Raúl Guerra Garrido

Raúl Guerra Garrido

Farmacéutico. Escritor. Premio Nacional de las Letras 2006. /www.guerragarrido.es/

Viernes, 28 Octubre 2011 09:27 Deja el primer comentario!
Acabo de leer en la revista Pliegos de Rebotica el lúcido y hermoso artículo de Santiago Cuéllar «Los modelos y la realidad» y en esta tertulia quisiera hablar de esa misma distorsión entre modelo y realidad pero, sobre todo, poner en evidencia la talla intelectual de Santiago, de entre los farmacéuticos que escriben quizás el más profundo ensayista, o sea, aportador de ideas o de nuevas asociaciones de ideas. La tesis del artículo se refiere a que casi toda la economía se basa en modelos, es decir, en versiones simplificadas de la realidad, a la que se pretende describir mediante procedimientos matemáticos más o menos complejos. Con el correlato de que la realidad es una complejidad de datos inabarcables, especialmente cuando entra en crisis. Cita de Krugman, nuestro economista de guardia: «El caos no planificado de una economía de mercado está mucho más organizado que la planificación de una economía centralizada». Y por desgracia que de una lateralizada. El problema suele consistir en que los modelos (económicos y los de otras áreas científicas) suelen estar hechos a la medida de sus propios autores y objetivos, y así todas las teorías son invulnerables desde sus propios axiomas de referencia. Por ejemplo: «Si todos los caballos sin excepción son blancos, mi caballo negro no es un caballo». No son certezas nuestros condicionantes y la realidad siempre nos impone tozudamente muchas más variables de las que consideramos a la hora de diseñar las ecuaciones de nuestro modelo; al fin y al cabo, cualquier modelo matemático es reduccionista por definición, por la misma razón que las cosas se caen al suelo, por la fuerza de la gravedad o por su propio peso. La dificultad de transferir lo real al modelo, es mi sugerencia, se pone de manifiesto en todo su esplendor si utilizamos el femenino, si en vez de los modelos hablamos de las modelos: arcangélicas y anoréxicas señoritas que envuelven sus huesos en transparencias para desfilar por la pasarela Cibeles. Cuerpos y telas difícilmente se pueden tomar como representación de la mujer a la que dicen quieren vestir. Con el complementario sarcasmo de que ahora, a las modelos, además de esqueléticas se les exigen curvas traseras y delanteras. La irrealidad está servida, o como dicen en Sitges: «la silicona es bona». La imposibilidad modélica, la de dar con un modelo que resista cuando las dificultades arrecian, es tal que ni siquiera podemos recrear nuestro propio pasado: el pasado siempre está en función del presente. Desde una perspectiva actual que interesada o errónea no escapa al etnocentrismo y cronocentrismo del ahora mismo. De ahí que el pasado sea cada vez más impredecible, nadie sabe quien va a ganar las próximas elecciones. Los economistas suelen tener más sentido del humor que los historiadores y es el mismísimo Keynes quien dice: «Los economistas somos especialistas en explicar concienzudamente por qué fallaron nuestras predicciones de forma tan estrepitosa». Los desplomes de la Bolsa son tan impredecibles como las victorias históricas, pero hay que adaptarse a cierta resignación activa, hemos de acostumbrar a nuestros hijos a aprender aunque no sean capaces de comprender porque, refugiémonos en Rabindranath Tagore, «Yo me acuerdo de muchas cosas que no comprendía y que, no obstante, me conmovieron profundamente». Por fortuna, y si uno se esfuerza, la comprensión llega con la madurez, cuando crecen la muela del juicio y la piedra de la locura. Creo que los tertulianos deberíamos frecuentar más a Santiago Cuéllar, su ¿Filosofía en el Siglo XXI?: las caras de la verdad, es un argumento irrebatible y lo tenemos al alcance de la mano en la impagable colección Pharma-ki que dirige nuestro común amigo José Vélez. Vivimos en una nube de incertidumbres, pero podemos elegir.
Lunes, 10 Octubre 2011 12:56 Deja el primer comentario!
Los remedios medicamentosos, en especial los más milagrosos, suelen proceder más de botánica que de bestiario, de ahí mi fascinación por ese cocodrilo o caimán, a saber qué, tan ilustrativo de toda botica antigua o laboratorio alquimista. Con dos noticias que al confluir me conducen a su encuentro. La primera es ese formidable elefante patas arriba en equilibrio insólito sobre su trompa (creo que sus poderes terapéuticos no se reducen a los que la alegría de la imaginación procura, pero no estoy informado), obra en bronce de nuestro paisano Barceló y que acaba de instalarse en Nueva York. La segunda es que se va a celebrar algún aniversario redondo de Alvaro Cunqueiro, escritor que siempre me fascinó por su estilo imaginativo y por sostenerlo a contrapelo en un tiempo en donde primaba el vuelo ramplón de un realismo social mal entendido, la fantasía verbal era reaccionaria. Algo así. Pongamos el encuentro