Guillermo Reparaz de la Serna

Guillermo Reparaz de la Serna

Responsable de la Oficina Erasmus. Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 05 Junio 2012 13:31 Deja el primer comentario!
Durante este año 2012 se está celebrando en Europa el XXV aniversario del programa Erasmus con actos a lo largo de toda la Unión. El pasado mes de mayo, durante los días 10 y 11, se conmemoró dicha onomástica en España con la celebración de diversos actos en la Universidad de Granada (que, como ya les conté en alguna ocasión, es la universidad europea con mayor flujo de estudiantes de movilidad).
Jueves, 29 Marzo 2012 15:17 Deja el primer comentario!
El momento de elegir dónde realizar las prácticas es casi el sumun de la carrera, pues se vislumbra el final de una larga lucha contra parásitos, bacterias, hongos, fármacos, dianas, principios activos, vías de administración, ungüentos, cápsulas, colirios y demás historias que todos conocen. Una opción muy recurrente, sobre todo entre aquellos que consiguen tener todos esos conceptos al día y llevan la carrera a curso por año, es usar el Erasmus como guinda del pastel y realizar las famosas prácticas tuteladas en el extranjero. Yo tengo sentimientos encontrados con (o contra, mejor dicho) las prácticas tuteladas. Sobre el papel son una gran idea y permiten mantener la romántica idea, que algunos aún queremos mantener, de que la farmacia, la botica en este caso, es un oficio y se enseña de maestros a alumnos. Pero la cruda realidad muestra muchas diferencias entre unas farmacias y otras, este hospital o el de más allá, e incluso entre las opciones que pueden elegirse entre las distintas facultades de España. Sin ánimo de generalizar, sobre todo porque esta no es la tribuna para hablar de ese tema, pueden ser unos afortunados, o el último mono de una larga serie de escalafones. Esta situación les pasa aquí, en casa, así que no quieran imaginarse la aventura a la que se enfrentan aquellos que se van al extranjero, donde ya per se, uno por el simple hecho de ser estudiante Erasmus, pinta menos que uno que pintaba muy poco.

Para tratar de evitarles un descalabro mayúsculo en su elección, voy a hablarles de algunos sitios, que desde hace ya muchos años están acostumbrados a recibir alumnos Erasmus en sus hospitales, y dónde no serán parte del mobiliario.

Cabe destacar antes de empezar que en la gran mayoría de los sitios (casi me atrevería a decirles que todos, pero para no pillarme los dedos, les dejo la puerta abierta) las prácticas en el extranjero serán en un hospital. Piensen que la legislación farmacéutica no es igual en todos los países europeos, y el modelo farmacéutico español, tan defendido aquí, no tiene tantos amigos en el resto de Europa, donde conviven modelos similares al nuestro (Francia o Italia) o el ejemplo contrario (Reino Unido). Además, el factor del idioma también ha contribuido a aislar a los estudiantes a los hospitales. Las farmacias que pueden acoger estudiantes, son las francesas o italianas, , y no suelen querer aceptar alumnos que no tengan un dominio total del idioma, cosa que no suele darse. De manera que han sido las ciudades con hospitales universitarios, es decir las de más tradición, las que al final han acabado absorbiendo el flujo estudiantil. Explicado lo técnico, vamos con los ejemplos.

 

Perugia (Italia)

Lamento comunicarles que a partir de este punto la historia va a estar un poco alejada de la realidad. Yo fui Erasmus un día como habrán imaginado ya, y lo fui precisamente aquí, en Perugia. Cada estudiante Erasmus piensa que su ciudad es la mejor y yo no soy una excepción. Quizás por eso he querido hablar de ella en el apartado de las prácticas tuteladas, pues aquella faena la vi desde la barrera y creo por ello, poder decir que voy a mantener la objetividad.

