Raúl Guerra Garrido

Raúl Guerra Garrido

Farmacéutico. Escritor. Premio Nacional de las Letras 2006. /www.guerragarrido.es/

Viernes, 22 Julio 2011 08:51 Deja el primer comentario!

Es cierto que cada vez con más frecuencia se me va el santo al cielo, se está oscureciendo y haciéndose tan compleja la realidad que no es el santo sino el sueño, o sea su falta, quien me lleva al cielo en busca de remedio, entretenimiento en busca y captura de las nubes.

Lunes, 11 Julio 2011 07:25 Deja el primer comentario!

O el hombre ante la naturaleza salvaje. O ante lo que pueda quedar de una naturaleza virgen. O ante esa naturaleza que compone un paisaje. Siempre me gustó decir que «el paisaje es un fenómeno cultural» por aquello que, como en la fotografía, supone una selección parcial y un punto de vista particular, y ahora me siento reconfortado al encontrar mi opinión, expuesta con docta voz, en el entretenido y profundo ensayo de Remo Bodei, Paisajes sublimes, traducido del italiano por María Condor y editado por Siruela. A los tres les cedo la palabra, más o menos.

Jueves, 23 Junio 2011 13:21 Deja el primer comentario!
Casi al final de la escapada se hace difícil, pero entrañable, el recapacitar sobre el pistoletazo de salida de este maratón. Todos estudiamos Farmacia y si ahora recapacito sobre sus salidas es por oponerme a ese pesimismo reinante de que no hay más salida que la oficina de farmacia.
Jueves, 09 Junio 2011 11:06 Deja el primer comentario!
En vísperas de elecciones porque en democracia todo el tiempo es víspera de elecciones. Como a pesar de la democracia se sigue creyendo que gobernar es ganar las elecciones, es por lo que rememoro este breviario de normas para el líder político, para refrescárselas a los votantes quiero decir.
Jueves, 09 Junio 2011 08:31 Deja el primer comentario!
Antonieta Garrote Devant es licenciada en grado en Farmacia y máster en Gestión empresarial por la Universidad de Barcelona. Es especialista en Análisis y Control de Medicamentos y Drogas y en Farmacia Industrial y Galénica. Antes de pasar a desempeñar su cargo actual como jefe de Sección de Inspección Farmacéutica y Control de Drogas, ha desarrollado su actividad profesional en: formulación magistral, farmacia asistencial, investigación básica, distribución e industria farmacéutica; lo que le confiere una perspectiva holística de la profesión. Desde sus inicios, ha compaginado su actividad profesional con la divulgación farmacéutico-sanitaria, colaborando regularmente en diversas publicaciones especializadas. Entre sus aficiones figura el senderismo, el esquí, la ópera... y «lidiar» con sus tres fieras.
Lunes, 30 Mayo 2011 15:05 Deja el primer comentario!
«Está usted bajo mi control porque estará leyéndome hasta aquí».

«El lector de esta frase sólo existe mientras me está leyendo».

«Mientras usted no me lea, la segunda palabra de esta frase carecerá de referente».

