El color de mi cristal

19 Diciembre 2011

Cambio de mentalidad

luisdelafuente464Luis de la Fuente

La farmacia debe ser la primera referencia en la salud. Ha dejado de ser un lugar de enfermedad –donde el paciente iba para adquirir su medicación–, para convertirse en un punto de autocuidado de la salud y el bienestar, donde se entra como paciente y, si se hacen bien las cosas, se sale como cliente.

*Farmacéutica comunitaria 14 Noviembre 2011
MariateresaeyaralarMatices claves

María Teresa Eyaralar

Supongo que el lector, al ver la foto que adjunto, se podrá hacer una idea más o menos de mi edad y al comparar con el autor con el que comparto esta sección, se dará cuenta de que yo pertenezco al grupo de los veteranos.

Con 21 años compré la titularidad de la farmacia de Carbayín (Asturias) y comenzó una carrera profesional realmente apasionante marcada por la riqueza que caracteriza la relación entre personas de distintas generaciones que comparten el mismo entusiasmo. Y la consecuencia fue ser una protagonista más de la implantación de la atención farmacéutica en España.

La edad marca estereotipos y modula las relaciones entre los individuos. La edad «para el otro» puede tener matices positivos o negativos. Puede provocar respeto si lo que dices o haces es interesante para el otro, o si tienes un currículum que te avala. Pero también puede generar rechazo cuando no se comparten inquietudes o cuando lo que planteas se percibe como arcaico o te consideran un farsante.

Desde que pertenezco a la «categoría Veteranos» mi relación con generaciones de farmacéuticos más jóvenes es constante en el ámbito de la docencia, del trabajo en mi farmacia, de mi formación, en la Junta de Gobierno de mi Colegio y en la asistencia a congresos y jornadas profesionales

En la docencia presencial que imparto el punto de enganche es conseguir credibilidad. Enseñar desde los casos prácticos, ilustrar con la casuística que a mí me ha acontecido, demostrar con la realidad que se puede trabajar de otra manera.

En la farmacia de Carbayín se trabaja desde la historia de atención farmacéutica informatizada y el registro de información básica es inexcusable. Transmitir la utilidad de esta forma de trabajo hace que la comunicación con los jóvenes sea interesante para ambas partes. Las carencias de conocimientos se afrontan con entusiasmo por el estudio; mostrar confianza, paciencia y generosidad son claves para entenderse. Otro punto fuerte ha sido dejarme instruir por los más jóvenes en todos los campos, desde la actualización en farmacología hasta el manejo de herramientas informáticas. Una gran experiencia ha sido invitar a compartir con los jóvenes la autoría de artículos, la docencia y la investigación.

Asistir a congresos y reuniones profesionales nos da idea del grado de renovación de nuestra profesión y si el mensaje todavía engancha. Salir del círculo «de los siempre» nos da oportunidades para entender, valorar, compartir y para volver a casa con el espíritu de cambio renovado, con ganas de hacer cosas nuevas. Pero creo que estamos en un momento con falta de ideas, de imaginación que enganche.

Si tuviera que posicionarme respecto a las nuevas tecnologías, reconozco su utilidad pero no «me seducen», no me apasionan, utilizo lo básico.

El aislamiento que caracterizaba a los farmacéuticos que trabajamos en oficina de farmacia se rompió con Internet, el correo electrónico, las listas de distribución como la de Atención Farmacéutica, la participación en foros, el acceso a blogs, a páginas web, etc. Obtener, gestionar y generar información es rapidísimo, pero hemos perdido la presencia física. Ahora desconozco si mi interlocutor tiene 23 o 40 años, no sé el impacto que este hecho puede tener sobre las relaciones profesionales, pero se pierden «los matices» que han sido claves en mis relaciones y en la comunicación entre farmacéuticos de distintas generaciones.

 

GuillermoreparazEl ying y el yang

Guillermo Reparaz de la Serna

Dice el dicho popular que los niños nacen con un pan debajo del brazo. Yo creo que la frase está un poco desfasada; ahora los niños nacen con un iPhone 4 entre las manos. Si sientan a mi primo de seis años a los mandos del Apolo 11, con el que Neil Armstrong llegó a la luna, tras recibir numerosísimos cursos de pilotaje espacial, pensaría que está sentado en el coche de Pedro Picapiedra. Por rebuscada que parezca, hay parte de esta metáfora que puede adaptarse a nuestro oficio. Y digo bien, oficio y no profesión, pues pese a la llegada de las nuevas tecnologías a las boticas, y a que los estudios de farmacia superan ya el siglo y medio, hay un inconfundible aroma a oficio en las farmacias.

