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Con firma 

Tribuna de opinión en la que participan personalidades del ámbito farmacéutico

Soy optimista por elección personal. Estoy convencida de que nuestro camino por la vida es una gran aventura que merece la pena protagonizar con la máxima vocación, pasión y entusiasmo. Trasladado a nuestra profesión, me atrevo a decir que estamos ante un momento determinante y apasionante de nuestra historia, similar a otros que marcaron nuevos rumbos profesionales en tiempos de grandes cambios sociales, económicos y demográficos.

Suele ser habitual en las farmacias la petición de dispensación de medicamentos de prescripción sin la correspondiente receta, por el propio paciente o incluso desde los centros de salud u otros centros sanitarios.

Hay un dicho italiano que reza lo siguiente: «O si cambia, o tutto si ripete» y cuya traducción, por obvia, no es necesario poner aquí. Pues bien, se ha acabado 2020, el año maldito, el año de las mascarillas y la ausencia de abrazos, de las polémicas estériles, de los golpes en el pecho, de los aplausos y los reproches. El año del que decían que íbamos a salir mejores (tierna inocencia). El año que cambiaría nuestra forma de ser y actuar (¿en serio?). Y llegamos, por fin, al año de la ansiada vacuna y, ojalá, de la lenta vuelta a una cierta normalidad (nueva o vieja, da igual).

El inicio de una etapa es un acontecimiento en una trayectoria vital que, si se quiere hacer bien y con criterio, implica afrontarla con gran responsabilidad y compromiso.

17 Septiembre 2020 Deja el primer comentario!

Como presidenta del comité organizador del IX Congreso Nacional de Farmacéuticos Comunitarios (www.congreso-sefac.org), me siguen preguntando por la decisión de no suspender o retrasar nuestro congreso a 2021, tal como han hecho otras organizaciones e instituciones. Creo que la respuesta va con la profesión: lo llevamos en el ADN.

«Toda noche, por larga y sombría que parezca, tiene su amanecer»
Macbeth

Los farmacéuticos/as constituyen «la otra primera línea» de la batalla contra la covid-19, en la que no quedan al margen del riesgo al contagio, del temor a no disponer de los productos necesarios para la protección y la atención de unos ciudadanos noqueados por el golpe del coronavirus, tampoco de la responsabilidad multiplicada respecto a la orientación y consejo hacia las personas, unos ciudadanos reacios a ir al hospital o al centro de salud también por miedo al contagio. Los farmacéuticos están demostrando, de nuevo, una gran profesionalidad, coraje y fortaleza. Sin embargo, también en sus circunstancias cabe preguntarse cómo lo están manejando desde un punto de vista emocional, psicológico y personal.

Hace unos meses, e incluso hace unas semanas, poco nos podíamos imaginar la realidad que estamos viviendo. Tenemos que hacer frente a circunstancias que ponen a prueba la mejor versión de nosotros mismos. Más que nunca, tenemos que activar nuestra reserva particular de fuerzas para sumarla a la de otros compañeros, pues sólo actuando unidos y de forma organizada conseguiremos hacerle frente. Y, para poder eliminar de nuestro diccionario vital la palabra coronavirus y volver a una anhelada normalidad en el transcurso del calendario, antes tendremos que llenar de sentido, significado y actuaciones a otro concepto, el de resiliencia, también conocido como la capacidad de adaptación del ser humano a un estado o situación adversa.

«Mejor encender una luz que maldecir la oscuridad»
Confucio

El año que comenzamos va a ser clave para el crecimiento, desarrollo y futuro de la farmacia española. Un año en el que nos vamos a convertir en la capital de la farmacia a nivel mundial, al acoger Sevilla la celebración del 80 Congreso Internacional de la Federación Farmacéutica y de nuestro 22 Congreso Nacional Farmacéutico.

No es ninguna novedad la precaria situación en la que se encuentra la farmacia rural a día de hoy y la cantidad de mensajes negativos que continuamente leemos sobre su viabilidad. Desde SEFAR llevamos años alertando sobre su continuo deterioro y la ausencia de medidas que palíen esta situación. Y sí: es cierto que, con los datos en la mano, el futuro de estas pequeñas farmacias no es nada halagüeño, pero no quiero que este artículo de opinión verse sobre las penalidades de la botica rural sino sobre las posibles soluciones.

«La abundancia me hizo pobre»
Ovidio

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Revista El Farmacéutico

El Farmacéutico

La revista El Farmacéutico y su web son un producto de Ediciones Mayo, S.A. dedicado a la formación e información de los profesionales farmacéuticos. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por El Farmacéutico reemplazará la relación de los profesionales farmacéuticos con los pacientes.