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Enfermedades por el mal plegamiento de proteínas

22 Junio 2011
Trabajos científicos

1. Introducción

Existen enfermedades producidas por microorganismos, como bacterias, hongos, levaduras o virus. No obstante, hay otras enfermedades causadas por material biológico aún más pequeño: son las enfermedades debidas al mal plegamiento de una proteína, que induce cambios en la proteína nativa, transformándola. La enfermedad se asocia tanto a la pérdida de función de la proteína nativa como a las repercusiones que ocasiona la «nueva» proteína. A lo largo de este trabajo vamos a ofrecer una visión general de estas enfermedades, tratadas desde el punto de vista bioquímico. Así pues, comenzaremos exponiendo cómo se pliega una proteína correctamente, los factores que intervienen en su plegamiento, etc., para continuar con una visión más detallada de algunas de las enfermedades más características o conocidas de este tipo.

2. ¿Cómo se pliegan las proteínas?
Tal y como creemos hoy en día, las proteínas se van plegando simultáneamente mientras van siendo sintetizadas. Las estructuras primarias, es decir, la distribución lineal de los aminoácidos que forman la proteína, van girando, van adoptando posiciones en el espacio que la van estabilizando. Sin embargo, no todos los giros son posibles, ya que muchos de ellos son inalcanzables debido a los impedimentos estéricos que presentan las cadenas laterales de los siguientes aminoácidos.
Esta estructura primaria se va enrollando progresivamente sobre sí misma en lo que se conoce como estructura secundaria, en la que ya van apareciendo unidades repetidas de secuencias. La estructura secundaria se va volviendo más compleja conforme van aumentando la cadena y las interacciones entre conformaciones secundarias, formando una unidad fisiológicamente activa, conocida como estructura terciaria. En las proteínas formadas por más de un protómero, a la asociación de estructuras terciarias se la denomina estructura cuaternaria.
Así pues, una misma secuencia de aminoácidos puede adquirir muchas conformaciones estables, siendo sólo una muy pequeña fracción de éstas biológicamente activa. Es posible determinar el tiempo que tardaría una proteína en recorrer todas las conformaciones permitidas por su secuencia de monómeros. No obstante, este resultado resulta inviable en una célula viva. Por ejemplo: el tiempo que tarda una proteína de 100 residuos de aminoácidos de Escherichia coli a 37º C en adquirir su estructura biológicamente activa es de unos 5 segundos; en cambio, el cálculo matemático sugiere que tardaría 1077 años en probar todas las conformaciones (suponiendo que cambia de conformación a la velocidad de vibración molecular de 10–13 segundos). Por lo tanto, se deduce que existen ciertos atajos, ciertos patrones en el plegamiento que lo agilizan, ya que éste no puede ser al azar. A este hecho se lo conoce como la paradoja de Levinthal.
A lo largo del tiempo se han ido desarrollando diferentes teorías acerca de cómo se pliegan las proteínas. Una de ellas defiende que el proceso está jerarquizado, uniéndose «semiestructuras» iguales entre sí que forman una superestructura secundaria estable (como una superhélice).

(Ver trabajo completo en PDF)

(Crespo Belenguer D.T., Piera Pérez P. y Hoyo García, R. Enfermedades por el mal plegamiento de proteínas. El Farmacéutico Joven, nº 5 Julio 2011, Ed. Mayo. Disponible en: www.elfarmacéuticojoven.es)

IPSF: International Pharmacy Student Federation

16 Junio 2011
Asociaciones de estudiantes

La International Pharmacy Student Federation (IPSF), o Federación Internacional de Estudiantes de Farmacia, fue fundada en 1949 en Londres y es la organización estudiantil internacional más antigua del mundo. En sus inicios fueron ocho las asociaciones fundadoras, pero en la actualidad representa a más de 350.000 estudiantes de farmacia de todo el mundo mediante las distintas asociaciones de estudiantes de 62 países, entre ellas la española (FEEF).
La IPSF mantiene relaciones oficiales con la OMS y la Unesco, y también tiene contacto con Naciones Unidas. Además, cuenta también con el apoyo de la International Pharmaceutical Federation (FIP), con la que colabora estrechamente.
LOGO_IPSFEntre los objetivos principales de la IPSF figura la promoción de actividades para fomentar la salud pública, como las campañas de este tipo que se organizan a escala internacional. Además, la IPSF promueve actividades para la educación farmacéutica, organiza la actividad estrella –el programa de intercambio de estudiantes a escala mundial: el Student Exchange Programme– y organiza congresos tanto internacionales como de ámbito regional. La IPSF se encarga también de la publicación periódica de newsletters y de la revista Phuture.
En el ámbito de la salud pública, las campañas de salud organizadas por la IPSF y sus miembros son cuatro:

Logo SIDALa primera es el día mundial contra el SIDA, el 1 de diciembre. En sus inicios la campaña iba dirigida a la prevención de la enfermedad, pero ahora está más dirigida a evitar la discriminación de los pacientes. En este sentido, los materiales de la Unesco para los derechos humanos (Jóvenes en Acción) han sido recursos muy útiles. Promover el acceso universal a los antirretrovirales es la nueva dirección que explorar.
Logo ANTITABACOLa segunda gran campaña de salud es el día mundial contra el tabaco, que se celebra el 31 de mayo con el objetivo de concienciar a la gente de los riesgos de fumar. Basándose en el código de la OMS, la IPSF ha desarrollado un método para potenciar la organización de campañas antitabaco entre sus asociaciones miembros.
Logo ANTI-TBEn tercer lugar está la campaña antituberculosis, que se celebra el 24 de marzo y se incluye en un plan global de la OMS contra la tuberculosis: el «Global plan to stop tuberculosis 2006-2015: actions for life, towards a world free of tuberculosis».
Logo DIABETESLa cuarta campaña de salud pública es sobre la diabetes y estilos de vida saludables, el 14 de noviembre. Es una de las novedades, pero será uno de los principales focos en los próximos años, ya que queda un largo camino educativo por recorrer en esta enfermedad.
LOGO_ANTI-COUNTERFEIT_DRUGSPor otro lado, está también la campaña contra la falsificación de medicamentos. Aunque es la última de las campañas que se han incorporado, es de las más importantes en nuestra sociedad, y por este motivo la IPSF la ha promocionado mucho.

