Número 465 - 15 enero 2012

El Farmacéutico

Artículos de la revista

Número 465 - 15 enero 2012

Todas las conversaciones parecen converger en un único tema, la crisis, con el agravante de que en 2012 va a ser peor. Desde aquí no vamos a llevarle la contraria a la mayoría, entre otras cosas porque carecemos de datos para hacerlo. No está, además, en nuestras manos cambiar el signo de los tiempos, pero sí está a nuestro alcance ofrecer herramientas a los farmacéuticos para que sigan ocupando un lugar destacado en nuestro sistema sanitario y en la apreciación de sus clientes. Y a ello nos vamos a aplicar en este 2012 para el que hemos preparado algunas novedades importantes.
M.ª José Cordero * 20 Enero 2012

Encontrar un lenguaje común

M_Jose_CorderoM.ª José Cordero

De vuelta a casa, tras una jornada de trabajo, aprovechando las últimas horas fuera del hogar y disfrutando de los primeros fríos de la temporada, empiezo a revisar mentalmente el día que empezó con un paciente habitual, al que conozco desde mi llegada al barrio en el que desarrollo mi vida profesional (¿profesional? Cómo desligarlo...)

Sigo en el mismo barrio céntrico y castizo de la capital de España.

El sitio es el mismo pero no lo son las necesidades, los conocimientos, la información disponible. Los avances en medicina y medicamentos han permitido alargar la vida, hacer enfermos crónicos, con varias patologías asociadas y un grado de polimedicación alto, por lo que, como consecuencia, hay un riesgo creciente de problemas asociados. El manejo de las herramientas que me permitan controlar más y mejor estos posibles problemas, que me permitan adelantarme a ellos, es imprescindible.

La primera herramienta importantísima, sin la cual es imposible hacer nada verdaderamente útil para el paciente, es la comunicación, sin embargo es detectado como uno de los principales problemas a solucionar entre los distintos niveles asistenciales y con el propio paciente.

El lenguaje, el vocabulario y los conceptos que maneja cada profesional sanitario es desconocido total o parcialmente por el paciente, pero también resulta poco claro para tener una fluida y rápida relación entre los diferentes profesionales de la salud o entre los diferentes niveles asistenciales, sin meternos siquiera a considerar que la grafía es, en la mayor parte de los casos, totalmente ilegible. Estamos tan acostumbrados a hablar entre nosotros, en el mismo ámbito profesional, que creemos ser entendidos y no sólo no nos esforzamos por que así sea, sino que pensamos que el esfuerzo ha de ponerlo el interlocutor, sea médico o paciente.

Los trabajos de investigación hechos con el fin de ver la incidencia que tiene en el paciente la colaboración entre farmacéutico y médico de atención primaria han demostrado que el número de efectos indeseables derivados de la medicación, bien sea por error, duplicidad o cualquier otra razón, disminuye; la eficacia del tratamiento es mayor, así como el cumplimiento. Estas son razones que compensan el esfuerzo realizado por conseguir una comunicación entre ambos niveles.

El recuerdo de mi paciente, el que puso en marcha estas reflexiones, hace que compense el esfuerzo que supone encontrar un lenguaje común entre los sanitarios, decidir qué tenemos que transmitir, qué mensaje debe llegar, cómo hacerlo llegar al paciente para conseguir mejorar la adherencia al tratamiento y con ello minimizar la posibilidad de problemas de salud de graves consecuencias.

Pendiente está conseguir una comunicación con farmacia hospitalaria, pero no dudo que antes o después lo conseguiremos aunque, a veces, pienso si los farmacéuticos comunitarios no seremos uno de esos «profesionales invisibles» y tendremos que poner mucho empeño en no ser ignorados pero esa es otra reflexión.

