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XVII Curso de Atención Farmacéutica. Conceptos clave sobre salud de la mujer

Tema 6. Salud vaginal

  • 22 Febrero 2021
  • Dra. Sara Ovejero Larsson

Clásicamente, se ha definido a la vagina como un órgano sexual secundario, una formación tubular que une la vulva con el cuello del útero y que recibe el semen eyaculado durante el coito, permite la salida de secreciones y el sangrado menstrual y constituye en sí misma el canal del parto1.

La vagina es un elemento muy relevante para la mujer en cuanto a su percepción de salud y calidad de vida. Los problemas vaginales pueden afectar de forma importante a la vida sexual y reproductiva, pero incluso influyen en la esfera laboral o social. Tiene grandes variaciones en las diferentes etapas de la vida de una mujer, desde la infancia a la menopausia.

Anatomía y fisiología de la vagina
La vagina es un conducto fibromuscular hueco que se extiende desde el vestíbulo vulvar hasta el cérvix uterino, situada por detrás de la vejiga y por delante de la ampolla rectal (figura 1).

43 EF596 CURSO TEMA 06 figura 1

Desde el punto de vista farmacológico, interesa destacar que la vagina tiene mucha mayor sensibilidad en su segmento inferior. Esto posibilita la utilización de dispositivos (pesarios, anillos vaginales) sin que sean percibidos cuando están correctamente colocados en la parte superior; sin embargo, provocarían una sensación de cuerpo extraño cuando se encontraran descendidos.

Secreción vaginal
La superficie vaginal está cubierta por un líquido humectante formado principalmente por trasudado del plasma sanguíneo procedente de los capilares de la lámina propia. Los estrógenos facilitan el filtrado; por ello, tras la menopausia, disminuye la lubricación y aumenta la sequedad vaginal2. En la edad fértil tiene un pH ácido que oscila entre 3,5 y 4,53.

Microbiota
Se refiere al conjunto microorganismos (bacterias y levaduras) que colonizan la vagina y que constituyen un ecosistema vaginal en equilibrio. Está constituida por distintas especies aerobias y anaerobias. La especie dominante en la vagina son los Lactobacillus4. En la tabla 1 se muestran los microorganismos que conforman la flora vaginal.

43 EF596 CURSO TEMA 06 tabla 1

La rotura del equilibrio del ecosistema vaginal se produce cuando la concentración de lactobacilos disminuye por debajo de un nivel crítico; otros microorganismos habituales de la vagina o de origen exógeno proliferan hasta hacerse dominantes, comportándose así como patógenos oportunistas4,5. Ello determinará la aparición de síntomas y signos asociados a vaginitis o vaginosis, lo que se conoce como disbiosis.

Se han asociado cuatro cuadros a la disminución de Lactobacillus: vaginosis bacteriana, candidiasis, tricomoniasis e infecciones del tracto urinario inferior.

Receptores estrogénicos de la vagina
La vagina posee una gran cantidad de receptores de estrógenos6. Por ello, a lo largo de la vida de la mujer, la producción estrogénica marcará las condiciones de la misma. La deprivación estrogénica de la menopausia induce la aparición del denominado síndrome genitourinario de la menopausia (SGM).

Patología vaginal: vulvovaginitis
La vulvovaginitis es la inflamación de la mucosa vaginal y la vulva. Sus manifestaciones clínicas son7:

  • Signos: eritema, edema inflamatorio de piel y mucosas, aumento de secreción vaginal, en ocasiones maloliente, con características y color diferentes según el agente causal.
  • Síntomas: prurito, ardor, dolor (vulvodinia) y aumento de secreción vaginal.

Existen diferentes tipos de vulvovaginitis:

1. Vulvovaginitis infecciosas. Se considera que las alteraciones de la microbiota vaginal son el eje fundamental de la fisiopatología de las infecciones vaginales. Las tres más frecuentes son:

  • Vulvovaginitis candidiásica (VVC).
  • Vaginosis bacteriana (VB).
  • Tricomoniasis: causada por Trichomonas vaginalis.

Se desarrollarán en este tema las dos primeras, pero la tricomoniasis fue tratada en el tema de infecciones de transmisión sexual.

2. Vulvovaginitis no infecciosas. Un tercio de las vulvovaginitis tiene una etiología no infecciosa. Pueden ser8:

  • Atróficas: causadas por el hipoestronismo. Es el denominado SGM.
  • Alérgicas o por irritación química: látex de preservativos, espermicidas, ropa interior, duchas vaginales, etc.
  • Traumáticas: por reacción a un cuerpo extraño, maniobras de masturbación, etc.
  • Yatrogénicas: por dispositivos intrauterinos (DIU), pesarios o productos químicos.