Perugia posee un hospital universitario justo pegado a la Facultad de Farmacia, donde se han llevado a cabo prácticas tuteladas durante muchos años. Por sus instalaciones han pasado a lo largo de estos años, estudiantes españoles de muchas universidades que han disfrutado, en la farmacia ospedaliera, del buen trato recibido. Lejos de estar condenados al ostracismo han alternado tareas de laboratorio, preparación de medicamentos estériles y análisis microbiológicos, con otras tareas más propias de la gestión de una farmacia hospitalaria, completando así un ciclo formativo bastante productivo. De un tiempo a esta parte, si no recuerdo mal desde el curso 2008/2009, a esta céntrica localización hay que sumarle el nuevo hospital de la ciudad, ubicado en el periférico barrio de Silvestrini y de homónimo nombre. Las vetustas instalaciones del antiguo hospital, se han claramente mejorado en el nuevo hospital, tapando así una de las pocas carencias que presentaban las prácticas tuteladas en Perugia.

Normalmente, después de explicarles la parte académica, trato de venderles la ciudad. La pena es que no pueda hacerlo cara a cara, con un café/caña delante, porque si me viesen la cara cuando hablo de Perugia, verían cómo se me cae la baba a mares, y eso terminaría de convencerles. Perugia es la capital de la Umbria, se encuentra a medio camino entre Roma y Florencia. Es una montaña rusa de escaleras y cuestas, pues Perugia, o el centro histórico, descansa en lo alto de una colina y para ir de unos sitios a otros hay que llevar las piernas bien entrenadas. Ni el vídeo de gimnasia de Jane Fonda, ni el de Cindy Crawford ni nada de nada, mucho mejor andar por Perugia (para los nacidos en los noventa este chiste no tiene sentido). Van a echar gemelos, pero merecerá la pena. Cuando lleguen a la cima, al centro, se encontrarán con Corso Vanucci arteria principal de la ciudad que une la Plaza de Italia con la Plaza de la Catedral, centro neurálgico de los miles de estudiantes que hay en Perugia (según mis incesantes conteos, uno de cada cinco habitantes es estudiantes). Las escaleras de dicha plaza se llenan tanto de noche como de día de gente.

Si quieren saber qué se cuece en Perugia, no pueden faltar. Pese a ser una ciudad relativamente pequeña, posee una gran y diversa oferta cultural; las ferias y conciertos se agolpan en torno a las direcciones antes mencionadas prácticamente todos los fines de semana del año. Destacan especialmente dos: el Umbria Jazz, festival de música como ya habrán deducido los más linces, que tiene lugar a principios del verano (aprovechen la escusa para alargar la estancia) y el Eurochocolate, una feria de homenaje, casi culto, al producto estrella de la ciudad. En mi opinión, esta segunda quizás esté algo sobrevalorada, pero piensen también que me sacan de la tableta roja de Nestlé y todo me sabe a lo mismo. Podría hablarles horas, días, semanas y años de Perugia y todo me parecería poco así que agarren la mochila que seguimos.

 

Portugal

Es sin duda el patito feo del Erasmus. Hay quien alega que lo que pretende es irse lejos, otros, los nuevos ricos, lo ven como el hermano pequeño y pobre, otros alegan que el portugués no sirve para nada. Hay de todo, y todo falso. Bueno no, la distancia no, eso es inamovible. Si bien es cierto que, pongamos Helsinki, está más lejos de Salamanca que Lisboa, no es menos cierto, que en el tema que nos ocupa, los portugueses tienen las prácticas tuteladas mucho más conseguidas. Son en mi humilde opinión, las mejores prácticas tuteladas que vamos a encontrar dentro del programa Erasmus. El farmacéutico en Portugal, está un escaloncito por encima que en otros países de la Unión, y su papel no se limita al encierro en su parcela y la gestión de la entrada y salida de medicamentos. En Portugal, el farmacéutico acompaña al médico en sus visitas a planta. Si bien es verdad que a ustedes el primer día no les van a echar a los leones, con un poco de espíritu, dedicación y buen trabajo es más que seguro que al final sus tareas no se limitarán sólo a conocer el mundo de la farmacia que les enseñan, por ejemplo, en la citada Perugia sino que se adentrarán también en el funcionamiento más auténtico del hospital, los tratamientos y lo más importante en todo este asunto: los pacientes.

