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Pesquisa de pacientes automedicados con AINEs en el servicio de Clínica Médica del Hospital Municipal de Cosquín, Provincia de Córdoba (Argentina)

  • 25 Noviembre 2016

Hasta la actualidad, y aun teniendo en cuenta que es una forma de terapia predominante, la automedicación ha recibido relativamente poca atención por parte de la investigación científica Entre los profesionales de la salud, los medicamentos son un instrumento idóneo para ejercer el poder de controlar las enfermedades, pero para algunos pacientes llegan a representar la posibilidad de apropiarse de un instrumento que les permite ejercer personalmente ese control, sin depender de otros. El principal objetivo de este estudio fue determinar la prevalencia de la automedicación con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) en la población que acude al servicio de Clínica Médica del Hospital Municipal de la ciudad de Cosquín, en la provincia de Córdoba (Argentina) y analizar las características relacionadas a esta práctica.

Se entrevistaron 70 usuarios que acuden al Servicio de Clínica Médica, mediante encuestas semiestructuradas.

La prevalencia de la automedicación fue del 94%, más frecuente en mujeres entre 20 y 40 años. El AINEs más consumido por el 51% de la población fue el ibuprofeno y la indicación principal la cefalea (39%). En el 50% de los casos el consumo era al menos una vez por mes. La principal influencia para la automedicación fue la repetición de una indicación previa en el 33%. Los resultados obtenidos con la automedicación fueron beneficiosos en la mayoría de los casos (67%). El 74% de la población considera riesgosa esta práctica, pero sólo el 10% conoce al menos una reacción adversa.

Se observó una alta prevalencia de automedicación asociado a un bajo conocimiento sobre reacciones adversas secundaria a AINEs, sin embargo, la mayoría de la población considera a la automedicación como una práctica que puede dañar la salud. Es necesaria una mayor educación sanitaria por parte de los consumidores, fuentes de información adecuadas y el fortalecimiento del sistema de salud que dé respaldo a la población.

Palabras claves: automedicación; antiinflamatorios no esteroideos; AINEs.

Introducción
La durísima realidad de quienes aún tienen dificultades para acceder a ciertos medicamentos contrasta con el uso irracional que otros hacen de ellos. Una proporción significativa de las enfermedades y de algunas muertes prematuras en la Argentina es consecuencia de la utilización inadecuada que se hace de los fármacos.

A lo largo de la historia de la humanidad, el autocuidado, es decir, el propio tratamiento de los signos y síntomas de enfermedad que las personas padecen, ha sido la forma más utilizada para el mantenimiento de la salud1. De manera similar, las personas intentan abolir o disminuir el malestar físico y psíquico ocasionado por los distintos procesos patológicos a través de la automedicación. Esta práctica consiste en la selección y el uso de los medicamentos, por parte de las personas, con el propósito de tratar enfermedades o síntomas que ellos mismos pueden identificar, se la considera como una forma de autocuidado, pero para que no sea riesgosa se requiere educación y responsabilidad de parte del usuario, fomentándose para ello la automedicación responsable.

Esta es una práctica mediante la cual las personas tratan sus dolencias y afecciones con el uso de medicamentos autorizados, disponibles sin necesidad de prescripción y que son seguros y eficaces si se los emplea según las indicaciones2. Algunos autores aseveran que la autoprescripción se convierte en el primer nivel de atención de cualquier comunidad y la destacan como un factor constituyente de la política sanitaria, validándola como una práctica útil para disminuir la alta demanda de los servicios de atención en salud, principalmente en las dolencias menores, que demandan en las Instituciones de salud un gran porcentaje de los recursos económicos y de la disponibilidad del personal, necesarios para la atención de enfermedades de mayor gravedad y severidad3.

Los medicamentos de venta libre pueden utilizarse sin requerir de la autorización de un facultativo por haberse demostrado que presentan características de bajo riesgo. Sin embargo, todos los medicamentos empleados en dosis excesivas o durante períodos demasiado prolongados y en situaciones en que no estarían indicados, pueden producir efectos secundarios, colaterales o adversos, generar interacciones con otros fármacos o sustancias, inducir conductas de abuso o dependencia e incluso retrasar el diagnóstico de una afección que requiera cuidados médicos4.