en el prodigioso libro Tertulias de boticas y escuela de curanderos (1976) en donde don Alvaro explicita en la dedicatoria: «A la memoria de mi señor padre, boticario en la antigua y episcopal ciudad de Mondoñedo». Según dice aprendió a deletrear en los rótulos del botamen familiar, desde el opio y la mirra a la menta y la glicerina y hasta le dio al molino de la mostaza, cerca del cual estaba la redoma de las sanguijuelas. «Y fue ahí donde se me aposentó en la imaginación una idea de las farmacias todas del mundo, que era mágica y fui curioso de ellas». Gracias a su curiosidad sé el porqué de la presencia del cocodrilo, especie de farmacopea ambulante, algo que se inicia en la farmacia de La Meca. Lo cuenta Ahmad el Gafiqui, el más célebre de los botánicos y farmacólogos de Al Andalus, al que le trajeron de La Meca, de la gran botica protegida por los califas, una uña del caimán que allí colgaba en el techo. Este caimán, como después el de todas las boticas renacentistas, había de ser de sexo masculino y virgen o, por lo menos, que no hubiese tenido contacto sexual alguno con mujeres. Relación extraña salvo cuando se nos informa de una tradición alejandrina recogida por Plinio, según la cual en el antiguo Egipto las mujeres se prostituían con los cocodrilos. Averroes es quien explica como el caimán era probado de virginidad introduciendo en sus testículos polvo de oro. Si el caimán no era virgen, el oro se disolvía, pero si no había usado comercio carnal, el oro era retirado después de una luna, brillantísimo, y puesto en bolitas, y pasando éstas por los ojos humanos, impedía la aparición de cataratas. El polvo de la piel del caimán era usado como somnífero y proporcionaba sueños favorecedores. Este mismo polvo, en infusión, frenaba la erisipela. La lengua sin sazonar era un potente afrodisíaco, tanto como el cuerno de rinoceronte, y también ayudaba a los senectos a conservar la memoria si con ella se sazonaban sesos de liebre hervidos. Sus aplicaciones terapéuticas siguen varias, cuasi infinitas, la uña purgante para combatir los estreñimientos producidos por la leche de camella, etc., y justifican por demás la presencia de ese cocodrilo en mi imaginario boticaril. Como no podía ser de otra forma, se dice que toda la farmacopea del caimán la trajeron a Europa los barones del Temple. La farmacopea del elefante está por describir, de su trompa corren leyendas inigualables (además de lo de dar suerte y alegrar el ánimo) y confío en que ahora, con su espectacular presencia en la ciudad de los rascacielos, alguien se anime. Quizás en una próxima tertulia.
Miércoles, 21 Septiembre 2011 10:20 Deja el primer comentario!
No sé si fue Xavier Regàs o Carlos Barral, a mí me la recita José M.ª Calleja, el autor de una frase memorable: «Hemos venido a este mundo a pasar el verano». Supongo que se referían a una forma sosegada, placentera y libre de estar en el mundo y no al dislate veraniego que hay que padecer todos los años en julio y agosto. Me repito, mi verano es un buen día laborable y ventoso de otoño sin que nadie te atosigue en calle, bar o carretera, a pesar de lo cual en verano siempre regreso a El Bierzo, el hombre muere por hábito o el asesino siempre vuelve al lugar del crimen, necesito recargar mis ánimo y ánima con un buen chapuzón en el río Cúa a su paso bajo el puente de Cacabelos, un río al que según avanza le llaman Cúa, Sil, Miño y Atlántico. Ahí está mi adolescencia y uno es el río en que se baña de adolescente. Un verano de crisis económica y de disparates lúdicos que han culminado con el envenenamiento de dos jóvenes con el bebedizo de «la bruja hedionda» o alcoholato de estramonio, en una fiesta «rave», neologismo que define a la fiesta clandestina celebrada entre ruinas de insondable vulgaridad. A los farmacéuticos el caso del estramonio nos refresca recuerdos juveniles y botánicos a pesar de impagos y demás extravagancias de la crisis. La datura stramonium, también higuera loca y manzana espinosa, es solanácea cuyo fruto es una cápsula oval y erizada que contiene daturina, alcaloide narcótico y antiespasmódico que produce intoxicación atropínica. Hoy los jóvenes siguen metiéndose cualquier cosa en el cuerpo y no nos hacen caso a los mayores que recomendamos alcohol y tabaco, quejarse de su conducta es estéril, ya lo hizo Sócrates y hasta aquí llegamos. Pero no todo es vulgaridad, en el centro cultural Naraya, del Campo de Naraya, se programan en cine al aire libre sesiones de dos películas antitéticas que divierten cada una de por si y emparejadas generan reflexión. Asistí, ahí es nada, a las impagables El Ángel Exterminador (1962), de Luis Buñuel, y a Amanece que no es poco (1988), de José Luis Cuerda. En la primera los burgueses encerrados en el salón de la señorial casa no pueden abandonarlo a pesar de que eso es lo que quieren y ningún obstáculo se lo impide; en la segunda los ocasionales visitantes del pueblo no quieren abandonar a los