Número 462 - 1 noviembre 2011

El Farmacéutico

Artículos de la revista

Número 462 - 1 noviembre 2011

Los impagos de la factura farmacéutica por parte de la Administración van extendiéndose como una mancha de aceite sucio por todas las comunidades autónomas. No se trata ahora de intentar analizar los diferentes grados de incumplimiento y las diferencias de actitud del incumplidor, que las hay, ni la influencia de las diferentes situaciones electorales de cada comunidad, que existen. Ya habrá tiempo de hacerlo después de las elecciones del 20 de noviembre. Lo que ahora es fundamental es recalcar que lo que está sucediendo no es un problema de las farmacias –sí que lo es para las farmacias–, lo que sucede realmente es que las cuentas de nuestro país no son lo suficientemente solventes para cumplir una prestación pública a la que tienen derecho los ciudadanos.
María Teresa Eyaralar* 14 Noviembre 2011
MariateresaeyaralarMatices claves

María Teresa Eyaralar

Supongo que el lector, al ver la foto que adjunto, se podrá hacer una idea más o menos de mi edad y al comparar con el autor con el que comparto esta sección, se dará cuenta de que yo pertenezco al grupo de los veteranos.

Con 21 años compré la titularidad de la farmacia de Carbayín (Asturias) y comenzó una carrera profesional realmente apasionante marcada por la riqueza que caracteriza la relación entre personas de distintas generaciones que comparten el mismo entusiasmo. Y la consecuencia fue ser una protagonista más de la implantación de la atención farmacéutica en España.

La edad marca estereotipos y modula las relaciones entre los individuos. La edad «para el otro» puede tener matices positivos o negativos. Puede provocar respeto si lo que dices o haces es interesante para el otro, o si tienes un currículum que te avala. Pero también puede generar rechazo cuando no se comparten inquietudes o cuando lo que planteas se percibe como arcaico o te consideran un farsante.

Desde que pertenezco a la «categoría Veteranos» mi relación con generaciones de farmacéuticos más jóvenes es constante en el ámbito de la docencia, del trabajo en mi farmacia, de mi formación, en la Junta de Gobierno de mi Colegio y en la asistencia a congresos y jornadas profesionales

En la docencia presencial que imparto el punto de enganche es conseguir credibilidad. Enseñar desde los casos prácticos, ilustrar con la casuística que a mí me ha acontecido, demostrar con la realidad que se puede trabajar de otra manera.

En la farmacia de Carbayín se trabaja desde la historia de atención farmacéutica informatizada y el registro de información básica es inexcusable. Transmitir la utilidad de esta forma de trabajo hace que la comunicación con los jóvenes sea interesante para ambas partes. Las carencias de conocimientos se afrontan con entusiasmo por el estudio; mostrar confianza, paciencia y generosidad son claves para entenderse. Otro punto fuerte ha sido dejarme instruir por los más jóvenes en todos los campos, desde la actualización en farmacología hasta el manejo de herramientas informáticas. Una gran experiencia ha sido invitar a compartir con los jóvenes la autoría de artículos, la docencia y la investigación.

Asistir a congresos y reuniones profesionales nos da idea del grado de renovación de nuestra profesión y si el mensaje todavía engancha. Salir del círculo «de los siempre» nos da oportunidades para entender, valorar, compartir y para volver a casa con el espíritu de cambio renovado, con ganas de hacer cosas nuevas. Pero creo que estamos en un momento con falta de ideas, de imaginación que enganche.

Si tuviera que posicionarme respecto a las nuevas tecnologías, reconozco su utilidad pero no «me seducen», no me apasionan, utilizo lo básico.

El aislamiento que caracterizaba a los farmacéuticos que trabajamos en oficina de farmacia se rompió con Internet, el correo electrónico, las listas de distribución como la de Atención Farmacéutica, la participación en foros, el acceso a blogs, a páginas web, etc. Obtener, gestionar y generar información es rapidísimo, pero hemos perdido la presencia física. Ahora desconozco si mi interlocutor tiene 23 o 40 años, no sé el impacto que este hecho puede tener sobre las relaciones profesionales, pero se pierden «los matices» que han sido claves en mis relaciones y en la comunicación entre farmacéuticos de distintas generaciones.