No quiero personalizar esto en ninguna ciudad en concreto; en el pasado les hablé de Oporto, a quien pueden aplicar estas líneas, pero también a Lisboa o la medieval Coimbra (equivalente portugués de Perugia). Además, y esto ya se lo dije precisamente el día que hablamos de Oporto, el portugués es un idioma emergente en este mundillo de la farmacia, por la importancia creciente de Brasil y su más que probable puesto en la primera línea económica en los próximos años. La vieja Europa debe mirar a esos mercados, no lo olviden, que nuestro modelo ya está agotado.

Me desvío. Ha debido ser el sueño de volver a verme en Perugia aunque sólo sea por unos minutos. Cualquier estudiante Erasmus podrá confirmarles que el Erasmus tiene mucho de sueño, del que se despierta o no, y por el que merece la pena cerrar los ojos a veces, para revivir sensaciones.

Jueves, 09 Febrero 2012 16:14 Deja el primer comentario!
Hace bien poco discutíamos ustedes y yo acerca de las ventajas de conseguir una beca Erasmus en una ciudad grande. Puede que estén pensando que se trata de una discusión con una sola dirección, pero no es cierto; les doy la oportunidad de comentarme y llevarme la contraria y no lo hacen, aunque eso ya es otra historia. Volviendo al hilo, más de dos millones de personas (2,3 millones de estudiantes han disfrutado del programa Erasmus desde su creación en 1987) se han hecho la misma pregunta que ustedes: ¿ciudad grande o pequeña? Como soy un poco chaquetero, hoy voy a defender la otra cara de la moneda, aunque más que la ciudad pequeña voy a tratar de venderles la ciudad universitaria. Los boticarios españoles sabemos mucho de esta especie, no en vano Santiago, Salamanca o Granada, todas ellas con facultad de Farmacia como ya saben, representan el paradigma de ciudad universitaria. En estas ciudades el porcentaje de estudiantes por habitante es altísimo; uno de cada cuatro habitantes de Granada es estudiante, uno de cada cinco en el caso de Salamanca, mientras que en Santiago, el asunto asciende hasta un tercio.

El estudiante europeo no es ajeno a esta condición. Por esta y otras razones, dos de las universidades antes comentadas, Salamanca y Granada, se encuentran entre las diez que más estudiantes Erasmus manejan. Granada es la ciudad Erasmus por excelencia, es la que más manda y la que más recibe. No admite discusión y ha sido premiada por ello y por la calidez con la que recibe a estudiantes, no solo europeos sino de todo el mundo. Aunque no lo parezca, mi intención no es venderles Granada como destino (aunque estén atentos a la beca Séneca), sino buscar las Granadas europeas, salvando las distancias y los bares de tapas.

 

Praga-Hradec Kralove (República Checa)

Los centros españoles copan siete de los diez primeros puestos de la clasificación de destinos; el resto son italianos. En el puesto decimotercero encontramos la Universidad Carolina (Karlova). Sé que Praga no es precisamente una ciudad pequeña, pero la Facultad de Farmacia no se encuentra en la misma Praga, sino en una pequeña localidad a unos cien kilómetros de ésta, de nombre impronunciable: Hradec-Kralove. Lean dos veces y sigamos adelante.

¿Bien? Sigamos. Hradec-Kralove no es Praga y lo sabe, y ha querido salvar las distancias, ofreciendo múltiples ventajas a los estudiantes que recibe. No en vano, aunque la gran mayoría de facultades de la universidad se encuentran en la capital, Hradec-Kralove alberga cuatro facultades, entre ellas, la nuestra(toda la información en inglés, aquí: http://www.faf.cuni.cz/en/erasmus/Pages/default.aspx).