Lunes, 09 Mayo 2011 07:37 Deja el primer comentario!
La mentira hay que pensarla, luego existes cuando mientes y cuando insistes en ello resultas insoportable. El tema de la tertulia lo decide un tiempo de elecciones y ¿cuándo no las hay? Los políticos, ese chiste fácil con los políticos chinos: «¿Ustedes tienen elecciones? Oh, yes, evely molning». Mentir es expresarse de forma contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa, y la mentirijilla sólo es soportable en niños que encima se delatan por esas manchitas blancas en las uñas. Expresarse incluso en contra a lo que se desea es barroco artificio de político; engaño o fraude con que se intenta dañar a alguien en beneficio propio. Esa falsedad en daño ajeno se llama falacia. Esa habilidad para decir de vez en cuando algo cierto para que te crean cuando mientes. Algo cierto, obvio, como somos bípedos implumes, seguido de algo promisorio, pero votándome volaréis. Está tan en el ambiente la mentira que no sé si resistiríamos la presencia de alguien sincero. Si un amigo te dice que los burros vuelan, que ahora mismo pasa uno por encima de donde estamos, si es mi amigo yo me asomo a la ventana para ver un burro volador, me parecería más inverosímil que un amigo me mintiera. Sonrisas en la audiencia. «Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que de ahora en adelante ya no podré creer en ti», dijo Friedrich Nietzsche. Las mentiras de los políticos suelen producirse con el silencio cómplice, cuando el no decir es apoyar lo incierto; con la causalidad de las estadísticas retorcida hacia el lado que les conviene; y, cuando la enuncian ellos, por un majestuoso desprecio hacia lo falsario que toda contradicción supone. Pueden hacer preguntas como ésta: ¿Qué ocurriría si una fuerza irresistible se encontrara con un cuerpo inamovible? La pregunta parece aguda y hasta inteligente, pero no tiene significado y no requiere contestación. En un universo donde exista una de las condiciones la otra no puede existir. Falacia se llama la mentira que disfraza con ingenio su mala uva. Lo de por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas termina por volverse en contra del mentiroso, pues no puede permitirse tener mala memoria. Aunque no sé, la sociedad está tan impregnada de mentiras, o sea de mentiras piadosas, de medias verdades, de publicidad, de eslóganes políticos, que a los mentirosos ya no se les penaliza socialmente. De hecho, están tan bien aceptados como los corruptos. Sólo para ellos es cierto el aforismo anónimo de «la mentira es lo que prolonga el tiempo de una relación en crisis» (para matrimonios y socios de gobierno). Sólo para los científicos, porque lo suyo no es la fe sino el razonamiento crítico, «la verdad es una mentira que todavía resiste». Y sólo para artistas y literatos el don de realzar la verdad con la mentira, la verdad de las mentiras es una novela y las novelas son ficción. Bajo mi punto de vista la ficción sólo miente con estas dos afirmaciones: «Basada en un hecho real» y «Todo parecido con la realidad es pura coincidencia» (salvo cuando la coincidencia es inevitable). Aceptamos ya la mentira con la misma naturalidad con que pasamos en el súper el billete falso que nos han dado en el bar o consultamos el horóscopo sin importarnos se base en el zodiaco de hace 2.600 años con una concepción geocéntrica del universo. No creemos en ella, pero la hacemos o dejamos circular como la falsa moneda. Hace una década publiqué mi novela Miento, quería hablar de una mentira pero no quería evadirme de la responsabilidad colectiva que nos concierne a todos por haber hecho de la verdad una especie en extinción, y en la foto de portada aparecí tapándome la cara con las manos por pura vergüenza. Quizá fuese un tanto teatral, el «miento» del título se refería al sufijo de sentimiento. Quizá fuese pena en vez de vergüenza.
Martes, 12 Abril 2011 09:45 Deja el primer comentario!
La naturaleza siempre vuelve, con caligrafía zen nos desgrana y define los tres principios de la termodinámica en que vivimos, «no puedes renunciar al juego, no puedes empatar, no puedes ganar», y en las islas del sol naciente con paciente insistencia búdica.
Viernes, 01 Abril 2011 12:17 Deja el primer comentario!
Las ministras de Sanidad, Política Social e Igualdad y de Ciencia e Innovación, junto con los representantes de Farmaindustria, han presentado un Plan Sectorial para la Industria Farmacéutica que tiene como objetivo fundamental "servir de marco para estimular el desarrollo en España de este sector sobre las bases de predectibilidad y una compatibilidad con el buen funcionamiento y sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS)".