 

GuillermoreparazEl ying y el yang

Guillermo Reparaz de la Serna

Dice el dicho popular que los niños nacen con un pan debajo del brazo. Yo creo que la frase está un poco desfasada; ahora los niños nacen con un iPhone 4 entre las manos. Si sientan a mi primo de seis años a los mandos del Apolo 11, con el que Neil Armstrong llegó a la luna, tras recibir numerosísimos cursos de pilotaje espacial, pensaría que está sentado en el coche de Pedro Picapiedra. Por rebuscada que parezca, hay parte de esta metáfora que puede adaptarse a nuestro oficio. Y digo bien, oficio y no profesión, pues pese a la llegada de las nuevas tecnologías a las boticas, y a que los estudios de farmacia superan ya el siglo y medio, hay un inconfundible aroma a oficio en las farmacias.

Son estas dos ideas los pilares sobre los que se asienta la teoría que explica, en mi cándida opinión, la relación que existe entre boticari@s de distintas generaciones.

Por un lado, tenemos al experto farmacéutico de toda la vida, que ha sufrido en sus propias carnes desde la llegada de la Seguridad Social a España, hasta la entrada e implantación de los medicamentos genéricos, aderezado todo con un vaivén en las variaciones de los precios. Que ha hecho tantas guardias, que no recuerda si ha faltado más veces a la cena de Navidad o a la apertura de regalos en Reyes. Aún recuerda cuando en España solo había OKAL. Su carrera es ya un septiembre lejano, su compañero de mus era el Doctor Andreu y todavía tiembla de pensar en ese herbario de tropecientas plantas que debía conocer de pe a pa. Recuerda las colas que se formaban en la puerta de la farmacia los domingos que les tocaba abrir, pues era la única farmacia abierta, no ya de la calle, ni de la manzana, del barrio entero. Puede que no recuerde el mecanismo del complejo tensina-angiotensina, es más, ni lo estudió, pero es capaz de encontrar un remedio para cada problema al que se enfrenta en la botica. Diferencia resfriado de una alergia solo con oír el estornudo, pero no es capaz de diferenciar entre un sistema operativo de MAC y otro de PC, pues tantas C les suenan a chino mandarín.

En la otra esquina, ese joven, ansioso, recién licenciado, con los conocimientos y las hormonas aún a flor de piel, con una pila enorme de conocimientos prácticos en la cabeza, que no sabe si será capaz de aplicar en la práctica. Con setecientos mil amigos en las redes sociales y seguramente un Erasmus a sus espaldas, que pese a haber visitado muchos países del mundo, no es consciente aún de que no conoce nada. Que es incapaz de programar un video BETA, pero que entiende tan bien el funcionamiento de un iPad como si fuera el mecanismo de un cubo. Intuye que el Alapryl y el Enalapril tienen la misma función, pero no está del todo seguro; huye aún de los nombres comerciales como de la peste. Solo habla de principios activos. Aún se le escapa una risa si una pareja le pide preservativos y suda la gota gorda al explicar cómo funciona la píldora del día después.

Dos perfiles distintos. El ying y el yang. El maestro enseñando al alumno. El alumno aportando cosas al maestro

Parece un tipo afable, de esos a los que los sábados les gusta no afeitarse por la mañana. Incluso, después de un rápido vistazo, puede parecer un actor francés de esos a los que les gusta comer y beber con los amigos en una escena en la que las risas y los gestos exagerados se suceden sin parar alrededor de una mesa larga bajo la sombra protectora de un almez frondoso.
Ramón Bonet* 14 Noviembre 2011 Deja el primer comentario!
El hombre, por naturaleza, es un ser social, capaz de establecer relaciones satisfactorias con otros individuos, así como con otros seres vivos que forman parte de su entorno. Los animales han compartido con el ser humano tareas y ocio desde tiempo inmemorial, adquiriendo un papel relevante en sus relaciones afectivas. Por consiguiente, no debería sorprender que aprovechando los valores intrínsecos de los animales (fidelidad, lealtad, invariabilidad en la respuesta, incapacidad de emitir juicios o tener prejuicios,...) el médico, terapeuta o educador logre un mayor y mejor acercamiento del individuo tratado, siendo susceptibles de ello tanto pacientes con discapacidades físicas y/o psíquicas como individuos o colectivos con serios problemas de integración social.
Ana I. Bermúdez Loizaga, M.ª Teresa Díaz Carmona, C. Martín Taboada, M. Pérez Fernández 14 Noviembre 2011 Deja el primer comentario!
El término «medicamento huérfano» (MH) hace referencia a un grupo de fármacos en los que la industria farmacéutica no está especialmente interesada, ya que se destinan al tratamiento de enfermedades llamadas «poco frecuentes, raras o de baja prevalencia» (tabla 1), y difícilmente ofrecerán la rentabilidad suficiente para justificar su investigación y comercialización.
Ángel Sanz Granda 14 Noviembre 2011 Deja el primer comentario!
Después de meses de arduo trabajo, hemos realizado, en colaboración con cuatro farmacias más, una investigación sobre una intervención farmacéutica dirigida a resolver un problema detectado en ancianos polimedicados: el inadecuado cumplimiento terapéutico que daba origen a diversos problemas relacionados con la medicación. En nuestra última reunión, en la que se presentó internamente al conjunto de los farmacéuticos el análisis de los resultados obtenidos, se comentó la idoneidad o no de publicar el estudio en una revista profesional. Uno de los autores principales manifestó que el paso siguiente sería la elaboración del manuscrito para su envío a una revista, pero el tema quedó un poco detenido cuando se discutió cómo llevar a cabo este paso, pues se nos indicó que sería la parte más relevante del trabajo: su comunicación a la comunidad profesional.

