, es pura y dura publicidad de algo que merece la pena. Se agradecerán las opiniones.

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