Son estas dos ideas los pilares sobre los que se asienta la teoría que explica, en mi cándida opinión, la relación que existe entre boticari@s de distintas generaciones.

Por un lado, tenemos al experto farmacéutico de toda la vida, que ha sufrido en sus propias carnes desde la llegada de la Seguridad Social a España, hasta la entrada e implantación de los medicamentos genéricos, aderezado todo con un vaivén en las variaciones de los precios. Que ha hecho tantas guardias, que no recuerda si ha faltado más veces a la cena de Navidad o a la apertura de regalos en Reyes. Aún recuerda cuando en España solo había OKAL. Su carrera es ya un septiembre lejano, su compañero de mus era el Doctor Andreu y todavía tiembla de pensar en ese herbario de tropecientas plantas que debía conocer de pe a pa. Recuerda las colas que se formaban en la puerta de la farmacia los domingos que les tocaba abrir, pues era la única farmacia abierta, no ya de la calle, ni de la manzana, del barrio entero. Puede que no recuerde el mecanismo del complejo tensina-angiotensina, es más, ni lo estudió, pero es capaz de encontrar un remedio para cada problema al que se enfrenta en la botica. Diferencia resfriado de una alergia solo con oír el estornudo, pero no es capaz de diferenciar entre un sistema operativo de MAC y otro de PC, pues tantas C les suenan a chino mandarín.

En la otra esquina, ese joven, ansioso, recién licenciado, con los conocimientos y las hormonas aún a flor de piel, con una pila enorme de conocimientos prácticos en la cabeza, que no sabe si será capaz de aplicar en la práctica. Con setecientos mil amigos en las redes sociales y seguramente un Erasmus a sus espaldas, que pese a haber visitado muchos países del mundo, no es consciente aún de que no conoce nada. Que es incapaz de programar un video BETA, pero que entiende tan bien el funcionamiento de un iPad como si fuera el mecanismo de un cubo. Intuye que el Alapryl y el Enalapril tienen la misma función, pero no está del todo seguro; huye aún de los nombres comerciales como de la peste. Solo habla de principios activos. Aún se le escapa una risa si una pareja le pide preservativos y suda la gota gorda al explicar cómo funciona la píldora del día después.

Dos perfiles distintos. El ying y el yang. El maestro enseñando al alumno. El alumno aportando cosas al maestro

*Farmacéutico comunitario 08 Julio 2011
Vicenate_Baixauli

Criterios economicistas «versus» criterios sanitarios

Vicente J. Baixauli Fernández

Farmacéutico comunitario

 

Hasta hace poco, la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud de los pacientes no hospitalizados era llevada a cabo fundamentalmente por las oficinas de farmacia, salvo en el caso de la dispensación de los medicamentos de uso hospitalario, que se realizaba a través de los servicios de farmacia hospitalarios.

El Real Decreto-Ley 5/2000 y los sucesivos decretos han permitido que la aplicación de esta normativa supusiera una pérdida económica real para el farmacéutico cuando se dispensaba algún medicamento de precio elevado. Este hecho causó la emisión en 2003 de un informe por el Defensor del Pueblo y motivó y ha seguido motivando que durante algunos años algunas farmacias optaran por no dispensar estos medicamentos de precio elevado debido al gasto económico que ello les suponía, ya que el farmacéutico tenía que poner dinero de su bolsillo para dispensarlo. Lejos de corregir totalmente los efectos distorsionantes creados en la práctica por dichos decretos y que diese como resultado que los ciudadanos recibieran un mejor servicio sin que tuviera que ser necesariamente a cargo de los farmacéuticos, la Administración sanitaria ha optado por el camino contrario, impedir la dispensación de dichos medicamentos y derivarla a los hospitales. Amparándose en aparentes necesidades sanitarias, ha modificado la legislación creando la cobertura legal necesaria a la decisión recientemente tomada por algunas administraciones sanitarias autonómicas de dispensar medicamentos de diagnóstico hospitalario (DH) a pacientes ambulatorios en los servicios de farmacia de hospital. Esta medida es un claro ejemplo de la prevalencia en la Administración de criterios economicistas sobre criterios sanitarios y asistenciales.