En este artículo se analiza la cosmética femenina desde una perspectiva global, obviando los campos que ya han sido tratados en los temas anteriores del curso. Se incidirá, sobre todo, en la celulitis y, posteriormente, analizaremos los temas de cosmética capilar, higiene íntima y cuidados labiales.

Leer más..
musica1_462New Year's eve Concert

Compositores: Léhar (1870-1948), Bernstein (1918-1990) y Johann Strauss II (1825-1899). Intérpretes: Fleming, Maltman, Ullrich, Dunaev. Staatskapelle Dresden. Director musical: Christian Thielemann. 1 DVD Deutsche Gramophon, ref 00440 073 4644

Mateu Josep Bonaventura Orfila (Maó 1787, París 1853) es una figura bastante bien conocida y estudiada desde el punto de vista de la medicina y la toxicología. Mucho menos divulgada es su condición de cantante, su afición a la música, y que quienes le oían cantar le consideraban una de las mejores voces de su tiempo. Comenzó a cantar en la capilla de música de la iglesia parroquial de Maó con 12 años, y el motivo de que se dedicase al canto fue la paliza que le propinó su padre, una persona muy colérica, que le dio doce latigazos para castigarle por su mal comportamiento. El castigo le ocasionó un trauma, dejó de hablar y empezó a tartamudear, sin que las cosas mejorasen en dos meses. El médico de la familia aconsejó que Orfila participase en los cánticos que se celebraban en las ceremonias religiosas y sus padres le obligaron a seguir los consejos del médico. A los ocho meses estaba completamente curado de su tartamudez y se aficionó tanto a la música que incluso compuso una misa a tres voces, que se cantó sin demasiado éxito en la iglesia. En 1803 asistió a las clases de música del austriaco Cook y más tarde viajó a Barcelona, donde se aficionó a la ópera. Tras escuchar La Molinara, de Pasiello, se impuso ser capaz de cantarla y un día faltó al hospital, subió a Montjuich cantando hasta desgañitarse jurándose a sí mismo que no bajaría a la ciudad hasta que la cantase correctamente, y así lo hizo. Aprendió a tocar el violín, la flauta y el piano y el propio Orfila reconoce que sus estudios de medicina se resintieron por culpa del tiempo que dedicaba a la música.
Juan de Dios Jódar Pereña 14 Noviembre 2011 Deja el primer comentario!
No soy precisamente un optimista radical. Quizá no transmita esta imagen, pero lo cierto es que suelo ver la botella medio vacía, sobre todo cuando hablamos de futuro. Esto hay quien lo llama ser un optimista informado. Mi padre, con esa chispa suya que desgraciadamente hace tiempo nos abandonó, diría «hijo, eres la alegría de la huerta».
No estamos para mucho, la turbulenta estela de la muerte de Steve Jobs por poco me hace olvidar que este año también se falló el premio Nobel de Literatura. Se lo han concedido al poeta sueco Tomás Tranströmer por «sus imágenes condensadas y traslúcidas, que dan un acceso fresco a la realidad», y el hombre, al recibir la noticia, con 80 años y afasia, comentó: «No creía poder llegar a vivir esto». Poco más sé de un poeta que no conocía ni de nombre y que hace realidad el estribillo que reiteramos anualmente, eso de que el Nobel hace que un escritor desconocido en su país pase de inmediato a ser desconocido en el mundo. Lo cual no quita para que esté esperando la edición de cualquiera de sus poemarios o la reedición de El cielo a medio hacer (Ed. Nórdica) donde, según mi fiable amigo Juristo, su poema Los recuerdos me miran, visión de la memoria es un tesoro de sutileza verbal y agudeza perceptiva. Que otros títulos sean Para vivos y muertos y sobre todo el espléndido Góndola fúnebre, me reiteran en que no está uno para muchos trotes por espectacular que sea el crepúsculo. Tras la estela de Steve Jobs, el hombre que le arrebató a Newton el logo de la manzana, me uno a su discurso de: «Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder (...) Su tiempo tiene límite, así que no lo pierdan viviendo la vida de otra persona (...) Tengan el valor de seguir su corazón e intuición que de alguna manera ya saben lo que realmente quieren llegar a ser». A lo que me opongo frontalmente es a la idea de que «la muerte es el principal medio de la vida para sostener el progreso». Creo que la conservación de la especie es pura naturaleza, es decir no ética, y que todos nuestros valores morales se centran en la vida individual de cada uno, uno a uno, tan frágil e irrepetible. De no ser así podría suceder la profecía de La galleta verde, en donde, con la disculpa de la superpoblación, al cumplir los 65 o aceptabas la eutanasia voluntaria o te convertías en fugitivo en busca y captura (eutanasia involuntaria). El progreso como satisfacción de necesidades conlleva el riesgo de las necesidades inventadas y ese es mi talón de Aquiles en este maravilloso crepúsculo en donde el amigo Jobs fue, y lo seguirá siendo por una larga temporada, el rey del mambo. No fue un creador en sentido estricto, un creativo, sino un recreativo que basándose en lo ya creado llegó desde su primer Macintosh a la tableta iPad, un centro multimedia y multitáctil para leer, ver, oír y navegar que me maravilla mucho y me desazona aún más. Las cosas, como las personas, las prefiero de una en una. La tecnología, la informática y la virtualidad acumuladas y simultáneas (casi) me transforman en un fugitivo de la tableta o galleta verde, prefiero la paloma mensajera al correo electrónico y me cuesta entender por qué no puedo comprar un teléfono móvil. Mejor dicho, lo entiendo perfectamente, es más negocio vender cinco juguetes juntos que uno solo, nadie me venderá jamás un artefacto que solo sirva par una función única. Los domingos no te venden el periódico si no compras además una serie de suplementos que a saber si te interesan. Y si te interesa uno tampoco te lo venderán solo. Es la marcha del más resplandeciente crepúsculo de la historia. Hace más de medio siglo que nadie puede comprar un litro de leche si no compra también el tetrabrik. A Steve Jobs le llamaron el inventor del futuro, aceptada a regañadientes tanta acumulación, lo único que le reprocho es que con sus juguetes no se opusiera a la obsolescencia programada y a la sistematización de la avería. En cualquier caso, no me lo hagan. Me está alcanzando la edad.