 

No somos cortadores de cupones

Paco_MateoPaco Mateo

Voy en mi coche pensado en el lío en que me he metido, escribir unas letras explicando nuestra experiencia sobre la relación establecida entre los farmacéuticos de oficina de farmacia rural de la Associació de Farmacèutics Rurals de Catalunya (AFRUC) y la clase médica. Te aviso, querido compañero, yo no soy ningún «plumilla», solo soy un farmacéutico rural.

Nos remontamos a la época de la implantación de los centros de atención primaria (CAP). Se inauguró el correspondiente a nuestra Área Básica de Salud, corrió a cargo del Sr. Conseller de turno, fueron invitados hasta el último gato... pero se olvidaron de los boticarios. No éramos sanitarios. Los compañeros que pertenecíamos a este CAP ya nos habíamos reunido por nuestra cuenta y había nacido una buena relación humana y profesional. Nos liamos la manta a la cabeza y pedimos una reunión con el director del CAP. Como era gente joven y había unas ganas comunes de relacionarnos, y trabajar para mejorar la salud de nuestros pacientes, también creyeron conveniente dicha reunión. Y así, sin más, entramos en el CAP como profesionales y no como usuarios.

Un poco más tarde la experiencia se trasladó a las comarcas vecinas, ya éramos unos 30 farmacéuticos. Como resultado creamos la AFRUC.

Nuestros objetivos generales eran: Mejorar las relaciones humanas y profesionales entre nosotros; Fomentar la relación profesional con los equipos sanitarios de atención primaria y especializada, y el tercer punto, Fomentar las actividades de formación continuada y la atención farmacéutica. Por tanto, debíamos crear una relación con las clases médicas de primaria y de hospitalaria.

Creamos el Comité Científico de la AFRUC, dentro del cual incluimos a un médico de primaria y a otro de especializada. El Comité actuaba tanto en la confección de los «Programes Sanitaris de Formació Continuada» (PSFC) –este año llevaremos a cabo el 14º–, como en el diseño de los diversos «Trabajos de Campo» realizados hasta ahora.

Para que la unión con la clase médica fuera mayor, cuando teníamos estructurado el Trabajo se lo presentábamos, para buscar su colaboración e implicación, al jefe de servicio de Primaria de Tarragona. Así, desde la cúpula se comunicaba el Trabajo a todos los médicos.

A raíz de los resultados de uno de estos trabajos de campo cuyo título fue «¿Cómo tomamos los medicamentos?», el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya se puso en contacto con la AFRUC y creamos el Programa d'Educació Sanitària a la Gent Gran (PESGG), con unos talleres que titulamos «El bon ús dels medicaments». Comenzamos con la colaboración de los colegios de Tarragona y Lleida y en estos momentos se realizan en toda Cataluña, auspiciados por el Departament, los colegios y la AFRUC.

Hace un año hemos dado una «vuelta de tuerca» al PESGG y en coordinación con la CAMFIC (Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria) se ha comenzado el seguimiento farmacoterapéutico a varios de los asistentes a los talleres para así ver el impacto de los mismos en la población mayor de 65 años y polimedicada.

Toda esta experiencia no se habría podido llevar a cabo sin contar con la empatía de los profesionales y sobre todo por el grandísimo empeño personal para que este barco llegara a buen puerto.

Pero estimado compañero que nos lees, en la facultad aprendimos a ser agentes de salud, sanitarios, no cortadores de cupones.