Todas ellas se solucionan al eliminar la causa que las produce. Respecto al SGM se abordará en un apartado específico.

Vulvovaginitis infecciosas
Vulvovaginitis candidiásica
La vulvovaginitis candidiásica (VVC) es una enfermedad inflamatoria de la vagina y representa el 25% de las vulvovaginitis infecciosas. Candida albicans es la responsable del 90% de los casos. Otras especies menos frecuentes son C. glabrata, C. tropicalis y C. krusei; sin embargo, su incidencia ha aumentado en los últimos tiempos, así como su resistencia al tratamiento7.

Existen factores favorecedores bien conocidos, como son:

Diabetes mellitus mal controlada.

Uso de antibióticos.

Niveles elevados de estrógenos: terapia hormonal sustitutiva, embarazo.

Inmunosupresión7: virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), lupus sistémico, etc.

Factores genéticos9,10.

Sintomatología
El prurito vulvar es el síntoma más frecuente. Es característica la intensificación de los síntomas antes de la regla y su mejoría con el sangrado. La leucorrea no siempre está presente, es de color blanco-amarillento, espesa, grumosa, adherente y sin olor característico (algunas mujeres refieren sequedad). Otras molestias vulvovaginales (dolor, irritación, ardor vulvar, disuria y dispareunia) son casi constantes. El 20% son asintomáticas.

Los signos clínicos más frecuentes son el eritema vaginal y vulvar y el edema vulvar, aparte de la característica leucorrea, así como lesiones cutáneas en la vulva y el periné, e incluso excoriaciones y fisuras por el rascado.

Diagnóstico
Se basará en la anamnesis para determinar los síntomas y factores desencadenantes, y también en la exploración y las pruebas complementarias7:

  • Determinación de pH: 4-4,5 (normal).
  • Examen al microscopio de exudado vaginal con suero fisiológico al 0,9%: se visualizan esporas o hifas.
  • Examen al microscopio de exudado vaginal con hidróxido potásico (KOH) al 10% (test de las aminas): se visualizan esporas o hifas.
  • Cultivo vaginal: prueba de confirmación.

Prevención
La VVC tiene una elevada tasa de recurrencias. Una VVC es recidivante cuando la paciente presenta 4 o más episodios en 1 año (suponen el 40-45% de todas las VVC)7.

Las opciones para la prevención van dirigidas a mantener o reequilibrar la flora vaginal y reducir el impacto de los factores de riesgo.

Para mantener el equilibrio de la flora vaginal bacteriana, se ha propuesto el uso de probióticos (organismos vivos como el Lactobacillus). Algunas intervenciones (L. acidophilus, L. rhamnosus, Streptococcus thermophilus y L. delbrueckii subsp. bulgaricus vía vaginal) han mostrado que ayudan claramente a la disminución de las candidiasis recurrentes. Existe un estudio realizado con la cepa probiótica L. rhamnosus Lc 35® que demuestra su papel protector contra la VVC, ya que disminuye la división de patógenos.

La guía de actuación y documento de consenso sobre el manejo de preparados con probióticos y/o prebióticos en la farmacia comunitaria de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) y la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos (SEPyP)11 concluye que los probióticos del género Lactobacillus son clave en el tratamiento coadyuvante de las infecciones vaginales. Existen evidencias que muestran su actividad reconstituyendo la microbiota afectada y disminuyendo las reinfecciones. No obstante, son necesarios más estudios para su recomendación sistemática12.

Tratamiento
Las mujeres asintomáticas no requieren tratamiento. En estudios aleatorizados, los tratamientos tópicos y orales han demostrado tasas de curación similares13.

En el tratamiento tópico, la aplicación de cremas vulvares debe ir siempre acompañada de un tratamiento vaginal para erradicar la infección, a pesar de que la sintomatología sea básicamente vulvar13.

No hay necesidad de tratar a la pareja sexual, salvo que ésta también presente sintomatología. En el caso de que se trate de una VVC recidivante, existe controversia al respecto13 (tabla 2).

43 EF596 CURSO TEMA 06 tabla 2

Durante el embarazo se recomienda clotrimazol 100 mg en óvulo vaginal/24 h durante 7 días o miconazol7,9. Está contraindicado el tratamiento oral, y se han descrito malformaciones fetales por el uso de fluconazol14.