En nuestro país, el paciente se automedica no sólo con los medicamentos de venta libre, sino también con aquellos que se venden bajo prescripción médica. Esta conducta induce al uso irracional de los medicamentos5.

Los antiinflamatorios no esteroides (AINE) se encuentran entre los fármacos más utilizados en Argentina y en el mundo. Desde marzo del año 2006 hasta marzo del 2007 se vendieron en nuestro país 23 millones de unidades de AINEs, estando la Aspirina, el Ibuprofeno y el Paracetamol dentro de los 10 fármacos con más unidades vendidas incluyendo todos los grupos terapéuticos en ese mismo período6.

El 25 % de los reportes de efectos adversos de todos los fármacos está relacionado a los AINEs. Las principales lesiones producidas por estos fármacos están localizadas en el aparato digestivo7 y varían desde la dispepsia, epigastralgia y erosiones mínimas de la mucosa hasta úlceras sangrantes, siendo estas complicaciones menos frecuentes en usuarios de los COX 2 selectivos y del paracetamol8.

Aproximadamente 15 % a 30 % de los usuarios de los AINEs tradicionales desarrollan lesión de la mucosa gastrointestinal asociada con hemorragia digestiva alta. El aumento relativo para esta complicación se estima que es 4 veces mayor9. Según el estudio de Laporte, el 38% de todos los casos de hemorragia digestiva alta (152 casos por millón de habitantes y por año) fue atribuible al uso de AINEs10. Además de la edad y el uso concomitante de otros fármacos gastroerosivos, se asume que a mayor duración del tratamiento, el periodo de exposición aumenta, con lo que el riesgo de desarrollar un acontecimiento adverso gastrointestinal es mayor11.

La nefritis túbulo intersticial, genera más del 70% de los casos de síndrome nefrótico. Para los AINEs el periodo de latencia se ha reportado tan largo como 18 meses12.

El principal evento adverso cardiovascular producido por los AINEs clásicos es la retención hidrosalina e hiperpotasemia, la retención de sodio y agua y edemas, habitualmente son leves y subclínicos. La prevalencia de edema sintomático es del 3% al 5%. El uso prolongado de AINEs puede provocar elevación de 5 a 6 mm Hg de la presión arterial promedio, principalmente en hipertensos, e interferir con los efectos antihipertensivos de diuréticos, betabloqueantes e inhibidores de la ECA13. Algunos estudios experimentales y clínicos sugirieron una probable relación entre inhibidores de la COX-2 y el aumento del riesgo cardiovascular secundario a fenómenos tromboembolicos, pero hasta el presente momento, ningún ensayo prospectivo completo ha evaluado este problema14.

Otras reacciones adversas de gran relevancia clínica incluyen la hipersensibilidad, el cierre prematuro del conducto arterioso cundo es utilizado en el embarazo, el síndrome de Reye desencadenado por la administración de AAS en procesos febriles víricos, la hepatotoxicidad del paracetamol en dosis mayores a 7,5 gs por día, la agranulocitosis (5-8casos/ millón de habitantes/año) y la anemia aplásica (2-3 casos/millón de habitantes/año) producidas por la dipirona8.

Planteada la automedicación como un problema de Salud Pública tiene relación con el conocimiento inadecuado de la población, la deficiente cobertura, mala calidad de los servicios públicos, sistemas de control para acceder a medicamentos sin prescripción profesional y a la flexibilidad de quienes se encargan de dispensar el medicamento15.

El problema de la automedicación con AINEs radica en las reacciones adversas que pueden presentarse con su uso, y en el desconocimiento de las mismas por parte de los usuarios, ya que al desconocerlas no son capaces de prevenirlas o de evitarlas. El consumo crónico y excesivo, sobre todo en pacientes añosos y con morbilidades asociadas, puede deteriorar su estado de salud, poniendo en peligro la vida16.