Las virutas de jamón y de huevo duro salpican la majada de miga de pan, sal, aceite, ajo y tomate. El plato de salmorejo es un cuadro abstracto de sabor árabe en su origen, antiguo, pero con el toque atrevido del rojo aportado por el licopeno de la hortaliza venida del nuevo mundo.
Ramon Bonet* 20 Enero 2012 Deja el primer comentario!
Nuestra sociedad ha experimentado trascendentales cambios a lo largo del último siglo que condicionan el estado del bienestar de los países desarrollados. El gran desarrollo tecnológico, científico y económico que ha caracterizado esta etapa ha propiciado y, a su vez, permitido incrementar notablemente tanto la esperanza como la calidad de vida de los ciudadanos: el envejecimiento de la población es una realidad en nuestros días, con una tendencia ascendente que se irá consolidando en las próximas décadas. Consecuentemente, las problemáticas derivadas de esta condición van aumentando y adquiriendo protagonismo tanto por el incremento de su prevalencia como por las repercusiones sociales y económicas que conllevan.
Existen familias que son estacionales, que producen en un periodo concreto la mayor parte de su facturación como es el caso de las EFP, siendo la subfamilia de antigripales la que aporta el mayor crecimiento de la familia. La demanda de los mismos se dispara en esta época del año puesto que los catarros y resfriados son más comunes y los clientes de la farmacia acuden a este canal para adquirir los mismos. En la venta de estas referencias juega un papel fundamental la figura del farmacéutico o del personal de la farmacia, ya que si bien suelen ser productos para tratar sintomatologías leves o moderadas de estados gripales, el consejo farmacéutico debe estar presente durante todo el proceso de venta.
Ángel Sanz Granda 20 Enero 2012 Deja el primer comentario!
En la última reunión de trabajo, una vez aprobado para su publicación en la revista elegida nuestro estudio, se comentó que habíamos obtenido unos resultados muy satisfactorios. La intervención se había dirigido hacia una mayor adherencia al tratamiento farmacológico y de estilo de vida del paciente con el fin de alcanzar el control de su patología (A1C <7%). Nuestro grupo de investigación, en donde estábamos integrados varias farmacias y dos centros de salud de nuestra ciudad, había finalmente demostrado que la intervención evaluada se asociaba con una reducción media del 1,05% del valor de la hemoglobina glucosilada (A1C), respecto del grupo de control. Así, al cabo de un año de intervención, el porcentaje de pacientes diabéticos tipo 2 que presentaban un adecuado control había aumentado un 16,9% más que en los controles.
Fernando Paredes Salido 20 Enero 2012 Deja el primer comentario!
«Con orgullo podemos decir que los primeros atisbos de una organización farmacéutica militar son españoles, y que la Farmacia Militar española se adelantó centurias a las organizaciones castrenses de otros países... En los Ejércitos españoles, la separación de la Medicina y la Farmacia se halla por vez primera en tiempo de la dinastía de los Beni-Omegas, que fue la que levantó los primeros cimientos de la Farmacia militar española». Son palabras del profesor Guillermo Folch Jou que resulta oportuno recordar al iniciar este artículo sobre Agustín José de Mestre.

Antecedentes

En la expedición de Colón ya iba en calidad de grumete de la nao Santa María Gómez Zuraccos, aprendiz de boticario que había sido condenado a galeras por haber preparado un medicamento que había ocasionado la muerte del paciente. Zuraccos supo granjearse la amistad del almirante por haberle librado en dos o tres ocasiones de molestos dolores de cabeza y de estómago. Así pues, se le puede considerar como el primer elaborador de medicamentos que pisó tierras americanas. En el segundo viaje aparece el boticario Bartolomé de Arellano. El boticario Diego Montes de Oca acompañó a Alonso de Ojeda en sus expediciones. En la Armada Invencible iban embarcados al menos dos boticarios y es famoso el maestre Jaime Pascual, boticario de la Corona de Aragón que pasó a Castilla para servir a los Reyes Católicos.

Felipe II organizó la Botica Real dotándola de unas ordenanzas en 1594 y los borbones asimilan el cargo de boticario mayor de la Real Casa con el cargo de boticario mayor de los Reales Ejércitos. Con Carlos IV, tras la destacada actuación de los boticarios en la Guerra del Rosellón, se les concede el fuero militar y el uso del uniforme y en 1796 se les hace extensivo a los farmacéuticos destinados en los hospitales de campaña, así como a los de los hospitales de Ceuta, Melilla, Alhucemas y Vélez de la Gomera. La Junta Superior Gubernativa de Farmacia consideraba la farmacia militar como una proyección de la civil para casos de conflicto bélico, pero con la invasión napoleónica crea el cargo de boticario mayor de los ejércitos, que habría de ser ejercido por uno de los boticarios de cámara de S.M. Tras él estaban los primeros boticarios y los primeros y segundos ayudantes de botica, así como los practicantes de farmacia. Cada división del ejército poseía un botiquín o farmacia móvil.