Educación
En cuanto a educación, la IPSF entiende que es un punto clave, que hay que asegurar las competencias, el conocimiento, las habilidades y el comportamiento adecuados para contribuir al sistema sanitario. Por eso anima a todas las asociaciones miembros de la Federación a implementar y mejorar sus actividades de formación.
Para conocer a escala internacional la educación farmacéutica, la IPSF implementó un proyecto basado en una serie de cuestionarios on-line, llamados Moving-On. El primero, el Moving-On I, versaba sobre la movilidad internacional. El Moving-On II iba dirigido al currículo académico y la experiencia en la universidad de los estudiantes, y el tercero, el Moving-On III, tenía como objetivo a los jóvenes farmacéuticos y la intención de emigrar, la tan famosa «fuga de cerebros».
Por otro lado, la IPSF también se preocupa de promover actividades para mejorar las habilidades de los futuros farmacéuticos. Una de las más importantes es el Patient Counselling Event (PCE), que es una actividad organizada a modo de concurso de atención farmacéutica donde los estudiantes han de ponerse en el papel de farmacéuticos y un jurado debe valorarlos. En España sólo la ha organizado la Associació d'Estudiants de Farmàcia de la Universitat de Barcelona (AEFUB). Sin embargo, a escala internacional se organiza cada año durante el congreso internacional de estudiantes de farmacia. Además, la IPSF ha editado un booklet en colaboración con la FIP con el objetivo de ayudar a los futuros farmacéuticos a desarrollar sus habilidades en este campo a nivel mundial.
Otra actividad promovida por la IPSF es el Clinical Skills Event (CSE). Es un evento organizado para desarrollar el conocimiento farmacéutico en sí y para saber cómo afrontar los posibles problemas que puedan aparecer, así como para mejorar la comunicación tanto oral como escrita y las habilidades clínicas en el ámbito de nuestra profesión.
Una idea muy nueva pero a la vez de vital importancia para la profesión es la que ha llevado a la IPSF a desarrollar la campaña llamada Pharmacy Profession Awareness Campaign (PPAC), para conseguir un mayor reconocimiento de la profesión, ya que en la IPSF estamos convencidos de que somos nosotros, los futuros farmacéuticos, los responsables de llevar nuestra profesión al lugar que le corresponde. Para ello, la PPAC invita, ayuda y enseña algunas claves y actitudes que tomar para contribuir a este cambio.
Por otro lado, la IPSF no quiere dejar de lado otra parte importante de los farmacéuticos: la investigación científica. Por eso organiza anualmente los Scientific Symposia, durante el congreso anual de la Federación. Cada año se basa en un tópico; durante el congreso los estudiantes pueden presentar sus pósteres, y además se llevan a cabo distintos workshops con destacados ponentes en el campo que se esté abordando en esa ocasión. Además, la IPSF colabora en el congreso anual de la FIP organizando el día de los estudiantes, así como en otras sesiones, como la académica.

Intercambio
En la IPSF se entiende que el intercambio de conocimientos a escala internacional nos enriquece como profesionales y nos ayuda a crecer como personas, además de ser bueno para formar futuros profesionales con capacidad de adaptación y colaboración. Para y por esto, nace un gran proyecto, de los más antiguos en la IPSF: el Student Exchange Programme (SEP). Es un programa de intercambio internacional de estudiantes coordinado por un chairperson con sus ayudantes, y con los SEO de cada país o asociación participante. Los SEO (student exchange officer) son los encargados de contactar con los otros países para negociar las plazas que ocuparán los estudiantes que se van de intercambio, y a la vez seleccionan a aquellos que quieren venir a nuestro país. El intercambio normalmente se efectúa durante un mes, de junio a septiembre, aunque se puede realizar en cualquier mes del año si es posible para la asociación receptora. Más de 600 estudiantes participan cada año en el SEP, y las plazas que tiene cada asociación para enviar estudiantes dependen de los estudiantes acogidos el año anterior. Las prácticas se realizan en farmacias, hospitales, industria e investigación en la universidad, según la oferta de cada asociación (más información en la base de datos de la SEP: http://sep.ipsf.org/).
Grupo FEEF y AEFUB en LjubjanaEl otro gran evento en la IPSF es el congreso anual de la Federación. Una asociación miembro se encarga de organizar un gran congreso de 10 días para todos aquellos estudiantes de farmacia que quieran asistir. Durante el evento, los delegados oficiales de cada asociación tendrán que asistir a las asambleas generales para aprobar todo aquello que se va a hacer y discutir el futuro de la Federación. Además, deberán elegir el nuevo ejecutivo. Paralelamente, también se desarrollan talleres, reuniones y otras muchas actividades para que nadie tenga tiempo de aburrirse. Es el momento de conocer a aquellas personas con las que hemos estado trabajando todo el año, pero que sólo conocíamos vía correo electrónico. Existe también una bonita parte de relaciones sociales, puesto que cada año participan unos 400 estudiantes de farmacia de todo el mundo. La organización, además, también se ocupa de preparar algunas fiestas temáticas y archiconocidas en el entorno de la IPSF, como la International Night, la Auction Night o la noche de gala.

Logo IPSF CONGRESS 2011Este año se celebra el 57 Congreso Anual de la IPSF en Hat Yai (Tailandia), del 3 al 13 de agosto (para más información: www.ipsf2011.org / Bite The Apple: www.ipsf.org).

IPSF, where students make the difference.

Aprendiendo en Farmacia

26 Mayo 2011
En voz alta

Aunque mi gran pasión en mis primeros años era la arquitectura, o algo relacionado con el diseño, mi andadura como estudiante (no di física en segundo de bachiller y con las matemáticas no tenía unos resultados excesivos) me llevó a optar por la farmacia.

Licenciaturas de segundo ciclo y acceso a doctorados sin máster: ¿es eso lo que queremos?