disparatados lugareños pues se encuentran como en el hogar que nunca disfrutaron. Dos obras surrealistas en las antípodas una de otra que no quiero destripar sino recomendar a quien tenga la suerte de aún no haberlas visto. Con dos catas. La de Buñuel: Dos hombres son presentados y se estrechan la mano diciendo cada uno lo de encantado de conocerle; un instante después vuelven a encontrarse y se presentan de nuevo como si no se conociesen; en una tercera vez se saludan calurosamente como viejos amigos. La de Cuerda: Le dice el alcalde a uno de los forasteros, «le dije a usted, cuando me pidió permiso para ejercer de escritor en el pueblo, que era mejor que hiciese lo que hacen otros sudamericanos, que unos días van en bici y otros huelen bien. Y ahora me dicen que ha escrito usted Luz de agosto, la novela de Faulkner. ¡De William Faulkner! ¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?» La angustia y la carcajada en programa doble fue una experiencia única para quien está trabajando en la encrucijada íntima del desplazado que llamamos outsider, y engarzó con otra más personal imposible. La de ver a mi nieto Luis, de catorce años, lanzándose desde el puente al Cúa en un tirabuzón impecable. El fulgor de un cuerpo glorioso volando con sus propias alas, la nostalgia. De chavales, cuando nos bañábamos en las mismas aguas, son las mismas, seguro, con el salto de despedida gritábamos: ¡El amergullo de Cristo, cojo la ropa y me visto! Entre la chopera y el humeral ni una mata de estramonio.
Miércoles, 07 Septiembre 2011 09:00 Deja el primer comentario!
Creo que el fantasma de una gran preocupación recorre Europa. Dos ciudades han sido nombradas capitales culturales europeas en 2016 y sus ciudadanos están tan contentos como para no aguarles el entusiasmo, fervor que no comparto, no creo en ferias, fiestas y mercados a fecha fija, como para no aguarlo formulando la impertinente pregunta: ¿Recuerda usted qué ciudades fueron capitales de la cultura europea el año pasado en Mariembad? Una de ellas es Wroclaw y no consulto a Wikipedia sino a Nerea Azurmendi. Se trata de una ciudad de la Baja Silesia en el suroeste de Polonia y a orillas del río Oder. Su población es aproximadamente de 632.147 personas. La ortodoxia lingüística de la RAE, al nombrarla, recomienda primar la versión castellana de su topónimo en alemán, Breslau, pero ellos prefieren llamarse Wroclaw, en polaco, porque ahora son polacos. Su historia es tan fascinante y convulsa como lo ha sido el devenir de toda Europa Central. Una historia que, desde la Edad Media, ha convertido a la cuarta ciudad más poblada de Polonia en un auténtico cruce de caminos y de intereses, de propiedades y de propietarios, cambiándose de mano en mano como «la falsa monea» desde los mongoles a los soviéticos, solo que no es falso su patrimonio artístico y cultural sino todo lo contrario. Ese patrimonio y la ciudad entera a duras penas sobrevivieron a los embates de la II Guerra Mundial, una contienda que el lugar comenzó siendo alemán y terminó, acuerdos de Yalta y Postdam mediante, volviendo a ser polaco. Dice Nerea, contando desgracias. Si los bombardeos devastaron la ciudad y el Ejército Rojo redondeó la maniobra saqueando y quemando lo poco que quedaba en pie, la posguerra no fue más amable, y se saldó con la deportación de los más de 500.000 habitantes de origen alemán de un enclave que los nuevos dirigentes comunistas querían enteramente polaco. Una perplejidad fronteriza típicamente europea. La otra ciudad elegida como capital europea de la cultura en el 2016 (largo me lo fiáis) es española, San Sebastián, y como la polaca con dualidad de nominación. En el habla popular guipuzcoana es Donosti y en madrileñismo Sanse (antes Sansestabién) y oficialmente Donostía-San Sebastián. En algunos remites aparece como Sn.Sn. No hay muchos puntos de contacto entre las dos capitales culturales separadas por poco más de 2.000 kilómetros, hay ciertos paralelismos, eso sí, pero dada la conflictividad histórica más vale no metaforizarlos y sólo recordar un encuentro, de fútbol, entre el Slask Wroclaw y la Real Sociedad que ganó el equipo realista eliminando al polaco de la copa de la UEFA. Poco sabemos los unos de los otros y poco sabe nadie de los fastos de tan pasajeras capitalidades, simple excusa turística. En tiempos reticulares de Internet y más, acontecimientos similares a «exposición universal» resultan un sarcasmo salvo para muñidores de presupuestos y agencias de viajes. A título de ejemplo otra impertinencia: ¿Qué fue aquello del Agua en Zaragoza? Para quien confía más que en la publicidad en el boca a oído, no digamos en el boca a boca, todos estos fastos no son más que toreo de salón. Decía que el fantasma de una gran preocupación cultural recorre Europa, y es que el intendente de Donostía-San Sebastián sólo quiere invertir en fiestas euskéricas y populares.
Viernes, 22 Julio 2011 08:51 Deja el primer comentario!