Objetivo general
a) Demostrar la prevalencia de la automedicación con antiinflamatorio no esteroideos (AINEs) en la población que acude al servicio de Clínica Médica del Hospital Municipal de la ciudad de Cosquín. Provincia de Córdoba. Argentina

Objetivos específicos
b) Describir las características generales de la población que se automedica.
c) Identificar los motivos, razones e influencias que predisponen la automedicación.
d) Reconocer el o los medicamentos con los cuales se automedican.
e) Identificar los conocimientos sobre las reacciones adversas de los AINEs y sobre el riesgo de la automedicación en el total de la población encuestada.

Materiales y método
Se ejecutó el presente trabajo bajo un diseño no experimental, de tipo descriptivo, prospectivo y de corte transversal.

La información se obtuvo a través de encuestas realizadas a 70 personas en la sala de espera de los consultorios de Clínica Médica en el Hospital Armando Cima de la ciudad de Cosquín, durante 15 días hábiles en el mes de noviembre del año 2015, dicha cifra se corresponde con el 56% de la población total que acudió durante ese mes a los consultorios de Clínica Médica.

Las personas encuestadas eran mayores de 18 años, con autonomía cognitiva para responder la encuesta, que de manera voluntaria aceptaron colaborar con el estudio.

figura 1La entrevista se basó en un cuestionario estructurado anónimo, que contaba con 16 preguntas cerradas y abiertas, se obtuvo información personal, sobre sexo, edad, grado de instrucción, hábitos tóxicos (consumo de tabaco y alcohol), morbilidades y medicación habitual; información sobre la práctica de automedicación, con que fármacos, porque motivos, con qué frecuencia (diaria, semanal, mensual u anual), resultados obtenidos, actitud frente a la falla de la automedicación; e información sobre conocimiento de reacciones adversas de dichos fármacos y opinión sobre si riesgos de la automedicación (figura 1).

Resultados
figura 2Prevalencia de la automedicación (figura 2)
De las 70 personas encuestadas, 66 afirmaron haber consumido AINEs sin receta. Se consideraron como positivos los casos de automedicación en los que las personas respondían que si a la pregunta de “¿Ha consumido alguna vez alguno de los siguientes medicamentos sin receta médica? Aspirina, ibuporfeno, paracetamol, dipirona, diclofenac, ketorolac, meloxican, naproxeno, u otro. En caso de ser “otro” la respuesta, se consideraron validos aquellos fármacos que pertenecían al grupo de AINEs, incluso cuando se consumían asociados a otras drogas.

Esta práctica se evidenció en el 98% de las mujeres y en el 87,5% de los hombres.

Características de la población encuestada que se automedica
El 68% de la población analizada corresponde a mujeres y el 32% restante a hombres. La edad promedio, en ambos sexos fue 38 años ± 15 (DS).

El 35% de los encuestados se encontraba en la franja etaria de 20 a 30 años y el 100% de ellos consumía AINEs sin receta médica, de 50 a 60 años el 80% de la población se automedicaba, en los mayores de 60 años, el 75% y el 67% de la población menor a 20 años, repetían esta práctica.

tabla 1En cuanto al grado de educación alcanzado por esta población, el 68% completó los estudios secundarios y el 10% comenzó estudios superiores aunque sólo el 6% los finalizó (tabla 1).

Al averiguar sobre hábitos tóxicos, en particular el consumo de tabaco y alcohol, se observó que el 47 % de la población era fumadora, el 45% eran no fumadores y el 3% ex fumadores (con un tiempo de abstinencia mayor a 6 meses). La población que consumía alcohol de manera diaria u ocasional era del 49%, mientras que el 51% restante eran abstemios.

tabla 2En la tabla 2 se expone la relación entre las morbilidades y medicación habitual de la población estudiada. El 67% declaró no padecer enfermedades y el 17% (n=8) expresó consumir anticonceptivos orales (ACO) en forma habitual como única medicación.

Al analizar la presencia de otras patologías, el 33% declaró tener morbilidades; siendo las del aparato cardiovascular las más frecuentes en un 18%, seguidas por las enfermedades endocrino-metabólicas en un 8%. El 6% manifestó la coexistencia de distintas enfermedades, dichos casos coinciden con el consumo habitual de múltiples medicamentos.

Características de la automedicación
El AINE más consumido, fue el ibuprofeno, por el 51% de la población; seguido por el paracetamol el 20% y el diclofenac el 18%.