Lo más leído este mes

Cistitis recurrentes: una consulta frecuente en la farmacia


Profesión

Las infecciones del tracto urinario (ITU), y más concretamente las infecciones no complicadas de las vías urinarias (cistitis), constituyen,…
Visto 5655 veces

Neuromarketing: ¿cómo se puede aplicar en la farmacia?


Gestión para novatos

Según Google Trends el término «neuromarketing» ha ido registrando un incremento en el número de búsquedas en Internet a…
Visto 2912 veces

Complementos para la salud mental


Cursos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como «un estado de bienestar en el cual…
Visto 2876 veces

Complementos alimenticios en el paciente oncológico


Cursos

IntroducciónLa desnutrición es un problema común entre las personas diagnosticadas de cáncer y ha sido reconocida como un componente…
Visto 2794 veces

Maria Rubies, farmacéutica «JASP»


Salidas Profesionales

Maria Rubies Royo encarna a la perfección a los farmacéuticos JASP. Si no fuiste a EGB quizá desconozcas qué…
Visto 2597 veces

La formación continuada y el desarrollo profesional


Con firma

Aunque siempre he estado vinculada a la formación farmacéutica, desde mis primeros años como profesional esta actividad ha estado…
Visto 2481 veces

Productos para personas con problemas digestivos


Cursos

Los problemas digestivos afectan a personas de todas las edades, y la mayor parte de ellos tienen una corta…
Visto 2167 veces

Cuidados del bebé


Profesión

La llegada de un bebé supone un cambio importante en la vida de la familia. Cada bebé es único…
Visto 2159 veces

Revista El Farmacéutico

HTML 5La revista El Farmacéutico y su web son un producto de Ediciones Mayo, S.A. dedicado a la formación e información de los profesionales farmacéuticos. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por El Farmacéutico reemplazará la relación de los profesionales farmacéuticos con los pacientes.