Vaginosis bacteriana
El término «vaginosis» hace referencia a una vaginitis inespecífica, sin componente inflamatorio7, en la que se aprecian tres alteraciones en el ambiente vaginal15:

  • Desplazamiento de la microbiota vaginal (Lactobacillus) por una mayor diversidad bacteriana, incluyendo facultativas anaerobias (disbiosis).
  • Producción de aminas volátiles por la nueva microbiota vaginal.
  • Elevación del pH vaginal (>4,5).

Es la causa más frecuente de leucorrea vaginal en las mujeres en edad reproductiva (supone el 40-50%)15. No se sabe con exactitud qué lleva a este desequilibrio.

Las bacterias detectadas con más frecuencia son: Gardnerella vaginalis, Prevotella species, Porphyromonas species, Bacteriodes species, Peptostreptococcus species, Mycoplasma hominis y Ureaplasma urealyticum16.

Parece que G. vaginalis desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la vaginosis bacteriana (VB) dado que desarrolla una biopelícula esencial en el sobrecrecimiento de la microbiota vaginal anerobia17.

Sintomatología
Produce una leucorrea homogénea, blanco-grisácea y maloliente. La producción de aminas es la que determina el clásico olor a pescado que aumenta con la menstruación y las relaciones sexuales. No va asociado generalmente a prurito, escozor, disuria o dispareunia. El 50-75% de las mujeres son asintomáticas15,18.

Se han encontrado varios factores que pueden predisponer a padecer una VB:

  • Actividad sexual: tanto heterosexual como homosexual15.
  • Enfermedades de transmisión sexual: víricas (VIH) o bacterianas.
  • Raza: mayor prevalencia en afroamericanas, pero no está claro19.
  • Duchas vaginales20.
  • Consumo de tabaco.

Diagnóstico
Cuando se dispone de un microscopio, el diagnóstico se basa en la presencia de, al menos, 3 de los denominados criterios de Amsel21:

  • Leucorrea homogénea, blanco-grisácea.
  • pH vaginal >4,5.
  • Test positivo para las aminas: olor a pescado cuando se añade KOH a una muestra de flujo vaginal.
  • Clue cells al visualizar en el microscopio una extensión de exudado vaginal con suero salino. Las clue cells son células epiteliales de la vagina recubiertas por cocobacilos. Se considera positivo cuando, al menos, el 20% de las células epiteliales son clue cells.

Si no se dispone de un microscopio, el diagnóstico puede realizarse mediante un examen físico, medición de pH, test de las aminas y test comerciales basados en una reacción en cadena de la polimerasa para varias especies bacterianas22. El cultivo de exudado vaginal no es útil para el diagnóstico de VB22 ni tampoco la citología7.

Prevención
La abstinencia sexual constituye la mejor prevención. El uso de preservativos o anticonceptivos orales podrían ser elementos protectores, aunque se necesitan más estudios que lo confirmen22,23.

Ya en estudios efectuados en 2009 se obtuvieron datos positivos del uso de probióticos; sin embargo, eran necesarios más ensayos clínicos aleatorizados para confirmarlo. Nuevos estudios han observado una mayor restitución de la microbiota vaginal normal con el tratamiento oral, como con la administración de L. rhamnosus GR-1 y L. reuteri RC-14 de forma conjunta. De forma similar, L. rhamnosus Lc 35® ha mostrado su efectividad; también parece ser efectivo frente a las recidivas. No obstante, son necesarios más estudios para poderlos recomendar sistemáticamente12.

Tratamiento
Sólo se debe tratar las vaginosis sintomáticas. Se dispone de varias opciones7,22:

  • Metronidazol oral, 500 mg/12 h durante 5 días.
  • Metronidazol gel vaginal al 0,75%, 1 aplicación al día, durante 5 días.
  • Clindamicina crema vaginal al 2%, 1 aplicación al día, durante 7 días.
  • Clindamicina oral, 300 mg/12 h durante 7 días.
  • Clindamicina óvulos vaginales de 100 mg, 1 al día, durante 3 días.
  • Como tratamientos alternativos se incluyen los siguientes:
  • Tinidazol oral, 2 g/día durante 2 días.
  • Tinidazol oral, 1 g/día durante 5 días.

Con metronidazol y tinidazol se debe evitar la ingesta de alcohol por su efecto antabus y advertir que clindamicina tópica debilita la resistencia de los preservativos de látex.