Es cierto que cada vez con más frecuencia se me va el santo al cielo, se está oscureciendo y haciéndose tan compleja la realidad que no es el santo sino el sueño, o sea su falta, quien me lleva al cielo en busca de remedio, entretenimiento en busca y captura de las nubes.

Lunes, 11 Julio 2011 07:25 Deja el primer comentario!

O el hombre ante la naturaleza salvaje. O ante lo que pueda quedar de una naturaleza virgen. O ante esa naturaleza que compone un paisaje. Siempre me gustó decir que «el paisaje es un fenómeno cultural» por aquello que, como en la fotografía, supone una selección parcial y un punto de vista particular, y ahora me siento reconfortado al encontrar mi opinión, expuesta con docta voz, en el entretenido y profundo ensayo de Remo Bodei, Paisajes sublimes, traducido del italiano por María Condor y editado por Siruela. A los tres les cedo la palabra, más o menos.

Jueves, 23 Junio 2011 13:21 Deja el primer comentario!
Casi al final de la escapada se hace difícil, pero entrañable, el recapacitar sobre el pistoletazo de salida de este maratón. Todos estudiamos Farmacia y si ahora recapacito sobre sus salidas es por oponerme a ese pesimismo reinante de que no hay más salida que la oficina de farmacia.
Jueves, 09 Junio 2011 11:06 Deja el primer comentario!
En vísperas de elecciones porque en democracia todo el tiempo es víspera de elecciones. Como a pesar de la democracia se sigue creyendo que gobernar es ganar las elecciones, es por lo que rememoro este breviario de normas para el líder político, para refrescárselas a los votantes quiero decir.
Jueves, 09 Junio 2011 08:31 Deja el primer comentario!
Antonieta Garrote Devant es licenciada en grado en Farmacia y máster en Gestión empresarial por la Universidad de Barcelona. Es especialista en Análisis y Control de Medicamentos y Drogas y en Farmacia Industrial y Galénica. Antes de pasar a desempeñar su cargo actual como jefe de Sección de Inspección Farmacéutica y Control de Drogas, ha desarrollado su actividad profesional en: formulación magistral, farmacia asistencial, investigación básica, distribución e industria farmacéutica; lo que le confiere una perspectiva holística de la profesión. Desde sus inicios, ha compaginado su actividad profesional con la divulgación farmacéutico-sanitaria, colaborando regularmente en diversas publicaciones especializadas. Entre sus aficiones figura el senderismo, el esquí, la ópera... y «lidiar» con sus tres fieras.
Lunes, 30 Mayo 2011 15:05 Deja el primer comentario!
«Está usted bajo mi control porque estará leyéndome hasta aquí».

«El lector de esta frase sólo existe mientras me está leyendo».

«Mientras usted no me lea, la segunda palabra de esta frase carecerá de referente».

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Revista El Farmacéutico

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