La ESN, la organización de estudiantes Erasmus más importante, tiene planificado un exhaustivo calendario de actividades para estudiantes europeos. No quieren que se aburran y han montado desde fiestas hasta viajes (http://www.buddyhk.cz/). No hay día aburrido. Prácticamente en todas las webs de información para Erasmus, como en las propias de la universidad que citamos arriba, recomiendan las mismas residencias, de manera que conocer gente no será un problema. Como es una ciudad pequeña y hay mucho estudiante, es más que probable que al cuarto día vayan por Hradec-Kralove como va mi padre, antiguo médico del pueblo, por las calles de éste, saludando a todo el mundo. Todo está focalizado en los mismos bares, los mismos restaurantes y las mismas residencias. No tiene pérdida.

Por último, y no por ello menos importante, está el factor económico. En época de crisis, y teniendo en cuenta que el importe de la beca ha bajado casi un 10% de un año a otro, hay que mirar el bolsillo. La República Checa es, en general, un país más barato que España. Este hecho es aún más evidente fuera de la capital y nuestra querida Hradec-Kralove, cumple con esta norma. El alquiler puede rondar los 100 € al mes siendo generosos, la comida también es más barata y por supuesto el ocio. La cerveza es toda una religión allí, y para un sueldo español medio, un regalo.

 

Gante (Bélgica)

Otro gran ejemplo de ciudad universitaria, donde uno de cada cinco habitantes es estudiante, es Gante (lo siento, la rima es casual) que se encuentra en el puesto 45 de la clasificación antes citada(http://bit.ly/zrHoGs). Estarán pensando que ir el cuadragésimo quinto es una porquería, pero piensen que la clasificación la forman dos mil y pico universidades.

Gante, situado en la región belga de Flandes, fue un día español aunque de eso ya no van a encontrar ni rastro. La soberanía institucional española ha sido sustituida por una algo menos lustrosa: prácticamente un tercio de los estudiantes Erasmus que recibe Gante (unos 600 en total) son españoles. Pese a que en mi humilde opinión mezclarse con la cultura del país es parte del encanto de la beca, la ocupación española puede ayudarles a luchar contra la morriña, que suele atacar en los primeros días.

Gante está a medio camino entre Bruselas y Brujas, dos destinos imprescindibles en la estancia belga. Sin ser ni Venecia ni Amsterdam, tiene un canal que merece la pena surcar para disfrutar la amplia colección de edificios históricos que aún quedan en pie. Gracias a los estudiantes, la ciudad goza de una buena salud nocturna; abundan los locales de música, pero hay también muchos eventos para los Erasmus. Sí, otra vez guiados por la ESN (http://www.esngent.org/). Y no, no me pagan comisión.

Por su parte, la universidad no goza de la tradición casi milenaria de antiguas compañeras de viaje de estas líneas; fue fundada a principios del siglo XIX y ha ido multiplicando sus estudiantes hasta convertirse en un centro reconocido en todo el mundo. Hay que decir también, que no todas nuestras facultades tienen convenios con este centro: es sólo accesible para estudiantes de Barcelona, Santiago y Madrid (Universidad Complutense).

Cómo verán, últimamente abro muchas ventanas que pretendo seguir explicando; las grandes ciudades, las anécdotas, ahora las ciudades universitarias, y que pretendo que sean más sencillas de entender que poder poner una pica en Flandes.

Martes, 10 Enero 2012 16:34 Deja el primer comentario!

El nombre de la archiconocida beca universitaria motivo de nuestros encuentros mensuales viene en parte dado por ser el acrónimo de European Region Action Scheme for the Mobility of University Students, tal como les dije hace ya algunos meses, y por otro lado porque el término elegido se acopla mejor con orgasmo, y así les facilitan el jueguecito de palabras a todos su detractores, que no son pocos.