Los medicamentos que hasta hace poco necesitaban de un visado o control administrativo, ahora, y dependiendo de la comunidad autónoma, son calificados de «prescripción médica restringida» o «sujetos a reservas singulares, por cuestiones de seguridad o de limitación para determinados grupos de población de riesgo». ¿Por qué?, ¿dónde están las razones sanitarias para este cambio?, ¿dónde están las «cuestiones de seguridad» que apoyan esta medida?, ¿o depende de lo que valgan?... Para el paciente, cliente y pagador del sistema sanitario, ¿dónde está el beneficio? Ahora le será más difícil por horario y proximidad acceder a estos medicamentos, en especial a la población alejada de los centros hospitalarios, situación que quizá repercuta en la adherencia al tratamiento.

Además se está escamoteando el debate sobre el coste que suponen estas medidas. ¿Cuánto vale almacenarlos, conservarlos y dispensarlos en los hospitales?, ¿a cuántos días paga la Administración a los laboratorios suministradores?...

El mantenimiento de los medicamentos de DH en la farmacia comunitaria debería pasar por la racionalización del coste logístico (adquisición, custodia y almacenamiento) y asistencial (dispensación) que permita asegurar su uso racional. En este sentido, sería necesaria la protocolización específica de su dispensación, de forma que se permita demostrar la intervención del farmacéutico comunitario en la asistencia a estos pacientes. La retribución de estos medicamentos podría servir de piloto de un sistema de retribución mixto (coste logístico + coste dispensación). Esta decisión es una nueva medida economicista que empobrece, otra vez más, el ámbito de la atención primaria y de la farmacia comunitaria, en un marco de falta de recursos para hacer sostenible la prestación sanitaria. Al menos con esta medida el paciente podrá valorar lo que tenía o todavía tiene.

 

Miguel Angel CallejaUna consulta externa más de facultativo especialista de área

Miguel Ángel Calleja Hernández

Jefe de Servicio de Farmacia. Hospital Universitario Virgen de las Nieves. Granada

 

Desde hace muchos años los servicios de farmacia de los hospitales realizan labores de atención farmacéutica con pacientes no ingresados en tratamiento con medicamentos de uso hospitalario o bien que utilizan medicamentos fuera de indicación (compasivo y off label). Esta larga trayectoria ha permitido una orientación de los farmacéuticos de hospital también al paciente no ingresado y por tanto no agudo.

En la actualidad, en muchos de los hospitales esta atención es considerada como una consulta externa más de facultativo especialista de área, muy valorada por los médicos especialistas y por los propios pacientes, que permite realizar seguimiento farmacoterapéutico a pacientes especiales en tratamiento con medicamentos de uso hospitalario como VIH, hemofílicos, insuficiencia renal crónica e hipertensión pulmonar, entre otros. Esta atención, en muchos casos, tiene constancia en los sistemas informáticos de los hospitales, mediante la cita, registro de actividad e informe de recomendaciones para el paciente que se lleva tras cada visita.

Desde hace unos años, en algunas comunidades autónomas se ha extendido esta actividad a algunos medicamentos que, no siendo de uso hospitalario, son de grupos terapéuticos que hacen recomendable que el seguimiento se realice desde el prisma hospitalario, como es el caso de los fármacos oncológicos orales; en este caso los pacientes son tratados, en muchos casos, con medicación intravenosa de administración en hospital de día y medicación oral, de forma que el seguimiento podría realizarse con más información para el farmacéutico desde el ámbito hospitalario. Son pacientes, en su mayoría, que acuden al ámbito hospitalario con una frecuencia muy alta (pacientes atendidas para facilitar la fertilidad que acuden algunos meses hasta 11 veces a su especialista para un seguimiento estrecho de los niveles hormonales, por ejemplo), lo que hace que la asistencia al hospital sea muy habitual.

Estos pacientes ya estaban en seguimiento correcto, riguroso y continuado por los compañeros de farmacia comunitaria, desde el hospital se tiene un mayor acceso a historia clínica, una mayor cercanía con el prescriptor especialista y el planteamiento de una consulta externa especializada.