Farmacéutico castrense

Uno de los más destacados farmacéuticos castrenses fue Agustín José de Mestre y Rodríguez, nacido en Piedrahita (Ávila), en el seno de una familia modesta que pasó a Turégano al servicio del obispo de Segovia, quien tomó a Agustín bajo su patrocinio.

Sabemos que tras 4 años de estudios eclesiásticos, cuelga los hábitos y emprende los de farmacia, pasando el correspondiente examen ante el colegio de farmacéuticos. Hizo sus prácticas en la famosa botica de Reyes en Segovia y pudo conocer a Luis Proust, famoso químico francés, inventor de la ley de las proporciones definidas, quien, contratado por la corona española, impartía clase a los cadetes de Segovia.

Con posterioridad pasa a regentar la famosa farmacia del Monasterio del Escorial, en la que se preparaban las «quintas esencias» a las que aludía Juan del Castillo, autor de la primera Farmacopea gaditana de 1622, que fue a la sazón alumno de dicha botica.

En 1794 salió a concurso una plaza de boticario de cámara, que firmó a instancias de su amigo Antonio Ortega, que era catedrático de Historia Natural del Colegio de Farmacia de San Fernando. Obtuvo la plaza, fue nombrado primer boticario del Ejército de Galicia y, desoyendo las órdenes del gobierno de José Bonaparte, se pasó a la lucha en contra del invasor francés.

Estableció laboratorios farmacéuticos de producción de medicamentos en Pontevedra, San Vicente de la Barquera y Olivenza, muchas veces adelantando dinero propio ante la escasez de recursos. Tuvo una labor distinguida en Ciudad Rodrigo, ya que estando la ciudad sitiada pudo acercar, con peligro de su vida, medicamentos a los botiquines de vanguardia. Fue hecho prisionero en Reinosa y Ponferrada, y se evadió en ambos casos.

El 25 de abril de 1811 se le nombró profesor de la Junta Gubernativa de Farmacia y pasó a Cádiz, donde desempeñó, hasta 1813, con profesionalidad y celo, sus funciones, así como las de secretario del Tribunal Supremo de Salud Pública.

Las Cortes se reunieron en la Real Isla de León por primera vez el 24 de septiembre de 1810 y en esta ciudad permanecieron hasta febrero de 1811. La Isla de León fue el primer destino de otro distinguido farmacéutico militar, Antonio Bastús y Fayá, que pasó posteriormente al Ejército de Andalucía. Allí estuvo Mestre, bajo las órdenes de los generales Reding y Venegas, participando en las acciones de Villanueva de la Reina y Mengíbar, en las que hicieron huir a la caballería francesa y posteriormente, el 18 de julio, en la batalla de Bailén, en la que el ejército español venció a las tropas de Dupont.

En Cádiz, Agustín José de Mestre hizo, ante las Cortes del Reino, una exposición recogida en el periódico El Conciso (17 de noviembre de 1811), en la que se ponía de manifiesto que la Junta Superior de Farmacia se sentía agraviada, ya que al restablecerse el Tribunal del Protomedicato en Cádiz no se había contado con ningún farmacéutico en su seno, a lo que la Comisión de Justicia de las citadas Cortes contestó que se nombraran dos de estos profesionales, ya que dichas plazas ya estaban contempladas en las Ordenanzas de 1800 y de 1804.