23 Mayo 2011
Fórmula magistral

Desde la Declaración de Bolonia, en junio de 1999, parece que los estudios de Farmacia están inmersos en una huida hacia delante que no sabemos ni dónde ni cuándo va a acabar. Ésta parecía una ocasión idónea para haber aprovechado esa declaración, y toda la legislación emanante de ella, y haber formulado un nuevo plan de estudios siguiendo las recomendaciones de la Federación Internacional de Farmacia, y con un ojo en la experiencia del PharmD norteamericano, que nacía simultáneamente.
Lejos de ello, nos quisimos aferrar a una directiva «propia» que, todo hay que decirlo, es del año 1985. Nos reunimos en Coímbra (28/02/2004) para firmar una declaración de una página con cinco propuestas para la Asociación Europea de Facultades de Farmacia. La primera es un canto al sol. La tercera, cuarta y quinta aún no se han materializado. Pero parece que la importante era la segunda propuesta, que apoyándose en esa directiva de 1985 establecía que la duración de los estudios de Farmacia tenía que ser como mínimo de cinco años. No es mi intención discutir aquí si los cuatro años de los primeros ciclos de Bolonia son suficientes para formar a un farmacéutico o si son necesarios cinco. Me parece más importante analizar las estrategias que estamos siguiendo para blindar esos cinco años, y las consecuencias que éstas pueden tener.
La Ley Orgánica 4/2007 establece una secuencia de tres ciclos bastante fáciles de entender, aclarando aquella relación complicada descrita en la Ley Orgánica 6/2001.
Las enseñanzas universitarias se estructuran en tres ciclos: grado, máster y doctorado (art. 37, Ley 6/2001, según la redacción modificada por la Ley 4/2007).
Y, sorprendentemente para legisladores a los que les suele gustar complicar las cosas, el Real Decreto 1393/2007 explica con suma claridad la finalidad de cada uno de estos tres ciclos:
• Las enseñanzas de grado tienen como finalidad la obtención por parte del estudiante de una formación general, en una o varias disciplinas, orientada a la preparación para el ejercicio de actividades de carácter profesional (art. 9.1).
• Las enseñanzas de máster tienen como finalidad la adquisición por el estudiante de una formación avanzada, de carácter especializado o multidisciplinar, orientada a la especialización académica o profesional, o bien a promover la iniciación en tareas investigadoras (art. 10.1).
• Las enseñanzas de doctorado tienen como finalidad la formación avanzada del estudiante en las técnicas de investigación (art. 11.1).
Esta redacción no es nada innovadora. No tenía que serlo, ya que se basa en la antigua filosofía subyacente ante esos tres niveles educativos, se llamen como se llamen en los diversos países:
• Un licenciado es la persona habilitada (licenciada) para ejercer una profesión.
• Un máster es la persona capacitada para investigar en un área de conocimiento.
• Un doctor es la persona capacitada para dirigir investigación (de ahí que sólo un doctor pueda dirigir tesis de Máster o Doctorales).
• Y un título que existe en algunos países, el agregado, es la persona capacitada para dirigir equipos de investigación, y por ello es requisito para acceder a la posición de profesor catedrático.
Parece simple. Pero las noticias que tenemos no van por ahí en la educación de Farmacia. Se está hablando de que un alumno, tras cinco años de formación en una facultad de Farmacia española, egrese con un título de máster en Farmacia, entendemos que de segundo ciclo. Esto ya ocurre en Portugal. Y también se está hablando de que este título va a dar acceso directo a la formación de tercer ciclo (doctorado), cosa que no ocurre en Portugal. A priori, todos contentos: más titulación con el mismo esfuerzo. Pero, ¿de verdad habrán pensado en las consecuencias de esta medida?
Para cumplir la legislación vigente, si a los cinco años se egresa con un título de máster, a los tres o a los cuatro años habrá que obtener un título de grado. ¿O, es que pretendemos obtener un título de segundo ciclo sin haber obtenido uno previo de primer ciclo? Eso iría contra el Art. 16.1 del RD 1393/2007 (en su nueva redacción en el RD861/2010): para acceder a una enseñanza de máster, hay que estar en posesión de un título universitario oficial español o de otra institución superior del Espacio Europeo. Algunos pretenden resolver este requisito con la entrega de un título de primer ciclo al finalizar el tercer año de formación.
Y de nuevo la misma pregunta: ¿se habrán parado a pensar en las consecuencias de esta idea? Si se entrega un título de grado (o como queramos llamar a un título de primer ciclo) al finalizar el tercer año de formación, la pregunta es obvia: ¿para qué va a habilitar este título de primer ciclo? Recordemos que los títulos de primer ciclo son los que preparan "para el ejercicio de actividades de carácter profesional" (Art. 9.1, RD1393/2007). Es decir, el alumno que obtenga ese titulo de primer ciclo en Farmacia podrá ejercer en actividades profesionales de... (no sé acabar la frase).
Las consecuencias no acaban aquí. Si un alumno egresa tras los cinco años de facultad con un título de máster en Farmacia (de segundo ciclo), y a tenor del Art. 19.2 del RD 1393/2007 podrá acceder directamente al periodo de investigación de la formación doctoral (de tercer ciclo). La verdad es que esto ya era posible con la excepción contemplada en el punto b) de este mismo artículo. La formación doctoral merece un análisis específico, y no solo en España. Recientemente la revista Nature publicaba un editorial (Nature 2011;472:259-60) y un comentario (Nature 2011;472:261) sobre la baja calidad de esta formación en los Estados Unidos. El titulo era bastante revelador: "Reformar el sistema de doctorados o cerrarlo"
En el mundo de la economía, el proceso por el que se reduce la calidad de un bien o servicio para conseguir la popularización y la distribución masiva se conoce como Macdonalización. Permitidme preguntar: ¿estaremos Macdonalizando la formación en Farmacia? ¿Titulados de primer ciclo sin habilitaciones profesionales; titulados de segundo ciclo sin especialización o iniciación investigadora; y titulados de tercer ciclo sin formación avanzada previa?
¿Es esto lo que nos depara la renovación de la formación farmacéutica de la que se está hablando?

Money, money, money

18 Mayo 2011
Diario de un Erasmus

Si alguno de ustedes ha reconocido el título de este artículo es que les gusta el cine. Y el buen cine, además, porque es una de las canciones del musical Cabaret que Liza Minelli protagonizó en los setenta, cosechando numerosos premios. Aunque la cosa no vaya de cine, sino de Erasmus, como siempre, intentaré darle un poco de arte (del séptimo) para explicarles uno de los temas más escabrosos que arrojan los intercambios. Porque me habrán leído hablar de las maravillas del Erasmus, pero tiene sus peros.

En otra obra maestra del cine, Con faldas y a lo loco, del inigualable Billy Wilder, en la última escena de la película, un travestido Jack Lemmon desgrana las razones por las cuales no puede casarse con el anciano rico que había quedado prendado de sus encantos femeninos: que si fuma, que si no podrá tener hijos, etc. Harto de la indiferencia que muestra su flamante prometido, finalmente confiesa el mayor problema que tiene, ser un hombre, a lo que el viejo millonario le contesta «nadie es perfecto». Pues básicamente eso es lo que le pasa a la archiconocida beca Erasmus. No es perfecta. Tiene tantas ventajas que no me caben en la boca, pero recibe el irrisorio nombre de beca Erasmus porque tiene que tener un prefijo. No acaba ahí la vaina (me refiero a la económica, no a la cinematográfica), ya que al insultante montante de la ayuda hay que sumarle la desigualdad que existe entre las distintas comunidades.

Ventajas y agravios
Esta España de las autonomías tiene muchas ventajas, que tampoco les voy a contar aquí, pero presenta algunos agravios en según qué materias, entre ellas la educación. Según cuál sea su facultad de origen, van a recibir más o menos dinero y podrán optar a otras ayudas o bolsas de viaje, tal y como les voy a ir detallando a continuación.
Voy a contarles un pequeño secreto que imagino que a estas alturas de la película (recuerden que hoy la cosa va de cine) no habrán oído todavía: estamos en crisis. Tenemos la buena costumbre en España de, en época de guerra, recortar del eslabón más débil, la educación y la sanidad (y de esto, amigos farmacéuticos, tienen que estar al tanto), y las becas se recortan que da gusto. Vamos a empezar hablando de los fijos. A todos los Erasmus se les da un dinero que no debe reclamar, a diferencia de otras becas como la SICUE-Séneca, sino que les es otorgado automáticamente al convertirse en beneficiarios del intercambio, y que corresponde a la Prestación de Movilidad de la Comisión Europea y a la subvención lineal del Ministerio de Educación (de aquí en adelante MEC). Dichas cantidades ascienden (por decir algo) a 120 y 172 € al mes por becario (un máximo de ocho meses), respectivamente. Son datos para el curso 2010/2011, el vigente, pero si consultamos los del año anterior podremos ver que dichas aportaciones han descendido desde los 135 y los 215 €, respectivamente. Si tiran de calculadora verán que el descenso es del 12% para la ayuda de la Comisión Europea y de un 20% para la del MEC. Asimismo, debemos destacar que los becarios del MEC que reciban beca para cursar sus estudios, habitualmente también percibirán beca en caso de ser beneficiarios de un Erasmus, y que existe una ayuda adicional para estudiantes Erasmus con discapacidad.
Por tanto, si analizamos el bruto recibido por el grueso de la tropa, realizando el cálculo para una estancia de nueve meses, un curso completo, y teniendo en cuenta que la ayuda del Ministerio es sólo para estancias de un máximo de ocho meses, caeremos en la cuenta de que la única ayuda fija que vamos a tener es de 272,88 € al mes. Yo no sé si ustedes han vivido fuera de casa alguna vez, si han consultado el precio de los alquileres o si hacen la compra habitualmente, pero por si acaso, ya se lo explico yo. Por ejemplo, la vivienda. Buscar piso suele ser uno de los entretenimientos más sufridos del Erasmus (ya les hablaré de esto más adelante, no se me despisten) y aunque entiendo que no van a vivir en el Palacio de Buckingham, creo que sus familias no verían con buenos ojos que se instalasen en un cajero automático. Si cogemos, es un suponer, el precio medio de un piso de alquiler en San Sebastián, que es la ciudad más cara de España, todo sea dicho, con la ayuda económica de la que hablábamos antes podrían aspirar a un piso de 21,3 m2. No está tan mal, ¿verdad? Para una sola persona, es más que aceptable. Si pueden, pídanlo sin cocina porque no les va a quedar dinero para más, así que no van a usarla. Como verán, es una auténtica miseria. Esperemos que su Comunidad Autónoma aporte algo. Vamos a por ellas.