En algunos casos el coste de estos medicamentos es ciertamente muy alto (3.000-10.000 €/mes) sin que esto tuviera una repercusión económica en beneficio proporcional y lineal para la oficina de farmacia, lo que, en algunos casos, podía originar una situación de riesgo para el stock de algunas oficinas de farmacia y posible retraso en el comienzo de algunos tratamientos, por supuesto sin riesgo para la salud del paciente.

Hemos trabajado mucho desde los hospitales para mejorar la accesibilidad a los pacientes mediante la ampliación de horario, atención en el mismo día que es atendido por su especialista, pero es cierto que nunca podremos conseguir la misma accesibilidad que el sistema de oficinas de farmacia que tenemos en España con atención desde las zonas rurales más alejadas y los núcleos menos poblados hasta el centro de las ciudades.

No obstante, estos pacientes están, a su vez, en tratamiento con otros medicamentos que siguen dispensándoles en sus oficinas de farmacia, lo que hace necesario que nos coordinemos entre ambos tipos de farmacéuticos para hacer un seguimiento mejor cada día.


06 Mayo 2011
ColorCristal1Ideas, experiencias y conocimientos en torno a la atención farmacéutica

Dr. Borja García de Bikuña Landa

Presidente de la Fundación Pharmaceutical Care España

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La Fundación Pharmaceutical Care es una entidad joven, digamos que ya casi adolescente, y en sus 13 años de existencia se ha dedicado a difundir, apoyar, desarrollar, promover todo lo relacionado con la atención farmacéutica (AF). Eso sí, adaptándose en cada momento a las líneas consensuadas con el resto de entidades que tiene cosas que aportar en el ámbito de la AF.

Nuestro papel es seguir estando donde seamos útiles y podamos aportar ideas, conocimientos, medios, experiencias, en todos los lugares donde se debata, se promueva o se lleven a la práctica algunos de los servicios de AF.

Por ello trabajamos, por ejemplo, en Foro de Atención Farmacéutica-Farmacia Comunitaria. Y por ello nos empeñamos en que el extraordinario trabajo que se está haciendo conjuntamente con SEFAC, el Consejo General y el Grupo de Investigación en AF de Granada se difunda y se conozca. Pero con esto no será suficiente, porque estamos decididos a conseguir, y lo conseguiremos, que los farmacéuticos comunitarios empeñados en llevar a la práctica servicios de AF dispongan de herramientas sencillas, útiles pero además integradas en sus programas de gestión. Ya pasó la época de que además de poner buena voluntad y dinero tengamos que luchar contra los elementos informáticos.

Nuestro papel también es poner un medio de difusión, el mejor posible, al servicio de todos aquellos que quieren publicar sobre AF. Y para eso salimos cada dos meses con nuestra revista Pharmaceutical Care. Haber entrado ya en la senda de una próxima indexación en MEDLINE es un aliciente más para las personas que eligen esta revista para sus publicaciones. Y hablando de difusión, no podemos olvidar nuestra web www.pharmaceutical-care.org. Esta web, en este momento en profunda remodelación, aspira a convertirse en un referente para quienes trabajen en cualquier servicio de AF.

También queremos fomentar el encuentro entre profesionales. El correo electrónico ayuda mucho, pero con una cierta periodicidad es necesario verse. Este año 2011 celebramos nuestro Congreso Nacional en Vigo, los días 29 y 30 de septiembre y 1 de octubre. Alrededor de las conferencias, mesas redondas, comunicaciones, etc. esperamos volver a reunir a un gran grupo de profesionales, farmacéuticos o no, sanitarios o no, alrededor de nuestra razón de ser, la atención farmacéutica. El lema del Congreso –«La salud en el siglo XXI: Un desafío para el farmacéutico»– lo dice todo.

Pero no solo promovemos encuentros entre profesionales alrededor del congreso, también intentamos, en jornadas no tan numerosas, que diferentes profesionales se reúnan, debatan, y generen cuerpo de conocimiento hablando de ética, economía de la salud, uso de medicamentos, etc., siempre relacionado, por supuesto, con la AF. Este papel de punto de encuentro, paraguas bajo el cual se sientan cómodas todas aquellas personas que tienen algo que decir en relación con la AF es una función que queremos potenciar, pensamos que lo sabemos hacer, y los diferentes agentes del sector así nos lo solicitan.