Acabada la Guerra de la Independencia fue nombrado en propiedad vocal de la Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia y en 1815 boticario mayor de los Reales Ejércitos. En enero de 1815 esta Junta Superior solicitó al rey la creación de los colegios de Farmacia de Barcelona, Santiago y Sevilla en los que se enseñara la profesión al igual que en el de Madrid, datando desde esa fecha el carácter reglado de las facultades de farmacia.

Durante el trienio liberal fue apartado de su cargo, pero regresó al mismo tras la restitución de Fernando VII, de quien consiguió en 1826 que los farmacéuticos de Madrid quedaran libres de pagar la contribución industrial y de comercio y en diciembre de 1830, que se aprobara el Reglamento del Real Cuerpo de Farmacia Militar.

Perteneció a la Real Academia Española de la Lengua, fue presidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid y miembro de la Academia de Medicina y Cirugía.

Tras la muerte del monarca, en 1834, fue acusado de desafecto a Isabel II, muriendo en 1836, triste final para una de las personalidades que más consiguió para la farmacia militar española, separándola totalmente de la Farmacia Real. El mismo año de su fallecimiento se constituyó el Cuerpo de Sanidad Militar y se conservó la independencia de las facultades de Medicina y Farmacia.

Son claramente aleccionadoras unas palabras que pronunció en su discurso de toma de posesión como presidente del Colegio de Madrid: «Los progresos de los establecimientos, sean de la naturaleza que quieran, dependen exclusivamente del espíritu de unión de los individuos que los componen».

J. Casas Pla 20 Enero 2012 2 comentarios

Las cartas tradicionales son elementos del juego de naipes. Son estampas realizadas sobre cartón, o bien, actualmente, de material plástico. Su conjunto forma la baraja. Mayoritariamente, tienen forma rectangular, aunque las hay también de forma redondeada.

discos465_1Anna Bolena

Compositor: Gaetano Donizetti (1797-1848). Intérpretes: Netrebko, Garanča, D'Arcangelo, Meli. Wiener Staatsoper. Dirección musical: Evelino Pidò. Dirección escénica: Eric Génovèse. Decorados: Jacques Gabel y Claire Sternberg. Vestuario: Luisa Spinatelli. 2 DVD Deutsche Gramophon, ref. 00440 073 4725.

El equipo vocal convocado para estas representaciones de Viena es todo un lujo. Y más allá de los nombres o la fama, todos los cantantes se involucran en la trama y consiguen un espectáculo sincero, brillante y de alto nivel artístico. Anna Bolena es uno de los personajes más complejos y vocalmente más difíciles de Donizetti; Anna Netrebko accede a este papel en un momento cumbre de su carrera, con una voz madura que exhibe un centro mucho más sólido, y una coloratura ejecutada con agilidad y apoyada en unos agudos limpios y fáciles. A un nivel similar, su compatriota, la mezzo Elina Garanča, es una Giovanna de Seymour de referencia; su carácter y su voz arrancan el entusiasmo y los aplausos del público. Enrico VIII alcanza un fuerte dramatismo cercano al verismo en la voz bien timbrada y densa del bajo Ildebrando d'Arcangelo; el tenor Francesco Meli contribuye al éxito de un cast de referencia con el soporte de la magnífica Filarmónica de Viena, dirigida con rigor y sensibilidad por Evelino Pidò.

 

discos465_2Aida

Compositor: Giuseppe Verdi (1813-1901). Intérpretes: Urmana, Zajick, Scandiuzzi, Botha, Kocán. The Metropolitan Opera Orchestra. Director musical: Daniele Gatti. Dirección escénica: Sonja Frisell. Decorados Gianni Quaranta. Vestuario: Dada Saligeri. 2 DVD Decca, ref 074 3428.