Distintas
Como pienso que este tema es demasiado peliagudo y no quiero que parezca la escena de la ducha de Psicosis, de Hitchcock, he decidido citarlas en orden alfabético para evitar apuñalamientos innecesarios a las políticas educativas de las distintas regiones.
En Andalucía encontramos dos facultades de Farmacia, la de la Universidad de Sevilla y la de la Universidad de Granada. Sus prestaciones económicas son similares. A los dos fijos de antes, espero que los ya famosos 272 €, hay que sumar la aportación de la Junta de Andalucía. El montante total por becario y mes es de 600 € y puede ser de hasta 900 € para los becarios del MEC. En la Universidad de Granada encontramos además un caso curioso, y es el convenio alcanzado con los Ayuntamientos de distintos pueblos, no necesariamente de la provincia de Granada, los hay también de Jaén o Murcia, que aportarán a los alumnos de sus municipios matriculados en dicha Universidad una ayuda adicional a la movilidad.
En Canarias, la actriz única es la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Laguna. Ni que decir tiene que los canarios reciben los 272 € de turno, a los que suman diversas ayudas. En primer lugar, el Gobierno Autónomo de Canarias aporta 990.000 € (cantidad ligeramente inferior a la de años anteriores), a repartir entre todos los Erasmus residentes en Canarias que hayan superado más del 30% de las asignaturas de la carrera. Dicha partida presupuestaria se divide en dos modalidades no excluyentes. En primer lugar encontramos una bolsa de viaje, que sería de un máximo de 1.980 € y cuya cuantía podría disminuir en función del número de solicitudes, y por otro lado podemos recibir una ayuda de 213 € adicionales al mes, cantidad que podría disminuir en caso de que el concurso fuese multitudinario. Asimismo, los Cabildos de las distintas islas, conocedores de la escasa oferta que existe en muchas de ellas, colaboran con sus alumnos para favorecer la movilidad, tanto en España como en el caso que nos atañe, con bolsas de viaje que oscilan, según el cabildo, entre los 1.500 € y los 1.900 €. El departamento de Relaciones Internacionales indica además otras ayudas que un Erasmus puede pedir, tales como la de la fundación MAPFRE Guanarteme, las de los bancos (hablaremos de éstas más adelante) o las de los países de acogida. Este dato, siendo cierto, no es facilitado en el resto de panfletos, páginas web o guías de ayuda al estudiante de las demás facultades de Farmacia.
Siguiendo nuestro escrupuloso orden alfabético, el viaje nos lleva a Castilla y León, donde encontramos la más antigua de las universidades que albergan una facultad de Farmacia, la Universidad de Salamanca. El Gobierno Castellano-Leonés presupuestó para el curso 2010 una cantidad en torno a los 257.000 €, que repartiría como bolsa de viaje a todos los beneficiarios de la beca Erasmus y que dividiría en función del número de meses de la estancia. Durante el presente curso, la ayuda fue concedida a 187 paisanos, de manera que cada uno percibiría una ayuda adicional de 152 € al mes.
Los Erasmus de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona reciben una ayuda adicional a los 272 € por parte de la Generalitat de Catalunya que asciende a los 200 € por mes y becario, pero que, a diferencia de otras Comunidades y otras becas, se mantendrá durante un máximo de seis meses. Los beneficiarios entrarán a concurso bajo los siguientes criterios: expediente (50%), conocimiento del idioma (20%), criterios económicos (20%) y país de destino (10%).
Llegamos a la capital. En la Comunidad de Madrid (CAM) hay cuatro facultades de Farmacia, pero hemos sacado del estudio a las universidades privadas ya que sus subvenciones presentan ciertas particularidades, así como sus convenios. Por tanto, nos quedan la Complutense y la Universidad de Alcalá. La CAM destina algo más de dos millones de euros, que divide entre los alumnos beneficiarios de la beca Erasmus que tengan una renta per capita familiar inferior a los doce mil euros. La ayuda máxima será de 1.800 € para estancias de nueve meses, y para estancias menores la cuantía será proporcional (200 € al mes). Además, existe otra particularidad. En los últimos años, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid ha entregado, a toro pasado, un cheque a los boticarios Erasmus. Aporta una cantidad que divide en dos partes iguales a repartir entre las universidades arriba nombradas. Siendo una ayuda útil, es un tanto injusto el reparto, teniendo en cuenta que el volumen de alumnos que manda la Universidad Complutense es bastante mayor, de manera que su ayuda está reducida a la quinta parte de la que perciben los boticarios alcalaínos.
Un caso parecido al anterior ocurre también en la Comunidad Valenciana, donde de nuevo vamos a estudiar sólo las universidades públicas, que en este caso son la Universidad de Valencia y la Universidad Miguel Hernández (UMH), de Alicante. Ambas reciben ayudas, evidentemente, del MEC y de Europa, a las que suman entre 60 y 90 €/mes según el destino en cuestión que aporta la Generalitat Valenciana. Por su parte, la UMH colabora con un fondo propio del que cada Erasmus cobra 38 €/mes, mientras que los estudiantes de la Universidad de Valencia reciben 50 € al mes. Estos últimos, siempre que estén empadronados en el Ayuntamiento de Valencia, optarán a una ayuda adicional de 100 € al mes con la que se premiarán los mejores expedientes académicos.
En Galicia, el aporte de la Xunta puede llegar incluso a duplicar las ayudas del Ministerio y la Comisión Europea. Existen dos tipos de ingresos. Uno, en función del número de meses de estancia, que será de 150 € para los alumnos que disfruten de tres meses de beca, 300 € para los de seis y, claro, 450 € para los de nueve. Por otro lado, existe una ayuda dentro de la misma partida que irá desde los 2. 000 € a los 200 € y se repartirá en función del expediente. El grupo de los elegidos, los que tengan un expediente entre 3,5 y 4, recibirán la mayor cantidad, mientras que el pueblo llano, entre 1 y 1,5, recibirá 200 €. El montante máximo al que se aspira será de 2.450 €, es decir, 272 € al mes.
Para acabar, tengo que hablarles del País Vasco. Como siempre, la información que encontramos en su página web es inmejorable y explica perfectamente todas las ayudas a las que cualquier Erasmus puede optar, incluyendo las entidades bancarias que colaboran. Aunque la tabla habla por sí sola, les explico rápido. El Gobierno de Euskadi colabora con 120 € al mes para un máximo de nueve meses y el Vicerrectorado aporta 500 € para cada estancia.