La información obtenida sobre los principales motivos por los cuales utilizan AINES incluye a la cefalea como principal motivo, registrándose en el 39% de los casos, seguida por los dolores musculares en el 26% y en estados febriles en el 11%. El 25% restante se distribuye de manera similar entre dismenorreas, odontalgias y dolores articulares.

El consumo mensual fue el dato prevalente en el 50% de los casos, registrándose un consumo diario de AINEs en sólo un 3% del total.

El 33% de la población consumió AINEs por indicación médica previa, mientras que el 29% lo hizo por consejo de familiares o conocidos. El 15% lo hizo por recomendación del farmacéutico y el 12% tomó la decisión basándose en publicidades televisivas. Un 11% expresó ser “otro” el motivo.

Al indagar sobre resultados obtenidos, el 67% refiere mejoría de los síntomas tras el consumo del fármaco. El 33% restante, refirió que sólo a veces mejoran los síntomas y al indagar sobre la actitud que adopta en las situaciones donde no obtuvo los efectos esperados, el 50% refirió cambiar de medicamento, el 23% consulta al médico, el 18% aumentar la dosis del medicamento que había consumido previamente, y el 9% restante refirió no hacer nada.

Conocimiento de RAMs secundarias a AINEs en el total de la población encuestada
De los 70 encuestados, solo 7, es decir el 10%, conocía al menos una reacción adversa, siendo las más conocidas las molestias gastrointestinales, en dos ocasiones especificaron que pueden causar gastritis, mientras que en otras dos refirieron solamente el dolor abdominal, la hepatitis medicamentosa fue especificada en una sola ocasión, y en dos ocasiones respondieron que pueden afectar al hígado sin especificar de qué manera.

Opinión sobre automedicación en el total de la población encuestada
Al preguntar si consideraban riesgosa la automedicación con AINEs, el 74% respondió que sí, mientras que el 26% no la consideraba un riesgo.

Discusión
Al analizar los resultados obtenidos se puede considerar que la automedicación en la población estudiada, es una práctica ampliamente extendida, ya que es practicada por el 94% de la población encuestada. Sin embargo estos datos pueden no ser representativos de la población general que acude al servicio de clínica médica del Hospital Armando Cima de la ciudad de Cosquín, ya que el estudio se realizó con la información recolectada durante 15 días en 70 pacientes que accedieron voluntariamente a participar del mismo, pero el caudal total de pacientes durante ese mes fue menor al registrado meses previos.

La prevalencia de la automedicación es mayor a la observada en otro estudio realizado en Vizcaya, España, donde ronda el 42%17. A diferencia de este estudio donde el ácido acetilsalicílico fue el medicamento más consumido, en nuestro estudio el ibuprofeno fue el AINE más utilizado (52%). Cabe destacar que en dicho estudio no se incluyó la automedicación con paracetamol, fármaco utilizado por el 20% de nuestro estudio. Los motivos de la automedicación no difieren en ambos estudios, siendo el dolor el principal motivo (89%), la cefalea en el 39% y el dolor muscular en el 27% de la población. La frecuencia de consumo predominante fue mensual, es decir al menos uno por mes, en el 50% de la población. El consumo fue influenciado en primer lugar por indicaciones médicas previas (33%), siendo el consejo de conocidos o familiares la segunda influencia más importante, observándose en un 29%. La indicación previa aunque aparente ser una fuente segura de información, no es suficiente para avalar el comportamiento de la automedicación cuando la sintomatología actual difiere de la original, ni cuando se hace un uso irracional de los medicamentos previamente indicados, tomando dosis excesivas o durante periodos de tiempo prolongados sin acudir a un control médico. El consumo de fármacos por consejo de familiares o conocidos indica que la automedicación es una práctica socialmente difundida.

En el 67% de los casos, el consumo de AINEs, siempre ha disminuido la sintomatología que los usuarios intentaban abolir, pero el 33% restante declaro que solo a veces los síntomas disminuían. Cuando los síntomas no cedían, el 50% de ellos, optaba por cambiar de medicamento, y el 23% optaba por consultar al médico. Esto indica que la automedicación es una forma útil de autocuidado, ya que la persona logra un bienestar sin necesidad de consultar al médico. Sin embargo cuando estas medidas no son eficaces, y la automedicación es responsable, la actitud más adecuada seria consultar al médico.