Lunes, 07 Noviembre 2011 09:46 Deja el primer comentario!
Existe un debate entre aquellos que se van a ir de Erasmus en torno al tamaño de la ciudad a elegir. Independientemente del país, el idioma y lo que vayan a cursar en su estancia europea, la primera pregunta que tienen que hacerse es: ¿Ciudad grande o ciudad pequeña?
Lunes, 26 Septiembre 2011 10:06 Deja el primer comentario!
Les tengo que confesar una cosa: soy un gran amante de los sueños. Tengo la teoría (y ya aprovecho para patentarla) de que no es capaz de soñar dormido el que no sabe hacerlo despierto. Resulta que el Erasmus se parece un poco a un sueño. Pasa por nosotros sin saber muy bien cómo, y al final quedan una serie de recuerdos casi siempre buenos que rememoramos y contamos una y otra vez. La única diferencia con los sueños de verdad es esa extraña condición espacio-temporal de los sueños (y que tanto me gusta también) gracias a la cual tan pronto estás con una gente en un lugar como pasas a otro distinto sin comerlo ni beberlo. El Erasmus se parece a un sueño, pero no es igual, de manera que las condiciones espacio-temporales se mantienen, pues no deja de ser un sueño que se vive despierto, así que que para llegar al sueño van a tener que elegir un medio de transporte. Entiendo que para muchos imaginarse el comienzo del Erasmus es ver a sus padres en la terminal quitándoles las legañas por última vez, pero vengo a defender y a explicar a esta tribuna las otras vías que tienen para llegar a sus destinos, y lo haré usando algunos ejemplos que me gustan. Descarten el zepelín, el globo y alguna antigualla más, y quédense con lo esencial: el tren, el coche y el avión.

 

El tren

Es posible que esto del tren les suene a muchos de ustedes a algo que está ya desfasado, pero, por ejemplo, los destinos del sur de Francia son muy accesibles en tren, sobre todo si viajan ustedes desde Barcelona o alguna otra ciudad del norte, e incluso desde Madrid, que cuenta con una línea prácticamente directa con algunos destinos de Francia desde la estación de Chamartín. Un claro ejemplo sería la ciudad francesa de Limoges, situada a unos quinientos kilómetros de la frontera con España. Durante muchos siglos la ciudad vivió fundamentalmente de su archiconocida porcelana, pero los cambios en la sociedad y en la industria la empujaron a un proceso de modernización, dentro del cual el proyecto más destacado fue su universidad, fundada en 1968. La ciudad tiene alrededor de 180.000 habitantes, de los que unos 17.000 son estudiantes (en torno al 10%). Cuenta con un centro histórico bellísimo, donde destacan la Catedral de San Estaban (que tardó casi 600 años en construirse) y el Mercado Central, cuyo diseño fue encargado a Gustave Eiffel (sí, el de la torre de París). Pese a ser una ciudad con poca tradición universitaria, al contrario de otras ciudades de las que les he hablado en ocasiones anteriores, hay que decir que según estudios del INSEE (el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos francés) Limoges es la primera ciudad francesa en cuanto a alojamiento (nos interesa), calidad y precios (nos interesa aún más), la segunda en calidad de vida (no nos viene mal) y la tercera en cuanto a la buena acogida de sus habitantes (nos viene que ni pintado). Pero no quiero mentirles: aunque Limoges tiene aeropuerto, los vuelos no son tan baratos como los que se ofertan para las grandes ciudades. Además, ya saben ustedes que el tren no implica esa obligatoria e infernal espera que le imponen a uno cuando viaja en avión. Tú llegas a la estación cinco minutos antes con tus cosas y te subes al tren tan tranquilamente. Por último, a los boticarios que salgan desde Santiago de Compostela les diré que Limoges para ellos no tiene pérdida, que sigan el Camino, pues la ciudad francesa forma parte de la vía Lemovicensis (de ahí su nombre: parte de Vézelay y pasa por Lemovicum, es decir, Limoges).