Los bancos
No quiero que vean este artículo como la versión extendida de la trilogía del Señor de los Anillos, pero no conviene olvidar un punto sobre el que les prometí que volvería, las entidades bancarias. El compromiso de las cajas con las obras educativas debe reflejarse en casos como éstos, pero ya les decía que la crisis azota y un ejemplo claro es Caja Madrid. La segunda caja más importante de España suspendió sus becas Erasmus el curso pasado, dejando a los estudiantes madrileños con menos posibilidades de afrontar su estancia con garantías. En la actualidad, la valenciana Bancaja, que recientemente se fusionó con Caja Madrid, es una de las entidades que colaboran más activamente con la causa Erasmus y tiene firmados convenios con numerosas universidades (entre las que nos atañen está, evidentemente, la de Valencia, la de La Laguna o la Complutense, por citar algunas), con las que organiza concursos públicos para incrementar la ayuda a los estudiantes. Sin querer darle bola a ningún banco o caja, la obra social de La Caixa es de reconocidísimo prestigio, tanto en movilidad europea como allende los mares. En los últimos años, la Fundación Fernando Alonso, a través del Banco Santander, ha ofrecido becas cuantiosas. Otras cajas, como la Kutxa o la BBK en Euskadi e IberCaja, en Aragón, también pueden presentar ayudas interesantes que deberían consultar siempre que tenga cuentas en ellas.
Supongo que esta película no ganará el Oscar al mejor guión original, porque los números gustan menos a la Academia que las buenas letras, pero era difícil evitarlos para explicarles que durante muchas etapas del viaje van a sentirse como Paul Newman mientras jugaba al billar por los tugurios de Minnesota; como El Buscavidas, vamos.

Gente perdida busca farmacéutico

20 Junio 2011
Manual del Superviviente

Miremos esa persona anciana que llega a casa, después de un día de mucho ajetreo, su cabeza da vueltas, demasiadas cosas han ocurrido, suelta la bolsa de la farmacia en la mesita que hay junto al televisor, la abre, un conglomerado de frascos, cápsulas, comprimidos y jeringas invaden rápidamente el poco espacio libre que quedaba en esa mesa de reposo, unas manos texturizadas por el paso de los años, dedos poco afinados tratan de leer lo que una de esas cajas dice, temblorosamente tratan de organizar, por colores, sus dosis del día, un zumbido continúa enturbiando la claridad de su mente; como puede, este señor mide con la jeringa las rayitas de los mililitros, como puede contabiliza y fragmenta un comprimido diminuto, una ligera estela de polvo se dispersa por la revista que hay debajo de donde está realizando esta operación, lo barre de un soplido, como puede traga, como puede pincha la jeringa en su muslo, como puede hunde su fatiga en el sofá, se recuesta, trata de conciliar el sueño, a la hora de la cena, más.
Miremos a ese padre que le acaban de decir que tiene que darle a su hijo de cuatro años una cucharadita de un jarabe cada 12 horas durante años, y que teme el ya conocido conflicto de tener que pelear porque a su hijo le da asco el jarabe, y al final lo tienen que forzar, agarrarle las manos y meterle la cuchara por la fuerza en la boca, una vez, cada 12 horas, durante años, a este padre la información ya ni le importa, adopta la conducta como el que adopta una condena infligida por el destino, "tiene que ser así".
Miremos a la persona que le han dicho que tiene delirios, que no es normal lo que piensa ni lo que hace, que en realidad su pensamiento, sus acciones, su vida, están marcadas por una enfermedad mental, que él no es consciente de esto, pero que los especialistas lo tienen claro, que es crónico y que se tiene que tomar una medicación que en poco tiempo descubre que le ralentiza el pensamiento, que le bloquea su emoción, que le adormece y todo lo que sopesa este pesar inducido por los fármacos es un dictamen: "debes tomarlo, sin dejar una sola toma, una vez cada día durante años", como un axioma que pende del mármol esculpido por dioses especialistas. Un axioma invariable.
Pero ¿cómo?, ¿esto pasa?, ¿y les sucede a muchos? Bueno, entremos brevemente en los datos, a ver qué nos cuentan, escuchemos, por una vez y en nuestro propio lenguaje científico, lo que estas personas nos están diciendo.

Fase experimental
Empezamos por ver lo que nos dicen desde el principio, es decir, desde que se toman los fármacos en fase experimental, en los ensayos clínicos, aquí la terminología canónica les llama "abandonos". Todos los ensayos clínicos, ensayen el tipo de fármaco que ensayen, acaban teniendo abandonos, normal, o lo que les están dando no funciona, o les está afectando por eventos adversos, pues lo dejan y ya está, salen del ensayo. En los ensayos clínicos se registran grados de adherencia que van del 43% al 78% (Osterberg L, 2005), y eso en un contexto en el que hay un investigador que te dedica mucho más tiempo que lo que puede dedicarte un médico especialista, con multitud de controles para garantizar su seguridad, con un montón de pruebas que evalúan la eficacia del medicamento y con una sonrisa de oreja a oreja y un cuidado exhaustivo.
Aún así, hay ensayos que no consiguen ni el 50% de personas que no opten por abandonar su tratamiento. Pero puede ser incluso mucho más impactante, el otro día me leí una revisión sistemática -muy buena por cierto- que hacía referencia a un estudio que ensayaba aripiprazol en personas diagnosticadas de trastorno bipolar y en el que entraron 161 sujetos y acabaron 5 en el brazo placebo y 7 en el brazo de aripiprazol a lo largo de poco más de un año (Tsai AS, 2011). Creo que la contundencia de las voces que participan es estos estudios es bien clara, cada vez que leamos un estudio, por favor, miremos el número de abandonos porque es la voz predominante, en ocasiones mucho más legítima y válida que las variables de resultado que eligen los investigadores. Y digo más: si el estudio no dice cuántos han abandonado el tratamiento, tiremos el artículo directamente a la basura o empleémoslo para envolver el bocadillo, ya puede decir misa, pero no sigo por aquí, que nos dispersamos.
Bien, ¿y qué pasa luego? Pues muy fácil: el resto del –débil- sistema sanitario está diseñado para que todo el proceso que se inicia con un desequilibrio biológico y que debe terminar con el restablecimiento de ese equilibrio, y para ello el proceso farmacoterapéutico debe pasar por multitud de subprocesos, en lugar de eso, como digo, el sistema está diseñado para que todo acabe con una prescripción y con una dispensación de lo que está prescrito. Porque, cuando estas dos cosas se juntan, la caja de la industria emite el sonido que rige contundentemente todo lo demás. Así se acaba todo, y se nos pasa por alto todo lo demás: seguimiento farmacoterapéutico, análisis de percepciones y actitudes que tiene el paciente hacia su medicación, grado de educación sanitaria, adaptación de formas farmacéuticas y propiedades organolépticas a las preferencias del paciente, individualización de los tratamientos, participación activa de los pacientes en la toma de decisiones, medidas de resultado, escudriño de cualquier problema -por nimio que parezca- que le surja al paciente en su casa cuando abre la bolsa de la farmacia y un tumulto de medicamentos salen despavoridos de la bolsa. Nos saltamos todo esto. Y es mucho más grave de lo que nos imaginamos.