En esta velada del Met, Sonja Frisell da una lección magistral; los soberbios decorados, el vestuario y, en general, su labor escénica consiguen un espectáculo que está al nivel de las mejores producciones de esta ópera. La impecable lectura de Verdi es consecuencia de la experta dirección de Gatti al frente de la veterana orquesta del teatro lírico de NY, que responde a su merecida fama. Sin embargo, el nombre y la fama de los cantantes convocados despertaban expectativas que no se han plasmado en la realidad. Violeta Urmana, una Aida sobrada de recursos, tiende a sobreactuar con una zona aguda en la que su timbre se resquebraja y la emisión es estridente. Dolora Zajick es una gran mezzo que ha entrado en la madurez y eso le pasa factura; a pesar de que su voz aún conserva un perfil dramático, su interpretación es, a ratos, rutinaria, y le falta teatralidad, tal vez por el número elevado de funciones que lleva a sus espaldas. Johan Botha, un tenor cotizado, es un Radamés poco adecuado, más pendiente del acento heroico que de la pasión que siente por Aida. Scandiuzzi es un Ramfis solemne y con el empaque adecuado.

 

libros465_1Ciudad de elefantes

Estelle Talavera Baudet

Ediciones Amargord

Colmenar Viejo, 2011

«No solamente los amantes de la poesía, sino cualquiera que tenga un alma sensible, debería estar agradecido a Estelle por regalarnos esos rayos de sol entre la bruma que son sus versos», son palabras del crítico Ángel Muñoz, quien añade: «En este segundo título de la autora nos encontramos con el mismo estilo que en 27 Paraguas, el canto luminoso y certero a lo cotidiano; en esta ocasión, si cabe más focalizada en el amor y desde el amor, en todas las vivencias y consecuencias que lo rodean; y en las sensaciones puras y duras, en los estados del alma. Pocas veces se podrá sentir reflejada en un poema la desazón que a todos nos ha agarrado alguna vez de vértigo ante la desolación de un paraje sin nombre como en Podría Ser Cualquiera; o desesperanza de días monótonos de lluvia atrapados en el sofá de una relación agostada: "Adivino tus destiempos/rebobinando tus proyectos de maleta que no cierra porque/lleva demasiados trastos». Deslumbrante. Y uno de los versos que se me ha quedado dentro, en Otoño: "hoy no sé hacer otra cosa/que pillarme los dedos en tus puertas"».

Prologado por Luis Alberto de Cuenca e ilustrado fantásticamente por Cristina de Cos-Estrada, Estelle Talavera nos entrega 26 «ráfagas de sentimientos desnudos, de flashazos directos al alma».

 

libros465_2Los Living

Martín Caparrós

Editorial Anagrama

Barcelona, 2011

Nito nace en Buenos Aires el día en que muere Juan Domingo Perón, julio del 74. Su infancia es una infancia como tantas, retorcida, inclemente, hecha de amores posibles e imposibles, aprendizajes y terrores, contra el fondo de la turbulenta historia argentina. Sus primeros años quedan marcados, además, por la muerte confusa de los suyos: su padre, su abuelo. Y Nito se siente cada vez más fascinado por este tránsito, más acosado por las dudas: ¿Cuál es nuestra relación con los muertos? ¿Se puede mantener el contacto con ellos? ¿Siguen entre nosotros? Años después, cuando se encuentre con el Pastor y se vuelva su arma más afilada, el invento de los living le permitirá aventurar una respuesta a esas preguntas sin respuesta posible.

Con Los Living (Premio Herralde de Novela), Martín Caparrós se adentra en nuestra relación con la muerte, con los muertos y su desaparición de nuestras vidas. Los Living es una historia que va de la farsa a la tragedia sin perder nunca la mirada afilada, la emoción, la prosa sorprendente.

 

libros465_3La revolución de los anónimos

Augusto Cury

Editorial Planeta

Barcelona, 2011

El autor que ha cautivado a más de 12 millones de lectores en todo el mundo con El vendedor de sueños sigue regalando ilusiones con esta nueva novela.

