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Sorpresa en el COF de Madrid por la reacción de la profesión enfermera ante el proyecto de Ley de Farmacia de la Comunidad

  • 06 Septiembre 2018

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) ha hecho pública una nota en la que expresa su «sorpresa y decepción» por la nota de prensa emitida ayer por el Colegio Oficial de Enfermería de Madrid, bajo el título «Proyecto de Ley de Farmacia: una agresión a las competencias enfermeras», al tiempo que tiende la mano a la profesión enfermera para «reunirse y aclarar en su justo término el alcance del texto aprobado el pasado martes por parte del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid».

En la nota el Colegio de Farmacéuticos manifiesta «que ni los servicios jurídicos de la corporación ni tampoco los del Gobierno regional han encontrado ningún conflicto legal en el proyecto de Ley de Farmacia», a lo que añade que «el contenido de los artículos y disposiciones recogidos en la norma desarrolla lo establecido en la legislación básica del Estado en vigor, como no puede ser de otro modo, y se limita a regular la ordenación y la atención farmacéutica como derecho sanitario de los ciudadanos».

El Colegio entiende, por otra parte, que «ninguna profesión sanitaria tiene derecho a marcar líneas rojas de actuación y a descalificar a una profesión, de forma tan injusta como gratuita como así se ha hecho», por el mero hecho de querer implicarse más a fondo «en el seguimiento y cumplimiento de los tratamientos farmacológicos y en el correcto uso de los medicamentos de los pacientes más vulnerables, competencias farmacéuticas perfectamente delimitadas en nuestro marco jurídico (artículo 1, puntos 5,6,7,8 y 9 de la Ley 16/1997, de 25 de abril, de Regulación de Servicios de las Oficinas de Farmacia)».

La contundente nota del COF de Madrid añade que «ni la Sanidad ni la atención sociosanitaria de los ciudadanos son coto de nadie, ni tampoco parcelas segmentadas» y afirma que el único objetivo que buscan los farmacéuticos, como profesionales sanitarios, «es la salud de los ciudadanos y el sostenimiento del Sistema Nacional de Salud (SNS)». A este respecto, afirma que «el proyecto de Ley de Farmacia tiende precisamente puentes en esta dirección al desarrollar el principio de integración en equipos interprofesionales para colaborar con nuestros compañeros en los distintos niveles asistenciales de atención farmacéutica y potenciar la intervención del farmacéutico como agente de salud, una vez que se ha demostrado su eficacia y eficiencia en servicios de seguimiento farmacoterapéutico y adherencia terapéutica, una de las principales lagunas del SNS».

La nota recuerda que «la formación académica en farmacología del farmacéutico consta de 825 horas y 33 créditos, frente a las 375 horas y 15 créditos de Medicina, las 250 horas y 10 créditos de Veterinaria o las 150 horas y seis créditos de Enfermería» y por ello, dice, «resulta difícil de entender y mucho menos defender jurídica y profesionalmente que los farmacéuticos no somos competentes para hacer “seguimiento de la medicación en programas de adherencia de pacientes mayores, crónicos, polimedicados y dependientes” e “intervención en la mejora de la adherencia a los tratamientos”, cuando somos los profesionales sanitarios más preparados en el uso del medicamento y más accesibles y cercanos a la población».

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