TecnoRemedios
Un medicamento es tecnología sanitaria. Tecnología, puede tener el mismo I+D y la misma inversión en ciencia que un robot, que un microprocesador de última generación, que una pieza de una nave intergaláctica. Un medicamento representa una esperanza: la sempiterna esperanza de sanar, es un remedio. Un medicamento es TecnoRemedios. Y estamos permitiendo que, sin libros de instrucciones (un mero prospecto), sin apoyo de nadie, muchas veces sin ningún dato que lo avale (usos fuera de indicaciones aprobadas), sin ningún tipo de conflicto moral, vendamos esta tecnología de una complejidad extrema a unas personas que luego la desparraman en la mesa y la tragan, la pinchan, la inhalan y la mezclan con su máquina biológica, y a nadie le interesa mirar cómo todo esto impacta en las vidas de estas personas, ni en si lo que hacen es mejorable o no, no le interesa a nadie porque el proceso sanitario se acaba con el sonido tímbrico de la caja registradora que no es sólo la de la farmacia, es la de la industria, la de los médicos, la de los gestores, la de las autoridades y la de todos los que estamos en este circo, salvo la de los pacientes, el sonido tintineante de los pacientes es muy diferente y suena a abandono: el mismo abandono que acaban ejerciendo cuando deciden que ya no se van a tomar más estos TecnoRemedios porque deciden que no les compensa. Pero no se lo van a decir al médico para que no les "eche la bronca", y con ello contribuyen a que la gallina siga poniendo sus huevos, nuevas recetas, nuevos comprimidos invadiendo mesas y botiquines.
La baja adherencia a los tratamientos (eufemismo de incumplimiento con un régimen farmacológico que es lo que en realidad es, porque es la única salida posible) es un problema de salud pública más importante que la polio –que está erradicada de Europa-. Los estudios demuestran que una baja adherencia está correlacionada con fracaso terapéutico, hospitalizaciones, aumento de mortalidad e incremento del gasto sanitario. Por el contrario un alto grado de adherencia es un factor predictivo positivo de resultados sanitarios óptimos. El grado de adherencia se correlaciona con algo que se ha denominado "creencias y percepciones sobre la medicación". Un estudio de 2009 profundiza en los factores que pueden llevar a abandonar la conducta de la toma de la medicación (Gatti ME, 2009), y observa que esta conducta no depende ni del estatus socioeconómico, ni del desempleo, ni siquiera del grado de educación sanitaria, depende de los siguientes pensamientos y creencias de la gente, escuchémoslos por una vez:
- "El tener que tomar medicamentos me preocupa".
- "En ocasiones me preocupan los efectos a largo plazo que pudieran tener los medicamentos que tomo".
- "Los medicamentos trastornan mi vida".
- "En ocasiones me asusta pensar que me estoy volviendo demasiado dependiente de mis medicamentos".
- "Los medicamentos que tomo me provocan efectos desagradables".
- "Los médicos me mandan demasiados medicamentos".
- "Los médicos le tienen una confianza desproporcionada a los medicamentos".
- "Si los médicos pasasen más tiempo hablando conmigo, me mandarían menos medicamentos".
Es decir, si una persona cuando llega a su casa con su bolsa de medicamentos y uno de estos pensamientos cruza su mente, aumenta la probabilidad de que abandone el tratamiento y, por consiguiente, aumenta la probabilidad de fracaso terapéutico, de hospitalizaciones y de morbi-mortalidad.
Dos discursos
Bien, a partir de ahí, hay dos discursos. Uno –que aunque no lo creáis proliferan en los medios científicos- culparles por pensar así e incluso si se trata de un enfermo mental, han llegado a plantear desde pagarles si se toman la medicación hasta obligarles judicialmente. No me invento nada, preguntad a Internet.
Otro discurso es el que la gente está esperando. Y los farmacéuticos podemos hacer oídos sordos, pero nos lo están pidiendo a nosotros también. Es el discurso que pasa por:
1. Preguntarse si llevan razón en alguna de las afirmaciones que piensan.
2. Si llevan razón, dársela y trabajar para rediseñar el tratamiento farmacológico de principio a fin, y esta vez, integrarlos en el proceso de toma de decisiones hasta el punto de que escojan ellos lo que ellos prefieren.
3. Educar y trabajar los pensamientos y creencias que son susceptibles de mejorar simplemente charlando y poniendo nuestros conocimientos a su servicio, limando creencias y sensaciones, siempre con humanidad.
4. Ser honestos con las limitaciones de la farmacología y, si alguien nos dice "es que no me lo tomo porque no me hace nada", estudiar el fenómeno, analizar la eficacia de los medicamentos con el que tiene esta sensación y, si una vez estudiado, vemos que lleva razón, dársela, y pactar soluciones.
5. La formulación magistral es una herramienta de individualización idónea también para personalizar tratamientos en función de las preferencias de los pacientes, sobre todo determinados colectivos.
6. Completar la atención farmacéutica hasta el último de los subprocesos farmacoterapéuticos, desde la optimización farmacoterapéutica en colaboración con médicos hasta la administración y manipulación que tiene lugar en los domicilios.
7. Acompañar a estas personas y enseñarles cómo manipular y cómo funciona la tecnología sanitaria que les hemos dado.
8. Contemplar el concepto TecnoRemedio en toda su dimensión.
Y seguro que se os ocurren más cosas. Os dejo pensando, sensibilizándoos, reflexionando, gente perdida, farmacéuticos buscan.

Trabajos citados
Tsai AS, R. N. (2011). Aripiprazol in the maintenance treatment of bipolar disorder: A critical review of the evidence and its dissemination into the scientific literature. Plos Medicine .
Gatti ME, J. K. (2009). Relationships between beliefs about medications and adherence. American Journal Health System Pharmacists , 657-64.
Osterberg L, B. T. (2005). Adherence to medication. New England Journal of Medicine , 487-97.

(Martínez Granados, F. Gente perdida busca farmacéutico. El Farmacéutico Joven, nº 5 Julio 2011, Ed. Mayo. Disponible en: www.elfarmacéuticojoven.es)

Estudio proteómico del núcleo accumbens de ratas con diferente vulnerabilidad a la adicción a la morfina: análisis de la expresión de la proteína peroxirredoxina 2 (PRD2)

24 Mayo 2011
Trabajos científicos

RESUMEN
La vulnerabilidad a los efectos adictivos de las drogas de abuso varía de unos
individuos a otros, pero la base biológica de sus diferencias todavía es poco
conocida.

Por ello, surge la necesidad de estudiar las diferencias individuales
que existen y hacen a unos individuos más vulnerables que a otros, tanto al
inicio en el consumo de una droga como a desarrollar una adicción a la misma.
Este trabajo trata de incrementar estos conocimientos, confirmando los
resultados previamente obtenidos por el grupo de farmacología de esta
facultad, que había comparado el proteoma del núcleo accumbens de ratas con
diferente tasa de extinción del comportamiento de búsqueda inducido por
morfina. Las proteínas que variaron significativamente (p <0,05) al comparar
ambos grupos de ratas se identificaron mediante espectrometría de masas,
encontrándose diferencias significativas en la expresión de 11 proteínas. Para
confirmar estos resultados, se realizó el estudio de la expresión de la proteína
peroxirredoxina 2 (PRD2) mediante la técnica de Western blot. La expresión de
la PRD2 fue significativamente superior (ratio >1) en las ratas que no
extinguían el comportamiento de búsqueda, respecto a las que la extinguían.
Estos resultados obtenidos en el laboratorio podrían ser un punto de partida
para la realización de futuros estudios que utilicen la PRD2 como un posible
marcador de vulnerabilidad a los efectos de la morfina, o como diana
terapéutica para el desarrollo de nuevos fármacos eficaces para el tratamiento
de la drogadicción.

Ver trabajo completo en PDF.

