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Tribuna de opinión en la que participan personalidades del ámbito farmacéutico

La teoría darwiniana de la supervivencia del más fuerte ha sido rebatida por varios autores/as y científicos/as que ofrecen una visión más colaboradora en el proceso de evolución. Yo no soy científico ni filósofo, ni es mi intención poner en duda las grandes teorías, pero me siento muy afín a una visión menos autosuficiente y más co-participativa del desarrollo. Mi sentido común me dice que el trabajo en equipo y la cooperación son el camino más corto para conseguir un éxito sostenible.

La vocación de servicio es inherente a la profesión farmacéutica porque, como profesionales sanitarios que somos, no sabemos estar de otra manera en el mundo que al lado de la humanidad que sufre. En nuestro caso, acompañando a las personas desde unas competencias propias muy claras: el medicamento y los saberes aparejados que su buen uso conlleva. Esa actitud es nuestra razón de ser cada vez que un paciente nos pregunta, ésa es nuestra cotidianeidad ordinaria. Pero también en los momentos extraordinarios la farmacia debe, puede y quiere hacer patente su vocación de servicio en el cuidado de la salud de las personas. Ahora vivimos uno de esos momentos, definido por el cambio tecnológico y el devenir de la política institucional.

¿Cómo será en un futuro próximo el sector de las oficinas de farmacia en España? La pregunta sobrevuela cualquier evento profesional y en las conversaciones entre colegas de profesión o en momentos tan cruciales como en el de la transmisión de una farmacia. Podría entrar en la categoría de las preguntas del millón, en este caso concreto de los quince mil millones.

Los tres cerditos es un cuento habitual de la infancia. Desde mi perspectiva traslada los valores de la cultura del esfuerzo, de las cosas bien hechas, de afrontar juntos las amenazas y del hogar común, sean cuales sean los comportamientos anteriores de sus personajes. Ciertamente, la simpatía inicial se la lleva el más despreocupado de los personajes, con su alegría y frescura, pero a fin de cuentas es el más esforzado, el menos cool, el que resuelve la papeleta familiar.

En España, la farmacia comunitaria no es una mera dispensadora de medicamentos. También presta cuidados de salud, servicios asistenciales e información, contribuyendo con ello al uso responsable de los medicamentos, a la mejora en el acceso a la atención sanitaria y a la promoción de la salud. No es de extrañar, por tanto, que desde la llegada de los medicamentos genéricos al sistema sanitario español el farmacéutico comunitario se convirtiera en su aliado natural y desempeñara un papel estratégico en su desarrollo. En un primer momento, liderando la labor de información a los usuarios; más tarde, ante una prescripción por principio activo, decidiendo en el acto de dispensación por qué denominación comercial optar.

En los últimos días el término «valor» ha resurgido con fuerza desde que la ministra de Sanidad anunció incorporar el concepto de coste-valor en la evaluación y financiación de los medicamentos, y la nueva directora de la AEMPS, interesada en innovar el modelo, ponía como lema «foco en el valor».

La farmacia se consolidó hace ya mucho tiempo como un establecimiento de cercanía que tiene la particularidad de haber ido adquiriendo más importancia, en la medida en que la mayoría de las profesiones universitarias ya no tienen presencia en muchos lugares, por el propio desarrollo de la dinámica social de nuestro tiempo.

El próximo mes de mayo Alicante va acoger la octava edición del Congreso Nacional de Farmacéuticos Comunitarios (www.congreso-sefac.org), que organiza la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC).

Cooperación. Ésta es una palabra que está en el ADN de la SEFAC como sociedad científica y que forma parte de sus valores desde sus orígenes. Esa palabra imbuye la totalidad de las acciones que llevamos a cabo para mejorar la labor científica y asistencial de los farmacéuticos comunitarios y se traslada a los agentes con los que mantenemos relaciones activas. Uno de estos colectivos es el de los médicos, en particular los de atención primaria, pero no solo estos.

Todos aquellos que me conocen saben que siempre me ha apasionado el mundo de los trenes. Viajar en tren permite llenarse de imágenes de los distintos territorios que se atraviesan. Cuando aparece un cruce de vías vemos cómo un pequeño cambio de unos grados en la dirección, al cabo de unos kilómetros, nos ha separado muchísimo de la vía original.

La industria farmacéutica necesita en estos momentos un marco de certidumbre y de tranquilidad para seguir trabajando en su contribución al sistema sanitario, tanto desde la perspectiva de sostenibilidad (sector del medicamento genérico) como desde la aportación de nuevas soluciones para nuestros pacientes (sector innovador).

En estos momentos, singularmente, con los nuevos gobiernos que tienen la responsabilidad de la gestión desde las últimas elecciones de 2015, se está produciendo un cuestionamiento de la colaboración público-privada en el campo de la sanidad que, a primera vista, sorprende y, cuando profundizas en el análisis del mismo, no se comprenden las razones.

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Revista El Farmacéutico

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