 

El coche

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, voy a seguir hablándoles de Santiago de Compostela. A tan sólo 193 kilómetros al sur del final del Camino de Santiago, encontramos la ciudad portuguesa de Oporto. Es la segunda ciudad más grande de Portugal, su área metropolitana tiene más de un millón y medio de habitantes y está considerada la capital del norte portugués. Su eterna lucha con la capital, Lisboa, por ser el motor económico del país la ha convertido en la sede de muchas de las principales empresas portuguesas. Históricamente su riqueza se basó en las materias obtenidas en el valle del Duero, que baña la ciudad, pero su verdadero impulso económico se produjo con la comercialización del vino que lleva su nombre. El centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y destaca por los numerosos puentes que cruzan el Duero y que datan de distintas épocas (por cierto, el artífice de la torre Eiffel también diseñó uno de ellos, el Maria Pia). Oporto posee además la universidad más antigua de Portugal. Aparte de explicarles que si nos vamos de Erasmus a Portugal lo podemos hacer en coche, cosa que creo que tienen claro, aunque desde Madrid y Barcelona existan vuelos con esa compañía de bajo coste de cuyo nombre no quiero acordarme, me gustaría también romper una lanza a favor de nuestros vecinos. Existen bastantes prejuicios respecto al irse de Erasmus a Portugal: que si el país está muy cerca, que si el portugués no sirve para nada, que si sus universidades no tienen prestigio. Pues olviden todo eso: es mentira. Bueno, sí, está muy cerca, sobre todo de facultades como la de Santiago de Compostela o la de Salamanca (250 kilómetros), pero lo importante de este viaje no es lo lejos que estés de casa, sino lo que aprendes a recorrer, y eso no se mide en kilómetros. Además, las instituciones portuguesas son mucho más exigentes que otras vecinas nuestras, y exigen a los estudiantes Erasmus lo mismo que a uno local. Y qué decir del portugués. Hablar idiomas siempre suma, y el portugués es el quinto idioma más hablado del mundo, sólo por detrás del inglés (que, si no lo hablan ya, al menos lo entienden), el español (que manejan), el chino y el hindú. Además, un mercado muy importante en el futuro, el que ofrece Brasil, dentro de los años que les quedan para acabar la carrera será ya una realidad. Así que no lo duden: cojan su coche, afinen su portuñol y rumbo a Oporto.

 

El avión

Pese a todo el bombo que voy a intentar darle a otros medios de transporte, una gran mayoría de ustedes elegirá el avión para llegar a su universidad de acogida. En primer lugar, es el medio más rápido, y eso se valora mucho entre el gran público, sobre todo si sus sueños, o sea su Erasmus, va a tener lugar muy lejos de su casa. Viajar siempre cansa, pero más aún cuando hay que tirarse largas horas conduciendo o sintiendo el incómodo traqueteo de las vías del tren. Pero el avión tiene también algunas desventajas. En primer lugar las esperas, siempre largas y tediosas en esos fríos y mastodónticos edificios que son los aeropuertos. Además, existen limitaciones en el equipaje, que varían según la compañía. No es menos cierto que durante los últimos años, coincidiendo con el crecimiento del programa Erasmus, se ha producido un incremento en los servicio de mensajería que mandan paquetes al extranjero a precios competitivos (que les metan siempre jamón en esos paquetes, háganme caso). Por último, les aconsejo que valoren que no a todos los destinos se llega con igual facilidad. No todo son Romas y Parises a los que se llega por cuatro duros desde cualquier punto de España. Hay ciudades mal comunicadas, o simplemente sin vuelo directo desde aquí. Estúdienlo bien, que igual es el adusto ferrocarril el que les salva en más de una ocasión.

¿Han decidido ya? ¿Saben cómo llegar hasta su sueño? Se da la paradoja de que el final de ese viaje es el principio de uno mucho más largo y agradable. Y ahora sí: ya pueden (y lo harán) empezar a disfrutar de su sueño. No se preocupen, que esta vez no va a poder despertarles nadie.

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