La Universidad CEU Cardenal Herrera pone en marcha una nueva Aula de Práctica Farmacéutica

19 Mayo 2011
En abierto

La Universidad CEU Cardenal Herrera ha puesto en marcha en su Facultad de Ciencias de la Salud de Moncada (Valencia) una nueva Aula de Práctica Farmacéutica que reproduce la zona de atención personalizada de una oficina de farmacia, en la que farmacéuticos, profesores de distintas especialidades sanitarias y alumnos trabajan con pacientes reales. El objetivo de esta novedosa iniciativa docente es que los alumnos, desde que inician los estudios de Grado, tomen contacto real con los pacientes, aprendan a detectar sus necesidades en materia de medicamentos y conozcan en qué consiste la labor asistencial como futuros farmacéuticos.
Esta iniciativa se ha hecho realidad en virtud de un convenio de colaboración entre la Universidad CEU Cardenal Herrera y el Instituto de Formación Cofares, y cuenta además con las aportaciones de otras entidades como Roche Diagnostics. La nueva Aula de Práctica Farmacéutica representa una novedad en la forma de impartir el Grado de Farmacia en España, al adoptar los nuevos requerimientos del Espacio Europeo de Educación Superior, en el que la formación práctica ha crecido en importancia en las titulaciones universitarias. De esta forma, los estudiantes del Grado de Farmacia de la Universidad CEU Cardenal Herrera pueden practicar y desarrollar las competencias y habilidades relacionadas con la atención farmacéutica que en un futuro tendrán que aplicar en su trabajo en una farmacia comunitaria.
La estructura del Aula de Práctica Farmacéutica se asemeja a la zona de atención personalizada existente en una oficina de farmacia. Profesores y alumnos hacen ya uso de ella para vivir situaciones reales relacionadas con la atención farmacéutica que van desde la dispensación, consulta y seguimiento farmacoterapéutico a la utilización de medicamentos complejos y otros supuestos de la práctica diaria. "El objetivo es que los alumnos vayan aprendiendo a aplicar sus conocimientos adquiridos en Farmacología, Fisiología, Patología, Técnicas Instrumentales o Tecnología Farmacéutica, etcétera, en situaciones que vivirán en el día a día de su trabajo en una farmacia comunitaria, ya que la atención farmacéutica no es más que la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos durante la carrera", explica Alicia López Castellano, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la CEU-UCH.
Para el de aquello que se quiere enseñar al alumnado, las sesiones pueden contar no solo con la participación pacientes reales sino también de diversos profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, farmacéuticos, etc.) que aportan una perspectiva multidisciplinar en el procedimiento habitual de atención sanitaria. También se prevé la organización en el Aula de sesiones de educación sanitaria con representantes de colectivos ciudadanos (asociaciones de pacientes, de amas de casa, etc.), con el objetivo de que interactúen con el estudiante y el profesorado y le transmitan qué esperan del farmacéutico comunitario como profesional sanitario.
Al frente de este proyecto figuran Lucrecia Moreno, profesora de Farmacología, y Francisco Martínez, profesor titular del Aula y profesional con más de treinta años de experiencia como farmacéutico comunitario y como docente. La reciente presentación pública del Aula contó con la participación de numerosas personalidades que pusieron de relieve el interés de esta iniciativa, como el Director General de Farmacia de la Generalitat Valenciana, José Clérigues; el presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Farmacia, Luis Recalde; el rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera, José María Pérez, y el vicerrector, Francisco Bosch; la decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la CEU-UCH, Alicia López; el presidente del Grupo Cofares, Carlos González Bosch y la Consejera de esta entidad en Valencia, Pilar Esteve; la presidenta del Instituto de Formación de Cofares, Yolanda Tellaeche; la presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Valencia, María Teresa Guardiola; el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Castellón, Jesús Bellver; el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, Alberto García Romero; el presidente de la especialidad de Farmacia Industrial y Galénica, José Carlos Montilla Canis; el vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC), Vicente J. Baixauli; Montse Fontboté, de Ediciones Mayo; Esther Herranz, de Roche Diagnostic; Francisco Taxonera, de Ferrer; o Carmen Bueno, de Lilly, entre otros.
La Universidad CEU cuenta con más de 40 años de experiencia en la actividad docente. En Valencia inauguró sus instalaciones en el curso académico 2000-2001, bajo la denominación CEU Cardenal Herrera, convirtiéndose en la primera universidad privada de esta Comunidad. Cuenta con campus en Valencia, Elche y Castellón, en los que se imparten más de una treintena de titulaciones, entre ellas el Grado de Farmacia en su Facultad de Ciencias de la Salud, ubicada en Moncada (Valencia), donde también ofrece anualmente otras actividades de postgrado como su conocido Máster de Atención Farmacéutica y Farmacia Asistencial.

«Corre, Lola, corre» y sus paralelismos con la asistencia sanitaria

17 Mayo 2011
Manual del Superviviente

Respetando su título original, Lola Rennt o Corre, Lola, corre es una película alemana dirigida por Tom Tykwer (1998) y protagonizada por Franka Potente (Lola) y Moritz Bleibtreu (Manni). Un amigo me la recordó hace unos días en una conversación. No pude verla en el cine en su momento, pese a que obtuvo algunos premios y muy buenas críticas del cine independiente, así que como necesitaba desconectar de tantas horas de trabajo y viajes, decidí verla. Lo que no esperaba es que, salvando grandes diferencias, la película presentara algunos paralelismos con el muchas veces complejo mundo sanitario.
La historia comienza cuando Lola recibe una llamada de teléfono de su novio Manni, un chico que está iniciando su carrera criminal y que está muy nervioso y asustado porque, accidentalmente, se ha dejado 100.000 marcos procedentes de una operación que había realizado para su jefe en el vagón de un tren. La aparición de dos policías en el vagón cuando se dirigía a entregar el dinero y de un mendigo que estaba sentado junto a él en el vagón será fundamental en la historia.
En este punto lo lógico es pensar qué tendrá que ver la situación descrita con el entorno sanitario. Quitando por supuesto el hecho de que el dinero proviene de una actividad ilegal, se puede enfocar el análisis en otros elementos que realmente son centrales en la historia y que me parecía interesante traer al «Manual del superviviente». La pregunta que encierra la película y que hace que te quedes pegado a ella la hora y algo que dura es: ¿qué van a hacer Manni y Lola para subsanar el error que ha cometido el primero?

1. Primeras reacciones: «Ocultarlo. Una cuestión de trabajo en equipo»
El primer paralelismo que encontramos es que, pese a ser Manni el que ha montado todo este lío con su despiste, ha implicado a su novia (la primera reacción que tiene cuando se da cuenta de la situación es llamarla por teléfono, que coincide con la primera secuencia). A partir de ahí ambos forman un equipo, descoordinado, pero con un objetivo común: recuperar el dinero, los 100.000 marcos en 20 minutos, es decir, antes de que el jefe se dé cuenta de lo que ha pasado. Por supuesto que lo hacen para evitar que el jefe (no lo olvidemos, un criminal, aunque esto no forma parte del paralelismo que planteo) tome acciones punitivas contra él; vamos, que se lo cargue. Todo esto tiene un factor tan común como el objetivo: ocultarlo.

2. Acción: ¿Cuál es la mejor opción? ...Si alguna es buena...
Para conseguir la pasta se plantean varias opciones. La primera consiste en que Lola le pida el dinero a su padre, que es banquero, en 20 minutos y sin dar explicaciones. Ante la obvia negativa del padre, decide atracar el banco. La otra opción es que Manni robe un supermercado que factura gran cantidad de dinero al día.
Evidentemente, ninguna de estas opciones es buena ni razonable, ya que robar la sucursal bancaria donde trabaja tu padre desde hace años a punta de pistola o, en el caso de Manni, intentar atracar un supermercado no puede nunca salir bien a dos protagonistas tan inexpertos como lo son los de este film. Debido a que sólo tienen 20 minutos, ambos lo intentan cada uno por su lado, sin comunicarse ni trazar un plan conjunto. Pero queda una tercera posibilidad: ¿dónde estará el mendigo que se encontró el botín?