Después de sufrir pérdidas irreparables y de que su mundo se desmorone, el vendedor de sueños intenta reunir los fragmentos de su vida y reconstruirla ayudando a soñar a los demás. Así, se convierte en un «profeta de la filosofía» que pone a la sociedad patas arriba. Sus discípulos –agitadores, revolucionarios y también «chiflados»– transforman el drama en comedia e introducen grandes ideas en el circo social.

El vendedor de sueños y La revolución de los anónimos muestran que la trayectoria de cada ser humano es admirablemente compleja y se escribe con lágrimas y alegría, con tranquilidad y ansiedad, con cordura y locura.

Augusto Cury es médico psiquiatra y psicoterapeuta desde 1986.

 

libros465_4Lugares que no quiero compartir con nadie

Elvira Lindo

Seix Barral Editores

Barcelona, 2011

Elvira Lindo recorre en estas páginas aquellos lugares de Nueva York que tienen algo especial, escenarios que evocan situaciones personales o que pertenecen a nuestro imaginario colectivo. A partir de una conversación con un desconocido en el barrio de Queens, Elvira Lindo se retrata a sí misma a medida que descubre rincones de Nueva York en las calles por las que un día caminaron Salinger, Lorca o Louis Armstrong. Al hacerlo, nos revela la esencia de algunos lugares que existen todavía y otros que permanecen en el corazón.

Elvira Lindo es dueña de una prosa que armoniza lo familiar e íntimo con una marcada personalidad y hondura en su modo de observar el mundo que la rodea. Su voz es el hilo conductor de este libro en el que nos descubre rincones secretos, bares, restaurantes, parques, panaderías, puestas de sol o escenarios de película que guardan toda la esencia de la ciudad de Nueva York.

 

libros465_5Tom, pequeño Tom, hombrecito Tom

Barbara Constantine

Seix Barral Editores

Barcelona, 2011

Tom tiene once años y Joss, su madre, veinticuatro. Joss sale a menudo y Tom se queda solo en la vieja caravana en la que viven. Entonces debe valerse por sí mismo. Para comer, se cuela en los huertos de sus vecinos, donde recoge tomates, zanahorias, patatas... Una noche, buscando un nuevo huerto en el que «hacer la compra», Tom encuentra a Madeleine, una anciana de noventa y tres años, tirada en el suelo entre sus coles, llorando, incapaz de levantarse. Sin duda, Madeleine habría muerto si Tom, el pequeño Tom, no hubiera estado allí...

Barbara Constantine cruza los destinos de una serie de personajes a los que la vida no ha dado las mejores cartas y que, gracias al amor y al humor, consiguen encontrar su lugar en el mundo.

Escritora, guionista y escultora francesa, Barbara Constantine ha participado en varias películas, como Les Poupées russes, y en 2007 publicó su primera novela, Allumer le chat. Tom, pequeño Tom, hombrecito Tom es el tercero de los cuatro libros que ha escrito hasta la fecha y el primero que se publica en castellano.

El pasado 18 de diciembre se cumplió el décimo aniversario del Documento de Consenso sobre Atención Farmacéutica. Aquel día, en la sede de la Real Academia de Farmacia se presentó el texto que un grupo de expertos trabajó durante bastante tiempo, con el bienintencionado objetivo de desarrollar una práctica profesional incipiente, la esperanza de una generación de farmacéuticos, que soñaba con un futuro asistencial orientado a los pacientes.
José Vélez 20 Enero 2012 Deja el primer comentario!
Son tiempos estos en que todo se califica y se evalúa según el lugar que se llega a ocupar en una hipotética clasificación de brillantez o torpeza. Todo se compara para formar criterio, con independencia de la verdadera dimensión del hecho que se valora.
Coincidencias, a la salida de la Biblioteca Nacional me encuentro con Rubén Caba y los componentes del Capítulo de Cofradías de la Zambomba de la Alcarria y resulta que todos hemos quedado para comer en el mismo sitio, ahí enfrente, en el café Gijón.

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