No se recomienda el tratamiento de las parejas sexuales (grado de recomendación 1B), ya que ello no mejora los síntomas ni disminuye la tasa de recurrencias.

Aparte del tratamiento habitual, cabe destacar el cloruro de decualinio, agente eficaz, antiinfeccioso y antiséptico con efecto bactericida de amplio espectro y fungicida. La posología es un comprimido vaginal de 10 mg/día durante 6 días7. También podría ser apropiado para tratamiento de infecciones mixtas o cuando no se tiene un diagnóstico etiológico exacto24.

En cuanto al tratamiento con probióticos, debe seguir considerándose una opción con un menor nivel de evidencia que los tratamientos farmacológicos expuestos anteriormente25.

Se debe tratar a las gestantes con VB sintomática mediante clindamicina o metronidazol oral o vaginal. Tinidazol debería evitarse en el embarazo, sobre todo en el primer trimestre7.

Vulvovaginitis no infecciosas
Síndrome genitourinario de la menopausia
El SGM es un conjunto de signos y síntomas asociados a la disminución de estrógenos y otras hormonas sexuales, e incluye cambios tanto en la vagina y los genitales externos como en la uretra y la vejiga urinaria26. Antes se denominaba «atrofia vulvovaginal». La prevalencia del SGM no está bien establecida, porque no todos los casos son correctamente diagnosticados. En los estudios epidemiológicos oscila entre el 38 y el 66% de las mujeres menopáusicas27.

Sintomatología
El síntoma más frecuente es la sequedad vaginal28. Otros síntomas frecuentes son la lubricación insuficiente o la dispareunia, la irritación y el prurito29. También puede producirse disuria y urgencia miccional26. Los signos observados con mayor frecuencia son la escasa secreción vaginal y la desaparición de los pliegues vaginales, así como disminución de la elasticidad de la pared, palidez o eritema, tejido frágil con petequias o estrechamiento del introito. Los signos urinarios incluyen el prolapso uretral, la prominencia del meato uretral y las infecciones urinarias frecuentes26.

Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la presencia de, al menos, 2 síntomas, o de 1 signo y 1 síntoma, que sean considerados molestos y que estén asociados con la menopausia.

Prevención
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda para la prevención y la mejoría del SGM las siguientes medidas27,30:

  • No fumar: el tabaco aumenta el metabolismo de los estrógenos.
  • Reducir el consumo de alcohol.
  • Practicar ejercicio con regularidad y mantener un peso adecuado.
  • Mantener una actividad sexual frecuente en pareja o en solitario.
  • Eliminar agentes exógenos que puedan contener irritantes (jabones, protectores higiénicos).

Tratamiento (tabla 3)
1. Hidratantes y lubricantes vaginales. Recomendados por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM)27 para el SGM leve sin síntomas vasomotores que afecten a la calidad de vida, y en mujeres con SGM y limitación al uso de estrógenos, ya sea por contraindicación médica (como en el cáncer de mama) o porque no desean utilizarlos.

43 EF596 CURSO TEMA 06 tabla 3

Se aconseja aplicar un hidratante regularmente, cada 1-3 días. Los hidratantes con ácido hialurónico son especialmente beneficiosos, ya que han demostrado su eficacia frente a placebo27.

Los estudios muestran que los hidratantes vaginales podrían ser tan eficaces como los estrógenos para mejorar la sequedad y el pH de la vagina31, aunque carecen de efectos sobre el índice de maduración vaginal.

El lubricante se aconseja utilizar puntualmente para el coito. Su acción es rápida pero por tiempo limitado. Los lubricantes con base de agua disminuyen los síntomas genitales en mayor medida que aquellos con base de silicona. Además, no manchan y parecen asociarse a una mejor respuesta sexual.

Tanto en los hidratantes como en los lubricantes el pH ha de ser similar al pH vaginal y la osmolaridad debe ser inferior a 380 mOsm/kg (a mayor osmolaridad, mayor riesgo de irritación de la mucosa)27.

2. Probióticos. Los probióticos, especialmente vaginales, son útiles como coadyuvante para el tratamiento o la prevención de diferentes infecciones vaginales recidivantes. Aún no se han establecido unas pautas concretas para el tratamiento del SGM27.

En un estudio realizado en mujeres menopáusicas, los probióticos (L. acidophilus, L. casei, Lactococcus lactis, Bifidobacterium bifidum y B. lactis) mejoraron el metabolismo de las isoflavonas con una mejora de la puntuación de salud vaginal32.