3. Desenlace: No ha pasado nada. Qué hemos aprendido
Probablemente con la idea de hacer sufrir, y dados los 20 minutos en los que Lola y Manni llevan a cabo las distintas tentativas para resolver el problema en el que están metidos, el director del film nos ofrece tres finales distintos. Las acciones planeadas por los protagonistas que he citado anteriormente fracasan, y ni Lola ni Manni consiguen el dichoso dinero con el que evitarían las posibles y previsibles nefastas acciones del jefe. Pero, en el último desenlace, Manni se cruza con el mendigo que se encontró el dinero, se lo exige a punta de pistola y, ¡chass!, lo devuelve y final feliz.
Pero os merecéis una explicación, porque un tipo que se atreve a hacer paralelismos entre el mundo sanitario y lo que dice acerca de esta película con delincuentes es que no debe de estar muy bien. Si nos abstraemos de la condición profesional del protagonista, que no olvidemos sigue siendo un chaval que está dando los primeros pasos dentro de ese mundo y que se encontraba ante «su primer gran reto», eso sí, como delincuente, sí que podemos analizar algunas cosas y compararlas con la realidad del entorno sanitario, todas ellas vinculadas a la gestión de errores.

Trabajo en equipo y comunicación
En mi corta experiencia laboral he podido observar que el trabajo en equipo es –mejor dicho, debería ser– imprescindible.
Puede que aparentemente el proceso de asistencia a un paciente sea la sumatoria de acciones individuales más o menos protocolizadas, desde la dispensación activa por parte del farmacéutico en su oficina de farmacia a la actividad quirúrgica de un cirujano en la sala de operaciones, el transporte de historias clínicas intrahospital por un celador, etc., pero la realidad es que siempre hay algo de trabajo en equipo y coordinación detrás. Los protagonistas sabían que esto era clave para salir del embrollo, pero –y aquí viene el paralelismo– la falta de comunicación les juega malas pasadas, y eso que tenían un objetivo claro y conciso: recuperar 100.000 marcos en 20 minutos.
En el caso de los profesionales sanitarios, su objetivo es resolver los problemas de salud de la población en las mejores condiciones de seguridad y eficacia. Pero lo cierto es que la comunicación entre profesionales sanitarios en relación con el paciente no es lo buena que sería deseable, ni se comunican las distintas intervenciones en torno a un paciente con la eficacia que quisiéramos. Ejemplos en los que derivan estos problemas de comunicación podrían ser la falta de información clínica en las historias de salud, las órdenes médicas y prescripciones ilegibles, problemas de identificación en ambiente hospitalario, por citar algunos que tienen en común que pueden llegar a producir un problema en los pacientes.
En el entorno sanitario, las causas que llevan a la ocultación de los errores no es otra que el miedo a las acciones punitivas. Afortunadamente, esto está empezando a cambiar, ya que estrategias como la Seguridad del Paciente están basadas en la comunicación voluntaria y anónima de los incidentes relacionados con la práctica sanitaria que puedan ocasionar, aunque sea sólo potencialmente, un daño en el paciente. Aún con eso, muchas veces no se comunican los errores porque no se les da suficiente importancia, se intervino a tiempo o simplemente nadie los detectó o fueron inevitables.

Situaciones de estrés y experiencia
Lo que le pasó a Manni nos puede pasar a todos; me refiero a olvidarnos algo en el metro, tranvía o tren. Probablemente el lapsus del protagonista fuera debido al alto estrés que le produjo que hubiera dos policías en su mismo vagón. En nuestro entorno, se puede decir que gran parte de la actividad que se desarrolla se realiza en condiciones de estrés, algunas veces por la situación de los pacientes, otras por problemas del sistema (sobreutilización de los recursos, gran demanda de los servicios, guardias, e incluso la presión procedente de los propios pacientes debido a la cada vez más estrecha asimetría de la información). Pero la idea central no es tanto la naturaleza del error (humano, común, posible y probable) sino qué hacemos cuando se produce, cómo prevenir futuros errores. Sería fácil intuir que aquellos con poca experiencia son más propensos a cometer errores, pero no es algo que tenga que ver con la experiencia laboral. En otras palabras, la falta de experiencia no es un condicionante para cometer errores.
Otra cuestión es si hemos conseguido que nos hablen de esto apropiadamente en nuestra formación académica. La verdad es que el director de Corre, Lola, corre hace trampas, trucos del guión, ya que brinda hasta 3 finales diferentes, tres oportunidades de equivocarse a los protagonistas para solucionar el embrollo. Desgraciadamente, esto no ocurre en el mundo real.

Aprender de los errores
En la escena final de la película (no me acusen de fastidiar películas), se observa cómo Lola y Manni, tras recuperar el dinero de forma azarosa, desaparecen de la escena algo más relajados, como si todo hubiese sido una pesadilla. Aunque no aparece de forma explícita, no da la sensación de que se vayan a plantear algún tipo de cambio para que no vuelva a suceder lo ocurrido.
Desde hace algunos años se está generando conocimiento alrededor de estos conceptos. Actualmente, ya sabemos por ejemplo que la incidencia de eventos adversos relacionados con la asistencia hospitalaria en España fue en 2006 del 8,4% (intervalo de confianza del 95%: 7,7-9,1%), de los cuales el 42% se consideró evitable según el estudio ENEAS, realizado por el Ministerio de Sanidad.
Las carencias en gestión del riesgo han sido una cuestión transversal en los sistemas sanitarios, aunque, muy afortunadamente, desde hace algún tiempo se está abordando a través de estrategias de Seguridad del Paciente lideradas por la Organización Mundial de la Salud, coordinadas por otras instituciones como el Ministerio de Sanidad y la Unión Europea, y con el buen hacer de otras entidades como el Observatorio de Seguridad Paciente de Andalucía, que generan conocimiento, marcan objetivos macro y proveen de herramientas específicas con el objetivo común de minimizar los errores generados en el entorno sanitario.

Conclusiones
Los paralelismos encontrados entre la historia de Lola y Manni y los expuestos en el entorno profesional sanitario nos pueden servir para mostrar los problemas que hay para gestionar los errores que, con toda probabilidad, se van a producir cuando os enfrentéis a cualquiera que sea la actividad sanitaria que llevéis a cabo. Puede que os encontréis con superiores y compañeros que digan que nunca pasa nada, que los controles de calidad disponibles, si los hay, y la profesionalidad y experiencia del equipo humano que os acompaña son garantía segura de que no se va a producir ningún gap que conlleve incidente alguno con los pacientes.
Está bastante claro que una parte esencial del trabajo que desarrollaréis en los próximos años tendrá como eje central la calidad y que eso implicará minimizar los errores. Una de las ideas centrales en la cultura de Seguridad del Paciente es el enfoque de sistema. Si no nos preguntamos por qué ha ocurrido, si no lo registramos, analizamos y extraemos del análisis conclusiones, difícilmente se avanzará en la gestión del riesgo y, por lo tanto, no conseguiremos mejorar la eficacia y seguridad de nuestros sistemas sanitarios.

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