Imprimir esta página

Bicentenario revolucionario en Cádiz

  • 30 Marzo 2012
  • Paloma Ruiz Vega*
Fue una promulgación tormentosa. El Protomédico de la ciudad de Cádiz, Francisco Flores Moreno, expone respecto al 19 de marzo de 1812 en el Diario Meteorológico:

«La lluvia ha sido continua, en la tarde del 19 el vendaval arreció considerablemente.»

La voz Americana se alza impetuosamente destacando en las sesiones el médico quiteño José Mexía Lequerica, que en principio se negó a firmar la Constitución, hasta que las Cortes declarasen que todos los habitantes de ultramar, al formar parte estas tierras de la Monarquía Española, fueran iguales en derecho a los de la Madre Patria; pero el ansiado espacio parlamentario de San Felipe Neri les permitió admitirse como iguales a los diputados europeos siendo quizás este el primer ejercicio de consenso político de la España moderna. Mexía Lequerica, cuya altura científica reconocida en la Real Audiencia de Quito es equiparable a la política como diputado por Santa Fe de Bogotá en las Cortes Gaditanas, fue un personaje audaz en sus planteamientos, discutiendo sobre la libertad de comercio que pretendían para sus puertos, al mismo tiempo que defendían la introducción de nuevos medicamentos americanos en la farmacia europea; este curioso americano es el Padre doceañista más recordado de esta Ciudad Constitucional.

Las Cortes en las Sesiones Secretas, celebradas los días previos al Juramento de la Constitución doceañista, debatieron y aprobaron las solemnidades que tendrían lugar en honor a la Carta Magna, y hasta eligieron la fecha de la promulgación el 19 de marzo «por ser dicho día el del advenimiento al trono del rey amado de todos los españoles D. Fernando VII». Igualmente, las Cortes reunidas en el Oratorio de San Felipe Neri acordaron que todos los diputados tenían que estar presentes «sin excusa alguna» para su juramento mediante la afirmación «sí juro». De inmediato, se pediría juramento a los regentes con la fórmula de «¿Juráis por Dios y las Santos Evangelios que guardaréis y haréis guardar la Constitución Política de la Monarquía española que estas Cortes generales y extraordinarias han decretado y sancionado, y también las Leyes del Reino?». A lo que tendrían que contestar con la formula del «sí juro» y las Cortes responder «así lo hiciérais, Dios os lo premie... y seréis responsables a la Nación, con arreglo a las leyes». Con lo que desde el primer momento quedó afirmada la voluntad constitucional de soberanía en la Nación; idea revolucionaria para la época.

Una vez pasado el procedimiento del Juramento se dispuso la salida desde la Iglesia San Felipe Neri del Congreso y Regencia a la calle, a los sonidos de las salvas de artillería y la magia de los fuegos de artificio formaban toda una corte ataviada de gala, a la que la guarnición cubría la carrera. La Gaditana Iglesia del Carmen, sita en la Alameda de Apodaca, fue la elegida para la celebración de la Santa Misa y el Te Deum en acción de gracias.

Cádiz, Ciudad Iberoamericana de la Cultura, conmemora la Pepa 2012, homenaje a ese imponente templo de libertades cívicas que construyeron los Padres Doceañistas Europeos y Americanos y que marcó las ideas modernas generadas en el viejo y nuevo continente.

Los textos Constitucionales de 1812 y de 1978 son guardianes de conceptos parecidos entre los que podemos destacar la educación universal y la libertad de prensa; pero también hay inmensas diferencias que coinciden con las que separan la sociedad española de 1812 y de 1978.

Valorar este artículo
(0 votos)

Paloma Ruiz Vega*

De AEFLA. *Académica de la Real de Medicina y Cirugía de Cádiz. Sección de Historia de la Farmacia.

Artículos relacionados