Lunes, 28 Marzo 2011 13:32 Deja el primer comentario!
Me sorprende no hayamos comentado, y sobre todo discutido, sobre estos ladrillos tan vitales, pero aún estamos a tiempo. No sé a tiempo de qué porque la biología molecular y los medios virtuales nos desbordan todas las mañanas. Hace más de un año se dio a conocer la noticia con el titular de «La revolución de la vida artificial». El padre del genoma humano, Craig Venter, logra crear la primera célula sintética con un genoma no biológico fabricado en su laboratorio y demuestra que se reproduce con normalidad (¿naturalidad?). «Estamos entrando en una nueva era científica limitada sólo por nuestra imaginación», dice Venter, y desde luego es un paso más hacia la inquietante (por terrorífica y esperanzadora) creación de vida artificial, una revolución científica y filosófica (¿metafísica?). El artilugio comenzó fabricando en el laboratorio la secuencia completa de ADN de la bacteria Mycoplasma mycoides e introduciéndola en una célula de otra especie no muy lejana, del Mycoplasma capricolum, previo vaciado de su genoma y de las enzimas que provocan rechazo. Tras varias rondas de reproducción no quedó ni un solo rasgo de la antigua especie, la receptora se había transformado en una especie diferente y Craig Venter en el primer fabricante de ladrillos vitales. Tómese la célula/ladrillo y con ella, uniéndola a otras como las piezas «lego» del juego infantil, construyamos el edificio de nuestros deseos. Como se dice en el País Vasco con esa villa en el campo: «Gure ametsa» (nuestro sueño). Los sueños de la razón son peligrosos porque ¿quién no ha soñado con sirenas y centauros? Lo que no tiene nombre no existe y estos ladrillos ya lo tienen, se llaman Synthia, un híbrido de Cynthia, nombre de mujer, y Synthetic, del adjetivo «sintético». Y este nombre nos remite a la película de Fritz Lang Metrópolis, en donde la mujer liberadora que guía la emancipación de los esclavos, María, es sustituida por su doble maligno y sintético, un robot también llamado María: en la intimidad Futura, Parodia y Engaño, según las circunstancias. En ciencia y ficción el futuro de la vida sintética pasa por una mujer fatal. Las implicaciones científicas, éticas y filosóficas que tienen estos ladrillos son infinitas y quizá nos obliguen a replantear el concepto de «vida» y de modo muy particular el de «vida humana». Si pudiéramos modificar el código genético humano, ¿deberíamos hacerlo? ¿hasta qué punto? ¿existe el gen del libre albedrío? ¿el fenotipo podría seguir influyendo en el genotipo? En sentido positivo las posibilidades terapéuticas son asombrosas y deseables, pero en sentido negativo lo de menos serían las armas biológicas de destrucción masiva, lo auténticamente siniestro sería la construcción de un hombre nuevo con noluntad, o sea sin voluntad, con una voluntad dirigida desde el exterior por el Gran Arquitecto. Ese sería el corazón de las tinieblas: el horror, es el horror. La fuerza de voluntad pasaría a ser pura arqueología moral; estamos lejos de ese punto, pero el camino para llegar a él no es mal tema de debate en una tertulia de rebotica. Ni en otra de robótica. De momento ya es posible la fecundación in vitro, existen transgénicos y clonaciones, y el ADN cada vez es más maleable. ¿Nuestro sueño es una pesadilla? ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas? No me resisto a plagiar al periodista Julio Miravalles a propósito de una tertulia así cuando recurre lúcida y poéticamente a la famosa frase del hombre sintético de Blade Runner, la película de Ridley Scott, una de mis películas de cabecera: «He visto cosas que no creeríais (...) He visto rayos C resplandecer en la oscuridad, cerca de la puerta de Tanhauser. Todos esos momentos maravillosos se perderán...» La primera vida artificial de los ladrillos Venter se orienta a producir biofuel, pero no puede ser más obvio que jugar con el mecano llevará a fabricar tejidos específicos, órganos... y quizá, después del séptimo día, hasta la puerta de Tanhauser, sea ésta lo que fuere y donde quiera que esté.
Página 10 de 11

Revista El Farmacéutico

HTML 5La revista El Farmacéutico y su web son un producto de Ediciones Mayo, S.A. dedicado a la formación e información de los profesionales farmacéuticos. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por El Farmacéutico reemplazará la relación de los profesionales farmacéuticos con los pacientes.