3. Tratamiento hormonal local:

a) Estrógenos locales. La AEEM recomienda los estrógenos locales para el tratamiento del SGM con síntomas moderados o intensos que no mejoran satisfactoriamente con hidratantes y lubricantes en mujeres que no presentan síntomas vasomotores30.

En nuestro país, actualmente se dispone de varios productos comercializados, como los mostrados en la tabla 4.

43 EF596 CURSO TEMA 06 tabla 4

La guía de práctica clínica sobre SGM de la AEEM27,30 ha proporcionado varias conclusiones sobre los estrógenos locales:

  • En dosis bajas son eficaces, y la mejoría es rápida.
  • Tienen un perfil de seguridad mucho mayor que los estrógenos sistémicos. No se precisan gestágenos añadidos como protección endometrial.
  • Pueden usarse a cualquier edad.
  • Todos los preparados de dosis bajas de estrógenos vaginales son igualmente efectivos33.
  • Las alertas de seguridad cardiológica y oncológica de los prospectos no se basan en ensayos clínicos que hayan demostrado esos riesgos.

Existen varias contraindicaciones para el uso de estrógenos locales27.

  • Hipersensibilidad al principio activo o al excipiente.
  • Lactancia.
  • Antecedentes de cáncer de mama, endometrio u otros hormono-dependientes.
  • Hiperplasia endometrial no tratada o sangrados genitales de causa desconocida.
  • Tromboembolia venosa o trastornos trombofílicos.
  • Tromboembolia arterial reciente o activo.
  • Enfermedad hepática aguda o función hepática alterada.
  • Porfiria.

b) Dehidroepiandrosterona (DHEA). También denominada prasterona, está aprobada para su aplicación intravaginal en el tratamiento del SGM con síntomas moderados-graves30. Su presentación comercializada en España es en óvulos vaginales de 6,5 mg 1 vez al día. La DHEA también podría ser útil en mujeres con SGM y antecedentes de cáncer de mama34. Está en marcha un estudio específico para la aprobación con esta indicación.

3. Tratamiento hormonal sistémico. Está indicado en el SGM asociado a síntomas vasomotores que afectan a la calidad de vida. En estas mujeres debería considerarse el tratamiento con estrógenos sistémicos (solos o en combinación con gestágenos), tibolona y la combinación de estrógenos conjugados equinos y bazedoxifeno35.

4. Moduladores selectivos de los receptores de estrógeno, como ospemifeno. Tiene actividad agonista en los receptores estrogénicos vaginales. Se administra en comprimidos de 60 mg por vía oral. Fue aprobado por la Agencia Europea del Medicamento en 2015 para el SGM moderado o grave en mujeres posmenopáusicas que no cumplen los requisitos para recibir u tratamiento vaginal con estrógenos locales30. Su eficacia, seguridad y tolerabilidad se igual o superior a las de los estrógenos por vía vaginal30. Puede administrarse en pacientes con antecedente de cáncer de mama siempre que hayan finalizado el tratamiento (incluido el adyuvante). No actúa sobre el endometrio, por lo que no aumenta el riesgo de hiperplasia o cáncer de endometrio36.

Sus contraindicaciones son las siguientes:

  • Tromboembolia venosa.
  • Sangrado vaginal inexplicado.
  • Cáncer de mama en tratamiento activo (incluyendo la adyuvancia).
  • Cáncer estrógeno-dependiente (endometrio).

5. Láser vulvovaginal. Cada vez más utilizado. Logra la «regeneración» con un procedimiento mínimamente invasivo, mejorando la elasticidad y la hidratación de la vagina37. Aún faltan datos sobre su eficacia y seguridad a largo plazo.

6. Radiofrecuencia. Se emplea para mejorar las condiciones fisiológicas, sobre todo en hiperlaxitud vaginal; produce remodelación y elasticidad inmediata, así como neocolagenogénesis. Se necesita contar con mayor evidencia antes de su recomendación30,31.

En función de la intensidad de la sintomatología y la presencia o no de síntomas vasomotores acompañantes, están indicados diferentes tipos de tratamientos (figura 2).

43 EF596 CURSO TEMA 06 figura 2

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Dra. Sara Ovejero Larsson

Ginecóloga. F.E.A. de Obstetricia y Ginecología. Hospital General Mateu Orfila de Menorca

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Eduardo Senante
Farmacéutico comunitario.
Farmacia Senante. Zaragoza (https://farmaciasenante.com/)

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