El Patronato de esta Fundación está formado por un numeroso grupo de hombres y mujeres que han aportado mucho al desarrollo de la AF en nuestro país. Su trabajo y aportación económica, así como el apoyo que recibimos de nuestros colaboradores, hacen que la Fundación Pharmaceutical Care esté más activa y presente que nunca. Eso sí, estamos donde estamos por todo el trabajo previo llevado a cabo desde 1998. Lo sabemos. 

 

ColorCristal2Más necesarias que nunca

Marichu Rodríguez

Presidenta de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC)

 

El fenómeno de las sociedades científico-profesionales en el ámbito de la farmacia en general, y de la farmacia comunitaria en particular, viene de lejos y, además, está en auge. En general se mezclan sociedades científicas que suelen estar ligadas a la universidad y al estudio y difusión de las ciencias farmacéuticas, con especial interés en el estudio del medicamento, con otras sociedades científicas que también tienen el componente profesional, algo menos desarrolladas aún, pero con importantes ejemplos de larga tradición y éxito en muchos países.

Aunque con las peculiaridades propias de cada modelo de farmacia, todas estas sociedades tienen como elemento común su visión, que en esencia es situar al farmacéutico como un profesional sanitario cuya práctica, basada en unos conocimientos y habilidades únicos en relación con la farmacoterapia, logra resultados óptimos en los pacientes. También comparten misión, que se resume en dar servicio a sus socios generando, facilitando y promoviendo el conocimiento y el desarrollo de instrumentos que faciliten el trabajo asistencial del farmacéutico, participar en todos los foros profesionales para aportar una visión científica de la profesión, impulsar y/o colaborar en investigaciones, en la formación continuada y en iniciativas de promoción de la salud, y ejercer como interlocutor natural con las sociedades científicas de otras profesiones sanitarias, siempre con el objetivo último de hacer posible una farmacia mejor para el paciente y para el farmacéutico.

En todos estos países, las sociedades coexisten con los colegios profesionales, y es una evidencia que los resultados siempre son mejores cuando unos y otros colaboran, cada uno desde su ámbito de responsabilidad, por el fin común de procurar un continuo avance de la profesión.

Esta visión, esta misión y esta vocación de sumar y colaborar con todos los agentes del sector son los pilares que sustentan la razón de ser de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC), que precisamente este año celebra su décimo aniversario en pleno proceso de crecimiento tanto en número de socios (con el horizonte de los 2.000 muy cercano, y con siete delegaciones autonómicas en Madrid, Cataluña, Galicia, Comunidad Valenciana, Aragón, Baleares y Andalucía) como en actividad institucional, representatividad y desarrollo de servicios y actividades de formación continuada, proyectos de investigación y producción de materiales útiles para el farmacéutico y para el paciente.

Sabemos que la farmacia comunitaria necesita un cambio radical. Sabemos que los farmacéuticos debemos y podemos dar a nuestros pacientes más de lo que les damos, que la farmacia comunitaria necesita estar representada por farmacéuticos comunitarios en todos los foros, que debemos huir de un mercantilismo estéril que no lleva a ninguna parte, que necesitamos aportar criterios científicos a nuestra labor cotidiana y seguir abriendo nuevos caminos profesionales enmarcados en la filosofía de la atención farmacéutica. Sabemos que SEFAC debe trabajar para hacer realidad una cartera de servicios profesionales del farmacéutico comunitario y un modelo coherente y exigente de carrera profesional que marque un futuro ilusionante. Sabemos que debemos velar para que se cuente con el farmacéutico comunitario en el diseño de las estrategias de salud pública y de abordaje de las enfermedades crónicas, para que se le trate como un profesional más de la salud, al mismo nivel que otros farmacéuticos que trabajan en otros ámbitos asistenciales, y de otros profesionales, formando con ellos equipos multidisciplinares.

El lema de nuestro décimo aniversario dice que «nos movemos por una farmacia mejor». Y es mucho más que una frase pegadiza: es la muestra clara de que SEFAC tiene mucho y bueno que decir en el futuro inmediato de la farmacia comunitaria española a poco que los farmacéuticos nos den su confianza y apoyo. n

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