Dentro de las características de la población que se automedica, se destaca que es más frecuente en mujeres y en el rango etario de los 20-40 años. Dicho dato sorprende ya que debido a las patologías prevalentes en los gerontes, se espera un mayor consumo de analgésicos por parte de ellos, sin embargo este dato coincide con los otros estudios analizados18. El 83% presenta estudios secundarios completos. El consumo de tabaco se observa en el 47% de los usuarios de AINEs y el consumo de alcohol en el 49%. El 67% de la población que usa AINEs no posee enfermedades, del 33% que posee enfermedades, las del aparato cardiovascular son las más frecuentes (18%). Solo un 6% del total presenta más de una morbilidad, siendo estos, los mismos pacientes que consumen más de un fármaco habitualmente. Estos datos son de importancia debido a que las reacciones adversas se dan con mayor frecuencia en pacientes con factores de riesgo y morbilidades asociadas.

El 74% de la población estudiada consideraba a la automedicación como riesgosa, es decir capaz de producirle daños a su salud, sin embargo solo el 10% conocía alguna reacción adversa, siendo las más conocidas la gastritis, el dolor abdominal y la afección hepática, especificada en un solo caso como hepatitis medicamentosa. El conocimiento de reacciones adversas es bajo, por ende la prevención de reacciones adversas se verá limitada solamente a aquellas personas que las conozcan, e incluso el mero conocimiento de reacciones adversas no hace que sea posible la prevención si no se tiene el conocimiento de que medidas preventivas tomar.

Dentro de las limitaciones del presente estudio cabe destacar el número de la población analizada y el análisis de la automedicación con AINEs solamente. Situaciones a tener en cuenta para futuras investigaciones, donde seria enriquecedor analizar otras variables también, tales como forma de obtención de medicamentos, motivo por el cual no realiza la consulta médica y demás.

Conclusiones
El presente estudio demuestra:
a) una prevalencia alta de automedicación en la población estudiada, estos resultados, que reflejan las actitudes de autocuidado de los individuos, pueden deberse a la deficiencia en el acceso a los sistemas de salud, al fácil acceso a los medicamentos y al nivel sociocultural de los pacientes.
b) Puede entenderse la automedicación como una conducta social, donde se acostumbra consumir medicamentos previamente indicados y donde las recomendaciones de personas ajenas al sistema de salud ejercen una importante influencia. Este mismo razonamiento podría explicar que la automedicación se continúa practicando aún cuando los resultados obtenidos no son los esperados.
c) El uso del ibuprofeno por parte de la mayoría de la población puede deberse entre otros aspectos, a la amplia permanencia en el mercado, a la extensa publicidad del mismo y a la seguridad de dicho fármaco, aunque no sea inocuo. La mayoría de los usuarios de AINEs desconoce las repercusiones que pueden tener sobre su salud, sin embargo reconocen que la automedicación es riesgosa.
d) El desconocimiento de las RAMs y por ende de las medidas preventivas que se deben tomar y las repercusiones del consumo de dichos fármacos en la salud de la población, hacen necesaria una mayor responsabilidad por parte de los usuarios, nos obligan a los integrantes del equipo de salud mejorar la información disponible sobre RAMs, facilitar el acceso a los servicios de salud a fin de evacuar dudas o consultar ante el fracaso de los fármacos autoindicados pero por sobre estos aspectos a realizar procedimientos de Farmacovigilancia activa y pasiva.

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Información adicional

  • antetítulo:

    Trabajos científicos

  • autores: *P. Salú, **Prof. Dra. C. Guerrero, ***Prof. Dra. A. Antuña
  • info-autores: Departamento de Enseñanza Práctica (PFO). Facultad de Ciencias Médicas. U.N.C. *Estudiante de Medicina. Departamento de Enseñanza Práctica. UNC. **Titular Cátedra de Farmacología IUCBC. Docente Departamento de Enseñanza Práctica. UNC. ***Titular Departamento de Enseñanza Práctica. UNC
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